Detrás de cada cifra hay rostros, víctimas y consecuencias. Autor: Cubaperiodistas Publicado: 26/10/2026 | 08:29 pm
Desde este 27 y 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas es nuevamente el escenario donde Cuba eleva su voz para demandar el fin inmediato del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. Esta política constituye el sistema de medidas coercitivas más prolongado y severo aplicado contra nación alguna, un freno deliberado al desarrollo soberano de la Isla y una violación flagrante del Derecho Internacional.
La cita, en el principal foro multilateral del planeta, llega en un contexto sumamente hostil, marcado por la feroz campaña de presiones, coerción y chantajes desplegada por el Gobierno estadounidense con el fin de forzar a las delegaciones a cambiar su postura histórica. Pero frente a las calumnias de Washington, la diplomacia cubana se presenta en Nueva York amparada en la razón moral y la dignidad irrenunciable de todo un país.
El informe oficial que presenta Cuba expone con precisión el impacto multidimensional de este asedio. En el período comprendido entre marzo de 2025 y febrero de 2026, los daños económicos alcanzaron la cifra récord de 8 083,3 millones de dólares, un siete por ciento superior al reporte del año anterior. A precios corrientes, las pérdidas acumuladas en más de seis décadas ascienden a 178 700,5 millones de dólares.
De no existir este cerco criminal, el Producto Interno Bruto (PIB) cubano en 2025 habría sido un 10,8 por ciento superior. El documento refleja el costo humano de una estrategia diseñada explícitamente —como en el memorando de Lester Mallory de 1960— para provocar privaciones, estrangular la economía, alterar la paz social y desgastar la cotidianidad de las familias cubanas.
La agresividad de los últimos meses ha dejado huellas profundas en los sectores más sensibles de la sociedad. La persecución implacable contra los buques y navieras que transportan combustible a la Isla, sumada a las trabas para adquirir repuestos, ha generado un cerco energético que causa severas limitaciones en la generación eléctrica, el transporte, dificulta la distribución de agua potable y la producción nacional de alimentos.
De igual manera, en la salud pública, por temor a las represalias del Departamento del Tesoro estadounidense, múltiples empresas farmacéuticas y proveedoras internacionales rehúsan comerciar con Cuba, afectando de manera directa la producción
del Cuadro Básico Nacional de Fármacos y complicando la atención de pacientes con padecimientos complejos, tratamientos oncológicos e intervenciones quirúrgicas de urgencia.
A todo este panorama se suma la arbitraria y fraudulenta inclusión de Cuba en la lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, un mecanismo de chantaje que multiplica la persecución financiera global, cierra el acceso a créditos internacionales e intimida a potenciales inversionistas y visitantes.
