Seguramente veremos, antes de que termine 2026, este comprometido mural de Los Javis. Autor: Cartel de la película Publicado: 09/06/2026 | 12:59 pm
No fue en España, sino en Argentina, donde se estrenó en 1936, Bodas de sangre, el primer intento del cine, luego vendrían otros muchos de las más diversas nacionalidades (Marruecos, Hungría, Estados Unidos, Cuba y, por supuesto España), por atrapar en la pantalla grande el misterio que rodeaba vida, obra y muerte de Federico García Lorca, uno de los más importantes poetas y dramaturgos del siglo XX.
Escrita en 1932, en plena efervescencia republicana, Bodas de Sangre es la primera parte de lo que Lorca llamaba «la trilogía dramática de la tierra española», trilogía que se completaría poco después con Yerma (1934) y La Casa de Bernarda Alba (1936). Tras el asesinato de García Lorca a manos del franquismo, en la madrugada del 19 de agosto de 1936, la actriz Margarita Xirgu, que había interpretado a La Madre en el estreno de la obra en Barcelona, protagoniza en el exilio esta película, de inevitable hálito teatral, y dedica su carrera posterior, sobre todo en teatro, a rendirle homenaje al poeta asesinado por los falangistas.
Alrededor de 90 años después de estrenado aquel primer intento por trasladar el mundo lorquiano al cine (en el trayecto hubo una versión muy notable realizada en Marruecos en 1977, otra en Hungría en 1985, y la versión bailada de Antonio Gades y Carlos Saura en 1981), comienza su recorrido internacional, en el festival de Cannes de este año, La bola negra, segundo filme del dueto creativo integrado por los jóvenes Javier Ambrossi y Javier Calvo, apodados Los Javis, ganadores inmediata y sorpresivamente del premio a la mejor dirección en el prestigioso festival de la riviera francesa.
Inspirado en una novela homónima de Lorca (solo pudo escribir unas cuatro páginas poco antes de ser asesinado) el argumento de la nueva película alude a la práctica de varios clubes sociales de Granada de manifestar su rechazo a la solicitud de ingreso de un joven homosexual mediante una bola negra, de modo que el objeto se transformó en símbolo de intolerancia y exclusión. Y así, la novela se convertiría en el primer libro con un protagonista abiertamente homosexual de la historia española.
Además de tomar el texto lorquiano como punto de partida, el filme también adapta la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, quien participó en la elaboración de un guion cuya historia se desarrolla en tres períodos distintos —1932, en plena República; 1937, en medio de la Guerra Civil, y 2017, cuando una historiadora busca información sobre el pasado— para explorar las vidas entrelazadas de tres hombres homosexuales: Sebastián, Alberto y Carlos, interpretados respectivamente por el músico, debutante como actor, Guitarricadelafuente, Milo Quifes y Carlos González. Son tres existencias íntimamente ligadas, según la sinopsis de Film Affinity, por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia.
También hay papeles secundarios de lujo a cargo de Penélope Cruz, que interpreta a una cupletista llamada Nené Romero, y la norteamericana Glenn Close, en el papel de Isabelle Durand, la historiadora que mencionamos antes. Miguel Bernabeu encarna a Rafael Rodríguez, un personaje real que fue actor y futbolista antes de soldado, buen amigo de Lorca y decidido a alistarse en las filas republicanos después de conocer del asesinato. Alberto Cortés interpreta a Federico García Lorca, aunque no se trata exactamente de un filme biográfico ni de una adaptación literaria y teatral al uso, porque Los Javis han dirigido, escrito y producido, según sus propias declaraciones, un largometraje en el que intentan explicar lo que ha significado ser homosexual en tres momentos diferentes de la historia.
Para Javier Ambrossi, el proceso creativo de La bola negra tiene una parte de adaptación teatral, otra de imaginación y otra de introspección para proyectar sobre todas las tramas un mensaje sobre la identidad homosexual desde una perspectiva histórica. Calvo ha declarado que nunca sintieron estar imaginando una historia, sino más bien recordándola, desenterrándola, exponiendo nuevamente a la luz una herida que ni siquiera sabían que existía, pero de alguna manera los condicionaba y los empujaba a hacer esta película de memoria y denuncia.
El pasado 23 de mayo se supo que La Bola Negra ganaba con uno de los grandes galardones de la noche, el de mejor dirección, ex aequo con Fatherland, de Pawel Pawlikowski, y así Javier Calvo y Javier Ambrossi se colocaban en la primera fila del cine internacional, y dejaban atrás el prestigio limitado y mediático de hacedores de series web y televisivas como La Mesías, cuyo equipo de realización repite casi al completo en este nuevo filme, allanando una vez más los retardatarios prejuicios sobre la superioridad o inferioridad del cine y la televisión.
La propulsión de los jóvenes autores en Cannes contó con el beneplácito de Pedro Almodóvar, cuya productora El Deseo se unió a Suma Content, Movistar Plus+, Le Pacte y Atresmedia Cine para llevar a buen puerto una producción complicada, de época, y conseguir un reparto con la participación de actores debutantes, casi sin experiencia, junto con grandes estrellas.
La prensa especializada española aplaude sin parar la nueva película. El diario El Mundo asegura que «Los Javis simplemente conmocionan (…) una película que desde el clasicismo asumido grita desde la pantalla sin miedo a nada (…) a medida que avanza levanta polvaredas de emoción, de memoria, de reconocimiento». Mientras que el diario El Periódico concluye que la epopeya lorquiana de los Javis apabulla, se sabe grande pero insiste en serlo aún más, se recrea en su búsqueda de la emotividad y la sensualidad, en un fresco imponente, apabullante y arrebatador.
Ante semejantes elogios, uno tiene que aceptar, desde la distancia, que La bola negra probablemente sea una gran película, aunque debe recordarse que el cine español tampoco es debutante en cuanto a las indagaciones histórico-biográficas sobre personajes homosexuales. Dirigido por Jaime Chávarri en 1989, Las cosas del querer se inspira en los comienzos musicales del cantante de coplas malagueño Miguel de Molina, y en las causas, entre otras su inclinación sexual «escandalosa», que provocaron el exilio en Argentina.
Más tarde, vimos El cónsul de Sodoma (2010, Sigfrid Monleón), suerte de biografía del poeta español Jaime Gil de Biedma, que relata, desde un punto de vista completamente íntimo, el período de tiempo que va de 1959, cuando él publica su primer libro, hasta poco después de la muerte de Francisco Franco.
Seguramente veremos, antes de que termine 2026, este comprometido mural de Los Javis, quienes, además, acaban de hacer añicos el prejuicio de que a los jóvenes cineastas no les interesa la historia ni la herencia artística y cultural ni los clásicos teatrales y literarios. De todo hay en la viña, y quienes carezcan de interés por reconocer los errores del pasado corren constantemente el riesgo de repetirlos. Ya se escuchan los alaridos de algunos españoles tratando de resucitar el franquismo, el mismo que asesinó a Lorca y que ahora denuncian Los Javis, en La Bola negra.
