El alma del aseguramiento logístico de los rebeldes para enfrentar la Ofensiva de Verano de la tiranía batistiana sobre la Sierra Maestra fue Celia. Autor: Archivo Publicado: 15/07/2026 | 11:46 am
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en su libro La victoria estratégica expresó que el alma del aseguramiento logístico de los rebeldes para enfrentar la Ofensiva de Verano de la tiranía batistiana sobre la Sierra Maestra, había sido Celia. Ella, desde Vegas de Jibacoa, instalada en la casa del campesino Bismark Galán, fue quien organizó todo el tema de los abastecimientos y se mantenía como enlace entre Fidel —quien se movía entre La Plata y Mompié— y el Che que se encontraba en Minas de Frío.
Para tener una idea de cómo se preparó el I Frente José Martí, existen documentos entre los principales jefes y Fidel, pero en nuestros archivos se conserva una carta inconclusa de la propia Celia dirigida a Haydée Santamaría, en la cual le narra la etapa. El detalle de Celia para cada aspecto logístico, la coordinación de acciones en diferentes puntos de la Sierra y pensar no solo en los rebeldes sino también en los campesinos que quedarían cercados junto a ellos, destacan en esa estrategia de preparación.
Así lo narra en el documento poco conocido que, sin fecha e inconcluso, que se adjudica a los primeros días de agosto, posteriores al triunfo sobre el Ejército batistiano.
«Sierra Maestra
Mi querida Yeyé:
¡Qué mala suerte tuvieron mis dos cartas para ti! El tiempo cada día es más corto y el trabajo aumenta por minuto. Dejé un sinfín de cosas para escribirte.
No te imaginas la falta que hiciste pues después que marchaste comenzamos a preparar la ofensiva. Se comenzó por situar cada tropa para reconocimiento de la zona. En cada zona se hicieron cuadrillas con pico y pala para hacer trincheras y refugios antiaéreos. En cada zona situamos ganado para leche y carne a la tropa y a los campesinos.
El problema grave de la sal lo resolvimos con los que estaban desarmados, los enviamos a la playa a hacer sal para la tropa y campesinos. Preparar potreros para el ganado, que si los guardias entraban no lo cogieran. Se hicieron dos queserías. Se prepararon dos granjas con toda clase de animales, era unas arcas de Noé.
Se llevaron lechones, se frieron en manteca, se guardaron, había cuatro almacenes de balas, cables, pilas para detonadores, fulminante, mecha, etc. Todo concentrado en la Maestra y en la columna No. 1 José Martí, la de Fidel, que ha sido la madre paridora de todas esas columnas que han invadido la isla. La ofensiva esperamos que no la concentraran aquí. Como sucedió, se mandó buscar a Almeida con su mejor gente; a Guillermo García, a Camilo, Ramirito, todos con lo mejor.
Se hicieron almacenes de mercancía. Nosotros seguiremos en Las Vegas como punto céntrico de abastecimiento, solo nos quedamos para toda esta preparación: Fidel, el Che y yo. Se concentraron la planta, taller bélico, taller de costura, almacenes, etc. y ese se bordeó de trincheras. Era nuestro Columbia, se convirtió la Sierra en una fortaleza. Se hizo instalación de teléfonos, unas cuadrillas traían los alambres y los aparatos; otras cuadrillas los instalaban. Se arreglaron caminos y en Las Vegas pusimos depósitos de gasolina y la central de carros.
Vino la cacareada ofensiva que nos dejó un montón de armas con un montón de muertos; en número fueron casi nada, en valor es incalculable. Nos dejaron cientos de prisioneros que ya al finalizar entregamos en el llano, allí terminamos. Cuando la entrega, vino un helicóptero a llevarse los heridos. El Che y yo montamos en él, volamos a Las Vegas y La Plata con el piloto del Ejército de Batista. Ya volvimos de regreso».[1]
En estos días en que nuestra Patria vive momentos difíciles bajo la permanente amenaza de una agresión, el ejemplo de aquellos rebeldes y de aquella muchacha que organizaba el aseguramiento logístico para la lucha armada en el Priner Frente, es una muestra de cómo se puede vencer a un enemigo superior en nunero y armas si nos preparamos con responsabilidad, creatividad, exigencia, valentía y amor. Esa es la tradición rebelde de muestra juventud.
[1] Fondo Celia Sánchez Manduley, archivos de la Oficina de Asuntos Históricos.
