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Los Corales de Honor que se ha ganado Brasil

El gigante sudamericano será país foco en el próximo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, del 3 al 13 de diciembre. Recordar a quienes de esa nación han sido honrosamente galardonados con el Coral de Honor es oportuno ahora, cuando menos de dos meses restan para celebrar el esperado evento 

Autor:

Rubén Ricardo Infante

Desde la séptima edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano se instauró el Coral de Honor como reconocimiento a la obra y creación destacada de un cineasta o figura de la literatura y el arte. Concebido como un premio de carácter honorífico, se entregó por primera vez en 1985 al actor estadounidense Jack Lemmon (1925-2001). Ganador de varias distinciones en otros festivales y con una amplia trayectoria, Lemmon dejó listo el camino para que La Habana homenajeara con su premio más importante a otros grandes artistas.

La próxima cita con el cine latinoamericano y caribeño tendrá lugar del 3 al 13 de diciembre venideros, cuando Brasil será país foco y ello ofrecerá, una vez más, la posibilidad de indagar en sus zonas creativas, su trayectoria y el legado de obras y figuras de su cinematografía. Recordar a quienes del gigante sudamericano han sido honrosamente galardonados con el Coral es oportuno ahora, cuando menos de dos meses restan para celebrar la gran fiesta del cine en el país.

El novelista y guionista Jorge Amado (1912-2001), quien presidiera el jurado en la octava edición del evento, fue el primer cineasta brasileño que obtuvo este reconocimiento. En una semblanza sobre el autor, publicada en Tribuna del Festival, se refiere: «La literatura brasileña —y con ella la latinoamericana— necesitaba de escritores que, como Jorge Amado, recrearan y denunciaran la cruda realidad de su país enorme, violento y a veces olvidado. De la tierra reseca del nordeste, de los sertones desiertos, de las favelas condenadas al suplicio de una vida sin esperanza, nació una literatura vigorosa, una música valientemente alegre, un cine nacional y una cultura que es tesoro vivo de su pueblo».

La obra del escritor, su legado como guionista y su relación con el Festival de Cine de La Habana quedarían reflejados por siempre en la memoria de un evento que supo valorar su trascendencia para las letras de América Latina. Jorge Amado, en uno de los encuentros de prensa del evento, afirmó que no existía una literatura latinoamericana sino una literatura nacional de cada uno de los países de la región, y que «lo que nos une es la mezcla, la miseria, la opresión, los valores que son de un origen propio».

El director Nelson Pereira dos Santos (1928-2018) fue otro de los cineastas provenientes del gigante sudamericano que alcanzaría el Coral de Honor, entregado en la trigésima edición del evento.

Sobre Pereira, comentó Frank Padrón que es un «verdadero fundador del Cinema Novo brasileño», movimiento que configuró una visión propia de la cinematografía nacional y tendría puntos de contactos con el Nuevo Cine Latinoamericano. Con su Memórias do càrcere (1984) resultó ganador del Coral de Ficción en la sexta edición del festival.

Sobre Ruy Guerra (1931), el investigador cubano Luciano Castillo escribió un texto que perfila la relación de este creador con el festival habanero, con García Márquez, con el cine latinoamericano. La obra de Guerra y sus aportes con títulos tan conocidos como La ópera del malandro, de 1986 (largometraje que en ese año mereció el Coral Especial del Jurado), y otros que han ganado el premio Coral en distintas especialidades, son claves en la historia del Festival de Cine de La Habana.

Su filmografía explora la conformación de la identidad, la memoria y la cultura de un país cuya presencia ha sido fundamental en el certamen habanero. En la entrega del Coral de Honor a Guerra se reconoció su capacidad constante de contar a través de imágenes la realidad y la ficción de un país y un continente.

Carlos Cacá Diegues (1940-2025) fue acreedor del Coral de Honor en la 39na. edición y ha sido el último de los cineastas de Brasil que lo han merecido. La obra de Diegues está totalmente ligada al evento, al cine latinoamericano y sus etapas.

Luciano Castillo afirmó: «Este Coral de Honor, salpicado con ron y cachaca, se lo otorga el certamen por antonomasia de los cineastas de esta América nuestra por una obra ejemplar, devenida una suerte de road movie o viaje interminable y pintoresco, por la pluralidad cultural y la sociedad de su (nuestro) país-continente, y dedicada no solo a los brasileños de este nuevo siglo».

De su filmografía habría que destacar Bye Bye Brasil (1980), obra que obtuvo el Coral Especial del Jurado en la segunda edición del festival. Otros filmes suyos también se vieron en cines habaneros en los días de diciembre.

La obra de estos cuatro cineastas brasileños aportó al reconocimiento del cine nacional, a la configuración del cine latinoamericano y sus historias. Su legado y la relevancia de sus creaciones contribuyeron a revelarnos la vida, las pasiones y la amplitud de estas tierras nuestras. El Coral de Honor entregado a ellos abre las puertas para que próximas ediciones del certamen cinematográfico puedan distinguir a otros hombres y, sobre todo, a mujeres que han entregado con su imagen y capacidad nuevos destinos a la cinematografía nacional y continental.

Volver a estos cineastas, a sus largometrajes y sus argumentos es la mejor manera de acercarnos al cine brasileño y a la historia de un evento cuya nueva edición casi toca a las puertas. 

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