Luis Zayas está listo para volver a brillar. Autor: Ariel Alejandro Niévares Luis Publicado: 02/07/2026 | 10:48 pm
A veces los tiempos de la vida son desafortunados. En 2025, el saltador de altura Luis Zayas superaba centímetros para llegar al Mundial Bajo Techo de Nanjing. El Estadio Panamericano estaba a la expectativa en el Memorial Jesús Molina, pero una lesión en el tobillo pospuso el sueño. Sin embargo, su ímpetu, perseverancia, dedicación y talento -lo llevaron a múltiples títulos y un lugar entre los mejores del planeta- se alinearon para su regreso en la Copa Cuba 2026.
«Fue un proceso de recuperación difícil. Paré el 2025 por el tobillo, donde tuve una lesión crónica que me sigue molestando. Ahora trabajo en esas lesiones, entrenando y adquiriendo más confianza. El entrenador me apoya, al igual que mi familia, mi esposa y mis allegados. El 2025 fue muy difícil. Esas lesiones vienen empeorando mis resultados porque no he recuperado el 100% de mi forma deportiva, ni la buena movilidad del tobillo», explicó a Juventud Rebelde.
Volvió a iluminar los estadios del mundo con sus saltos a inicios de este año, cuando apareció en la gira invernal. Confiesa que no fue la que esperaba porque el frío agudizó el dolor del tobillo, pero su objetivo era encontrarse con sensaciones positivas ante rivales de alto nivel. Y, a la vez, aclara que le dejó mucho aprendizaje también y le faltan elementos técnicos a perfeccionar con su nuevo entrenador.
Pero Luisitín, como le apodan, no solo salta la varilla, sino los obstáculos de la vida. Otra vez anhela subir al podio de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Su mirada y su enfoque está a unos pocos kilómetros, en Santo Domingo: «El objetivo es llegar en buena forma deportiva para lograr el podio. Sigo con ganas de la medalla centroamericana y estar entre los mejores del mundo», confesó sin ambigüedades.
No solo mantiene sus sueños intactos, sino que contribuye en la realización y el crecimiento de sus compañeros. Se percibe de verlo cómo aconseja, orienta, abraza, exige, aplaude y alienta a dos jóvenes compañeros de la selección nacional, Diosber Hernández y Manuel Rodríguez.
Se te ve a veces con ese sentimiento paternal o de hermano mayor, ¿ves potencial en ellos?, le comento y se sonríe.
«Claro. Pasé por esos momentos igual que ellos y tuve personas que me apoyaron. Son muchachos buenos, con perspectivas y gran nivel. Uno tiene 2.16 m y el otro 2.19».
Sin embargo, a la par, los protege y los defiende, como líder de la escuadra antillana: «Pueden lograr un buen resultado, pero necesitan más apoyo de la Federación Cubana de Atletismo y de la Comisión, porque a veces el atleta se siente solo y eso lo afecta un poco. Requieren motivación y empuje para que mejoren sus resultados en cualquier parte del mundo. Son atletas excepcionales, con mucho potencial. El salto de altura tiene un buen relevo para años posteriores», señala.
—Hace un año me confesaste en una conversación que tu gran sueño era una medalla mundial, ¿te sigue ilusionando?
—Sí… ¡Uuff! Hermano, ahora mismo me erizo con eso. Llevo años quedando muy cerca y ubicándome entre los mejores del planeta. Mi gran meta es esa: ser medallista del mundo. Si es oro… felicidades. Si es plata o bronce, igual. Y si es olímpica, también… el objetivo que anhelo hace tiempo.
—En ese camino, ¿qué consideras que te falta desde el punto de vista técnico, físico y sicológico para dar ese paso?
—Debería bajar mi peso y estar un poquito más delgado. Me cuesta porque ya no tengo 22 años y hay que educarse en la alimentación. En lo sicológico, a veces uno desconfía de sí mismo, así que creerme las cosas y lo que estoy buscando y logrando con el apoyo de mi entrenador y mi familia.
—El salto de altura cubano posee enorme tradición, ¿qué requiere para mantenerse en la élite mundial?
—Mejorar las condiciones porque los colchones y la pista no nos ayudan. Es un evento muy complicado. Depende de que la superficie esté buena, que no haya mucho aire… Hay cosas que influyen mucho y pienso que deberíamos mejorarlas un poquito: el colchón, la altura, la varilla, los postes. Ya casi no tenemos implementos y entrenamos con postes remendados. Sé cómo está la situación en Cuba, pero esa es la realidad. Deberían conseguirnos más competencias afuera, pero que sean fuertes para buscar nuestro nivel y mejores resultados.
