Medite unos segundos. ¿Es importante la lactancia materna? ¿A cuántas mujeres que usted conoce le ha interesado lactar a su bebé durante un año, aun cuando haya iniciado su alimentación complementaria? ¿Considera que se le da suficiente información y apoyo en nuestra sociedad para comprender lo necesario de su práctica?
Siempre será oportuno reflexionar sobre la importancia de esta práctica milenaria y renovarla como fundamento esencial para la salud y el desarrollo infantil, pues sus bondades están ampliamente comprobadas. Para la madre ofrece beneficios como la reducción de ciertos tipos de cáncer, ayuda a espaciar los embarazos y favorece la recuperación posparto. Estos resultados tienen un impacto directo en la sostenibilidad del sistema de Salud, al disminuir la carga de enfermedades y costos asociados.
Sin embargo, no basta con conocer estos beneficios porque es fundamental identificar y reforzar las prácticas que ya están bien. Esto implica mantener los programas de apoyo en hospitales y comunidades, capacitar continuamente al personal de Salud, fomentar redes de apoyo entre madres, y crear entornos laborales y sociales donde la lactancia sea respetada y facilitada.
En muchos países, la implementación de la iniciativa Hospital Amigo de los Niños ha sido clave para apoyar a las madres en el inicio de la lactancia. Mantener y fortalecer estas políticas asegura que las primeras horas, tras el nacimiento, sean aprovechadas para empezar el amamantamiento, momento crucial para establecer un buen vínculo y estimular la producción de leche. Además, preservar el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna protege a las familias de prácticas comerciales abusivas que ponen en riesgo la lactancia.
La participación activa de la sociedad, los Gobiernos, organizaciones internacionales y el sector privado debe orientarse hacia la creación de políticas integrales para garantizar permisos adecuados para madres lactantes.
Un comienzo sostenible en la vida es aquel que reconoce que la salud y el desarrollo del niño dependen no solo de recursos económicos o tecnológicos, sino de apoyos humanos y sociales simples pero profundos, como el de amamantar.
Cuba cuenta con un sistema de Salud reconocido internacionalmente, donde la promoción y protección de la lactancia materna forman parte esencial de la atención primaria y la estrategia de salud comunitaria. Programas educativos, seguimiento cercano de las madres durante el embarazo y la puericultura, junto con el trabajo conjunto entre médicos, enfermeros y promotores de salud, han logrado mantener tasas significativas de lactancia exclusiva en los primeros seis meses de vida, recomendada por la Organización Mundial de la Salud.
No obstante, persisten desafíos que requieren atención. El crecimiento de la comercialización de productos alternativos y la influencia de campañas publicitarias pueden afectar la percepción y las decisiones de algunas familias. Por ello, en Cuba, donde la solidaridad y la educación popular son valores esenciales, resulta clave reforzar las campañas de información basada en evidencia científica y mantener un entorno social que apoye incondicionalmente a la madre lactante.
Robustecer lo que funciona en nuestro país implica seguir impulsando la formación continua del personal de salud, ampliar los espacios de apoyo en comunidades y centros de trabajo, y promover la corresponsabilidad familiar y social en torno a la crianza.
La Mayor de las Antillas sigue reafirmando que un comienzo sostenible en la vida se inice con el derecho de cada niña y niño a la lactancia materna, fortalecida y protegida por políticas públicas, compromiso social y la convicción de que cuidar la primera infancia es cuidar el futuro de la nación.