Mientras los primeros cálculos oficiales hablan de entre 45 000 y 50 000 muertos, los 60 nuevos cooperantes cubanos de la salud suman sus esfuerzos a los más de 300 que se encuentran diseminados por la geografía de la vecina nación. Nuestros galenos trabajan sin descanso Autor: Getty Images Publicado: 21/09/2017 | 04:54 pm
PUERTO PRÍNCIPE, enero 14.— Alrededor de dos millones de niños y adolescentes se encuentran en riesgo tras el devastador terremoto que sacudió el martes a Haití, informó una organización internacional defensora de la infancia, citada por PL.
«Es una experiencia increíblemente traumática para los menores, y el daño emocional de lo que están sufriendo podría durar toda la vida», dijo Careth Owen, director de emergencias de la agrupación Save The Children (Salven a los niños).
El movimiento telúrico arrasó la capital, dejando más de un centenar de edificaciones derrumbadas. En las ruinas de lo que otrora fue un colegio yacen los restos de decenas de menores, en tanto otros alumnos pululan por las calles en busca de sus familiares.
«La ciudad está destruida. La catástrofe es increíble. Hay que verlo para creerlo», dijo el presidente haitiano, René Preval.
Dos días después del terremoto empieza a llegar paulatinamente la ayuda proveniente de numerosos países de América, Europa, Asia y el Medio Oriente, y de organismos internacionales como la ONU y la Cruz Roja.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU comenzó este jueves a distribuir víveres en esta capital y en la ciudad portuaria de Jacmel, a pocos kilómetros de aquí, devastada en un 70 por ciento por el sismo.
«En cien años, ninguna generación de niños haitianos ha experimentado esta escala de desastre y tenemos que actuar para minimizar su impacto físico y psicológico», dijo el representante de Save The Children.
Un elevado número de los heridos también son niños, si se tiene en cuenta que en este país caribeño 46 por ciento de la población tiene menos de 18 años de edad.
Según la Organización Mundial de la Salud, ocho hospitales de esta capital y sus alrededores se desplomaron o resultaron severamente dañados por el movimiento telúrico.