Cada equipo que reconstruyen a pulso devuelve la luz a hospitales, escuelas y barrios. Autor: Dayam González Publicado: 16/09/2026 | 02:29 pm
Allí el calor asfixiante y el olor a aceite quemado y cobre son parte de la rutina diaria. Los hombres trabajan con los overoles empapados en sudor, marcados por la grasa, el óxido y el hollín que se incrusta en la piel. Su misión: reparar transformadores eléctricos, que hoy en Cuba significa enfrentarse a la escasez constante de piezas y materiales, impulsando a los trabajadores a ingeniárselas y reconstruir a pulso lo que hace tiempo debió ser reemplazado.

Fotos: Dayám González
Lo vimos en el taller de transformadores ubicado en el kilómetro dos de la carretera Luis Lazo, en Pinar del Río. Detrás del esfuerzo físico y el agotamiento de cada jornada está la conciencia de lo que representa su trabajo para el pueblo. Saben que cada transformador que sale de aquí recuperado significa luz para un hospital, una escuela o un barrio entero que lleva días a oscuras.

Fotos: Dayám González
Ese compromiso cotidiano con la comunidad es lo único que mantiene en marcha el taller a pesar de todas las carencias, por el recrudecido bloqueo que Estados Unidos impone a Cuba. Pero ellos no se rinden. Entran temprano en la mañana y salen a altas horas de la noche. Así día tras día a veces, no importa sábados o domingos.

Fotos: Dayám González
Al tomar una de estas imágenes, uno de ellos miró a cámara y me dijo en buen cubano: «Hermano, hay que echar para adelante, no queda de otra, porque para atrás echa cualquiera». Entonces, sonrió y el fotorreportero con él, porque así son los hijos de esta Isla inmensa y bloqueada, siempre demuestran que sí se puede.
