Hechizadas por las cuerdas de la guitarra, cientos de personas, fundamentalmente jóvenes, protagonizaron este viernes uno de los acontecimientos culturales más anhelados en los últimos días: la celebración del aniversario 35 del Movimiento de la Nueva Trova.
Organizada por la UJC, la AHS y el Instituto Cubano de la Música, esta cita devino verdadero complot musical y aunó a trovadores de ayer y de hoy en la capitalina avenida de 23. La acogida del público demostró la perdurabilidad de un género que, con su visión romántica y política, ha calado en el corazón de generaciones enteras de cubanos.
En cada uno de los espacios concebidos para la ocasión, varias generaciones de trovadores ofrecieron lo mejor de sus creaciones y demostraron la continuidad de una canción que desde mediados del siglo XIX está en el centro de la cultura e ideología del país.
Desde horas de la mañana y hasta bien entrada la noche del viernes, los amantes de ese estilo musical intercambiaron experiencias con trovadores como Sara González, Vicente Feliú, Gerardo Alfonso, Liuba María Hevia y Ángel Quintero, por solo citar algunos, y tuvieron la posibilidad de adquirir discos y libros.
Como una manera de democratizar la música fue calificada la iniciativa de ofrecer de modo gratuito lo mejor de la trova cubana en copias en CD y otros soportes digitales.
Especial atención merecieron el foro interactivo y el panel teórico, desarrollados en el Pabellón Cuba, los cuales generaron un mayor acercamiento a los orígenes, vigencia y función social de este Movimiento.
Al cierre de esta edición, tenía lugar en la Escalinata de la Universidad de La Habana un gran concierto-descarga. Desde ese escenario la trova volvió a reafirmar que mientras exista una canción inteligente, seguirán existiendo trovadores.