Células cancerosas fabrican su propio fármaco destructor. Autor: Washington Examiner Publicado: 27/10/2026 | 09:26 am
TOKIO, octubre 27.― Científicos japoneses del Instituto de Investigación Pionera (RIKEN) y del Instituto de Ciencias de Tokio lograron utilizar un subproducto generado por el propio cáncer para crear fármacos que destruyen las células tumorales desde su interior.
El estudio de prueba de concepto, publicado en la revista Nature Communications, describe cómo un compuesto diseñado sintéticamente aprovecha el exceso de monóxido de carbono producido en las células tumorales para desencadenar la creación de fármacos anticancerígenos dentro de las propias células.
Los métodos de tratamiento basados en esta técnica resultarían ideales, ya que actúan de forma selectiva sobre los tumores sin dañar las células sanas. Para que un tratamiento contra el cáncer sea lo más eficaz posible, debe eliminar la enfermedad sin provocar efectos secundarios nocivos, aclara la fuente especializada.
En el caso de la quimioterapia convencional, los efectos secundarios pueden llegar a ser tan perjudiciales como el propio cáncer. Tanaka y otros investigadores que comparten este enfoque buscan mejorar los tratamientos mediante el desarrollo de nuevas tecnologías que actúen selectivamente sobre los tumores.
En el RIKEN, en lugar de administrar al organismo fármacos que destruyen el cáncer, el objetivo de Tanaka es inyectar a los pacientes compuestos inocuos que, una vez captados por las células cancerosas, se transformen en fármacos in situ.
La mayoría de nosotros conocemos el monóxido de carbono, un gas tóxico que se genera habitualmente durante la combustión de la gasolina en los motores de los automóviles. Recientemente, diversas investigaciones han revelado que muchos tipos de células cancerosas también producen este gas.
Esto convierte al monóxido de carbono en una especie de biomarcador del cáncer, siempre y cuando sea posible detectarlo. En los experimentos publicados recientemente, científicos del Laboratorio de Química Sintética Biofuncional del RIKEN probaron un sistema para introducir un catalizador metálico en las células; una vez allí, este catalizador utiliza el exceso de monóxido de carbono para generar un compuesto bioactivo tóxico.
Dado que las células cancerosas presentan un exceso de monóxido de carbono —a diferencia de las células sanas—, solo las células cancerosas quedan expuestas al fármaco citotóxico.
El equipo se centró en el monóxido de carbono porque puede ser utilizado por complejos organometálicos, denominados paladaciclos, para sintetizar un compuesto orgánico llamado fenantridinona. Varios derivados de la fenantridinona son citotóxicos —es decir, destruyen células— y ya se han empleado en la elaboración de fármacos contra el cáncer.
Sin embargo, introducir simplemente paladaciclos en una célula tumoral no sirve de nada, ya que el catalizador metálico que contienen en su núcleo es destruido rápidamente por moléculas específicas presentes en el interior de las células, como el glutatión.
Para superar este obstáculo, Tanaka recurrió a la especialidad distintiva de su laboratorio: las reacciones catalizadas por metales. Basándose en sus investigaciones previas, incorporaron un paladaciclo dentro de la albúmina, una proteína común presente en la sangre. De este modo, el complejo albúmina-paladaciclo puede circular por el torrente sanguíneo de forma segura y, al entrar en las células, el catalizador de paladio queda protegido.
Los investigadores evaluaron este sistema en diversas etapas. En primer lugar, analizaron una serie de paladaciclos para identificar aquel que generaba la mayor cantidad de fenantridinona. A continuación, incubaron el complejo albúmina-paladaciclo durante 48 horas con líneas celulares de cáncer humano —procedentes de hígado, cuello uterino, mama o pulmón—, así como con una línea celular no cancerosa.
Tras esas 48 horas, detectaron el producto deseado en las líneas celulares cancerosas, pero no en las células normales. Esto demostró tanto que el complejo protegía al catalizador frente al glutatión como que la focalización era eficaz: la reacción solo tenía lugar en las células cancerosas. Mediante algunos ajustes, se logró que el producto se separara del complejo y pudiera moverse libremente por el interior de la célula.
Una vez confirmado esto, modificaron el complejo albúmina-paladaciclo para que la reacción generara un tipo específico de fenantridinona, altamente tóxica y utilizada en fármacos contra el cáncer. Al realizar pruebas en una línea celular de cáncer de hígado, observaron que el fármaco se producía dentro de las células, las cuales terminaban sufriendo los efectos tóxicos de dicha sustancia.
La presencia de monóxido de carbono en la sangre planteaba un posible riesgo: si la producción de la sustancia tóxica se desencadenara accidentalmente durante el transporte, las células sanguíneas podrían morir antes de que el compuesto llegara a su destino. No obstante, los ensayos revelaron que la sangre permanecía libre del fármaco; esto se debe, probablemente, a que el monóxido de carbono sanguíneo se encuentra unido a la hemoglobina, lo que impide que participe en la reacción.
La técnica, aún experimental y probada solo en cultivos de laboratorio, apunta a tratamientos más selectivos y con menos daño a células sanas. El trabajo fue realizado por un equipo del Instituto RIKEN, en el laboratorio de Katsunori Tanaka, en colaboración con el Instituto de Ciencias de Tokio.
El principio es relativamente sencillo: Un catalizador de paladio protege al catalizador de la desactivación por glutatión, un antioxidante celular que normalmente lo inactivaría, y permite que entre en las células.
Una vez dentro, el paladio usa el monóxido de carbono endógeno para ensamblar compuestos tóxicos para las células tumorales. En ensayos de laboratorio, el sistema se probó con líneas celulares humanas de cáncer de hígado, cuello uterino, mama y pulmón, además de células normales de control. Se observó la formación del compuesto preferentemente en las células cancerosas.
El equipo lo plantea como un ejemplo de síntesis química terapéutica dentro del organismo, en la que se administran precursores y se aprovechan metabolitos característicos de la enfermedad para fabricar el compuesto activo en el lugar adecuado.
El trabajo se encuentra aún en fase de prueba de concepto con células en cultivo. No existen datos de eficacia o seguridad en modelos animales ni en humanos, y la potencia observada es moderada. No hay un medicamento disponible ni una fecha prevista para su uso clínico.
