Los bombardeos estadounidenses sobre el territorio iraní no han tenido el efecto disuasorio que vaticinó Trump. Autor: The New York Times Publicado: 14/07/2026 | 10:25 am
Esta vez los bombardeos contra Irán tienen un profundo objetivo económico que toca los bolsillos de los electores estadounidenses.
No solo el de quiénes van a depositar su voto el día de sufragios para la renovación de parte de la Cámara de Representantes y el Senado. Esos cuentan, por supuesto, pero mucho más importan los grupos económicos y de poder que protegen sus intereses detrás de los candidatos republicanos
Ahora la nueva ola de ataques de la armada y la aviación desplegada a decenas de miles de kilómetros intentan inclinar a favor de Estados Unidos los precios del gas, el petróleo, la gasolina y, en consecuencia, alimentos y otros bienes de consumo.
La reanudación de los bombardeos apunta ahora al control del flujo naval por el Estrecho de Ormuz.
La derrota militar de Irán, el cambio de régimen, la destrucción de su presunto poderío nuclear, la apropiación de sus reservas de uranio, todo eso quedó en el olvido.
El monumental sepelio del asesinado Ayatollah Ali Khamenei y los millones de dolientes iraníes, unidos en su respaldo a las nuevas autoridades de la República Islámica barrieron todo el alarde supremacista de Trump.
El adversario sigue en pie y demostró que sigue aferrado al Memorándum de Entendimiento (MoU, por su sigla en inglés) que estableció las condiciones para el cese del fuego y una paz duradera.
Trump lo sabe, pero Teherán sigue aferrado a su derecho a controlar, regular y cobrar lo necesario para el tránsito ordenado de los miles de buques que atraviesan cada año la estratégica vía naval.
Y ya sea por mala memoria o por un cálculo que solo se interesa en proyectar una imagen de fuerza, las decenas de ataques aéreos y navales de los últimos cuatro días apenas tienen efecto de represalia.
Irán llevó a cabo ataques con misiles y drones contra bases y posiciones militares de Estados Unidos en varios estados del Golfo y anunció el cierre del estrecho de Ormuz. Los bombardeos con misiles y drones iraníes ocurrieron después de que Washington lanzara una tercera ronda de ataques contra ciudades iraníes en cuestión de días.
El Pentágono informó que atacó Irán a primera hora del domingo, después de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán disparara contra un buque portacontenedores registrado en Chipre que, según afirmó, navegaba por una «ruta no autorizada» a través del estrecho de Ormuz.
Posteriormente, la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó haber atacado a otro buque, acusándolo de «violar las normas».
Los medios estatales iraníes informaron haber escuchado explosiones en Bandar Abbas, Sirik, Jask, la isla de Qeshm y la provincia de Khuzestán.
Horas más tarde, la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó haber destruido un centro de mando y control y hangares de drones en Jordania, haber atacado una estación de radar estadounidense en Kuwait y haber destruido un centro de mantenimiento de aviones y un centro de mando en Catar.
En Omán, afirmó haber destruido «los centros de apoyo logístico para buques de guerra y las instalaciones de reabastecimiento de combustible para portaaviones estadounidenses en el puerto de Duqm, en Omán».
El presidente estadounidense Donald Trump dijo el lunes que Estados Unidos está «restableciendo» un bloqueo a Irán en el estrecho de Ormuz y que cobrará a los barcos por el paso seguro, después de que otro intenso intercambio de disparos amenazara las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra.
En su riesgoso intento de imponer su liderazgo por la fuerza, Trump anunció este lunes en una entrevista con el presentador conservador Hugh Hewitt que «esta noche les vamos a dar una paliza y mañana les vamos a dar otra paliza, y no hay absolutamente nada que puedan hacer al respecto», aseguró.
Al reanudar la guerra contra Irán, en otro intento de levantar su imagen ante el próximo desafío electoral, Trump apuesta a la carta más riesgosa e impredecible.
