Cienfuegos, la ciudad más limpia. Autor: Web 5 de septiembre Publicado: 16/09/2026 | 03:57 pm
CIENFUEGOS.— Transformar la gestión de los residuos sólidos urbanos mediante la ciencia, la tecnología y la participación comunitaria constituye el propósito fundamental del proyecto Cienfuegos Limpia Conciencia, iniciativa de nueva creación que impulsa la Universidad de Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez (UCf).
La propuesta, coordinada desde la dirección de la casa de altos estudios y con la participación de varias facultades, pretende diseñar un sistema eficiente, científico y participativo para la recogida de los desechos en la ciudad.
Yadislay Orphee Faure, vicedecana de Formación de la Facultad de Ingeniería, explicó que el proyecto surge ante la necesidad de optimizar los recursos disponibles y responder a problemáticas como el aumento de los microvertederos, la escasez de combustible y las limitaciones del parque automotor destinado a la recogida.
Según precisó, el propósito no consiste únicamente en incrementar los esfuerzos, sino en lograr una mejor organización de los medios existentes, reducir los gastos y elevar la eficiencia del servicio.
La propuesta contempla el uso de herramientas científicas y tecnológicas para disminuir los recorridos innecesarios de los camiones, evitar paradas no planificadas y reducir el consumo de combustible.
Para ello, se diseñarán rutas optimizadas mediante modelos matemáticos y algoritmos que permitan considerar las restricciones de combustible y las características de cada zona de la ciudad.
«Tenemos que cambiar de la ruta tradicional a una ruta optimizada», explicó la especialista, quien señaló que los desplazamientos en vacío o las paradas innecesarias incrementan el gasto y limitan la capacidad de respuesta.
El nuevo sistema permitiría minimizar los kilómetros recorridos y mejorar el aprovechamiento de cada viaje.
Uno de sus componentes estaría relacionado con la recuperación y el control del parque automotor, mediante herramientas digitales destinadas a registrar el consumo de combustible y crear hojas de ruta electrónicas.
En esos documentos se cruzarían los datos relativos a los kilómetros recorridos y las cargas recogidas, con el objetivo de identificar posibles ineficiencias en el funcionamiento del sistema y planificar con mayor precisión las labores de mantenimiento.
Faure explicó que la Universidad cuenta con laboratorios y talleres donde podrían desarrollarse soluciones mecánicas, catálogos de piezas críticas y alternativas para la fabricación o recuperación de determinados componentes.
En esa tarea tendría una participación importante la carrera de Mecánica del Transporte, cuyo aporte contribuiría a extender la vida útil de los vehículos y disminuir el impacto de las dificultades existentes para adquirir piezas de repuesto.
La especialista añadió que se estudia una arquitectura de recogida escalonada, con el fin de proteger los equipos y adecuar los medios de transporte a las características de cada zona.
Como primer paso se realizaría una zonificación dinámica de la ciudad, dividida en cuadrantes según la densidad de población y la cantidad de residuos generados.
Esto permitiría distinguir las áreas de mayor carga y aquellas donde se requiere una frecuencia diferente de recogida.
También se analizan posibles puntos intermedios de transferencia para las zonas de difícil acceso.
En esos lugares podría realizarse un acopio temporal mediante vehículos pequeños u otros medios alternativos, incluidos los de tracción animal, antes de trasladar los residuos hacia los sitios de disposición final en equipos de mayor capacidad.
De esa manera, los camiones especializados no tendrían que entrar en calles estrechas o de difícil circulación, lo cual contribuiría a reducir su desgaste y mejorar el aprovechamiento del combustible.
El proyecto no se limita a organizar rutas y reparar vehículos. Sus responsables consideran que la eficiencia del sistema depende también del comportamiento de la población y de la responsabilidad de las instituciones.
«La ciencia logística debe estar en correspondencia con la acción comunitaria», señaló Faure, pues los cálculos y las rutas diseñadas desde la Universidad perderían efectividad si los vecinos depositan residuos en lugares no previstos o crean nuevos microvertederos.
Por esa razón, la propuesta incluye la campaña de comunicación Cienfuegos Limpia Conciencia, orientada a movilizar a las comunidades y promover una mayor responsabilidad con la higiene pública.
La campaña deberá informar a la población sobre los horarios, recorridos y condiciones del servicio, además de estimular la clasificación y la entrega adecuada de los desechos.
La coordinación con los delegados de las circunscripciones será fundamental para que los vecinos conozcan cuándo se efectuará la recogida y eviten sacar los residuos fuera de los momentos establecidos.
En el contexto actual, marcado por las limitaciones de combustible, la disciplina social resulta indispensable para evitar pérdidas y garantizar que cada recorrido cumpla su objetivo.
La comunicación tendrá también la función de explicar las dificultades existentes y las alternativas diseñadas para enfrentarlas, de manera que los vecinos no sean considerados únicamente usuarios del servicio, sino participantes en su funcionamiento y control.
La propuesta universitaria se sustenta en la integración de diversas áreas del conocimiento. En ella convergerán las ingenierías, la psicología social, la educación, las ciencias contables, la química, la biología y las especialidades vinculadas con la mecánica.
La psicología social contribuirá al estudio de los comportamientos comunitarios y al fortalecimiento de la resiliencia de los barrios, mientras la educación aportará herramientas para la formación ambiental, especialmente entre niños, adolescentes y jóvenes.
Los estudios químicos y biológicos permitirán valorar los residuos desde el origen y analizar sus posibilidades de aprovechamiento. Este componente se relaciona con la economía circular, pues busca disminuir la cantidad de materiales que llegan a los vertederos sin clasificación ni posibilidades de recuperación.
También se prevé trabajar en el diseño o actualización de normas relacionadas con la higiene pública, pues la gobernanza y el marco legal deberán acompañar la aplicación del sistema mediante disposiciones que definan las responsabilidades de las instituciones y de la ciudadanía.
Cienfuegos Limpia Conciencia se encuentra actualmente en una fase de creación. Antes de aplicar las soluciones, sus responsables deberán completar un diagnóstico de la situación existente, que incluirá un censo de los residuos generados en las distintas zonas de la ciudad y un análisis del estado técnico de los camiones disponibles.
Otro paso será actualizar los mapas de los microvertederos para conocer con mayor precisión su ubicación y las causas de su aparición. Con esos datos se diseñarán las rutas optimizadas, se determinarán las necesidades de combustible y se establecerán las prioridades de intervención.
La iniciativa contempla, además, la creación de un centro de operación logística, concebido como un espacio físico y virtual para la coordinación entre el Gobierno, la Universidad, los servicios comunales y otras instituciones. En ese lugar se analizarían los datos y se decidirían las alternativas más convenientes para organizar las rutas de recogida.
Posteriormente se pondrían en práctica la campaña de comunicación, la distribución de los desechos para el reciclaje y las acciones de evaluación del sistema. Los resultados permitirían corregir deficiencias y rediseñar la propuesta de manera progresiva. «La ciudad genera los datos reales que necesitamos; la Universidad investiga las anomalías, desarrolla los algoritmos y transfiere los resultados de la innovación», explicó Faure.
Desde esa perspectiva, la colaboración no sería una respuesta puntual ante una crisis, sino un mecanismo permanente de trabajo. Los problemas identificados en la ciudad alimentarían la investigación académica, mientras las soluciones desarrolladas por la Universidad contribuirían a mejorar la vida en la provincia.
El proyecto apuesta así por un modelo en el que la gestión de los residuos se apoye en la información, la planificación y la participación de todos los actores.
