Durante el encuentro, los congresistas compartieron sus impresiones sobre la experiencia en Cuba tras recorrer varios sitios de la capital. Autor: Estudios Revolución Publicado: 14/07/2026 | 07:15 pm
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recibió el pasado 11 de julio a una delegación de miembros de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, que se encontraba de visita en la Isla entre el 9 y el 13 de julio.
La delegación estuvo conformada por Teresa Lager Fernández, del Estado de Nuevo México; Delia Catalina Ramírez, del Estado de Illinois; Maxine Elizabeth Dexter, del Estado de Oregón; y Mark Pocan, del Estado de Wisconsin, todos del partido Demócrata, publicó la página de Facebook Presidencia Cuba.
Durante el encuentro, los congresistas compartieron sus impresiones sobre la experiencia en la Mayor de las Antillas tras recorrer varios sitios de la capital e interactuar con una representación variada de la sociedad, lo que les permitió constatar, en el terreno, los efectos dañinos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. En el intercambio se conversó, además, sobre las potencialidades de una eventual relación respetuosa entre ambos países.
El Presidente estuvo acompañado por el miembro del Buró Político Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, y Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores.
Los congresistas estadounidenses denunciaron, además, en una declaración conjunta divulgada el lunes tras concluir la visita de cuatro días, el «sufrimiento indiscriminado» por las sanciones de Trump contra la Mayor de las Antillas.
«El bloqueo “de facto” de combustible que Estados Unidos impone a Cuba está causando un sufrimiento indiscriminado a los cubanos más vulnerables», afirmaron.
Al reunirse con los diversos sectores de la sociedad civil, «coincidieron en que están siendo asfixiados por los decretos ejecutivos vigentes
y el prolongado bloqueo económico». Al narrar una «creciente crisis humanitaria», recordaron que Washington «no ha aportado ninguna prueba de que Cuba represente una amenaza urgente para la seguridad nacional» de la nación norteamericana.
«Creemos que cualquier pretexto utilizado para lanzar una operación militar ilegal, no autorizada e impopular contra la Isla agravaría una catástrofe humanitaria, pondría en riesgo innecesario a los miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses y perjudicaría a las mismas personas a las que decimos apoyar».
