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Mirar Cuba con los ojos de milicia

El 26 de octubre de 1959, frente al antiguo Palacio Presidencial, Fidel Castro anunció la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias. La convocatoria ocurrió en medio de un escenario de agresiones y amenazas contra el proceso revolucionario

Autor:

Jorge Fernández Pérez

 

Hubo un tiempo en que la Patria comenzó a mirarse de otra manera. Una carretera dejó de ser solamente una carretera; un puente podía convertirse en un punto estratégico; una fábrica, un hospital o una escuela adquirían una importancia nueva.

En los primeros años de la Revolución, Cuba aprendió a observar su territorio con los ojos de quienes sabían que la defensa del país no podía quedar en manos de unos pocos.

El 26 de octubre de 1959, frente al antiguo Palacio Presidencial, Fidel Castro anunció la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias. La convocatoria ocurrió en medio de un escenario de agresiones y amenazas contra el proceso revolucionario.

Aquel llamado no estuvo dirigido únicamente a los soldados. Interpeló a obreros, campesinos, estudiantes, universitarios y a todo ciudadano dispuesto a prepararse para defender la nación.

La Revolución era todavía joven. Apenas habían pasado unos meses desde el triunfo y ya resultaba evidente que el cambio no sería aceptado con facilidad por sus enemigos.

Aviones procedentes del exterior atacaban objetivos cubanos; en distintas zonas del país aparecían grupos armados; el sabotaje y la intimidación formaban parte de una estrategia destinada a quebrar la voluntad popular.

En ese contexto, la milicia nació de una necesidad concreta. Antes de la convocatoria nacional, en Pinar del Río, un grupo de campesinos había enfrentado una banda armada en la zona de Los Malagones.

Eran hombres familiarizados con el terreno, con sus caminos y sus silencios. Aquella experiencia demostró que la población podía organizarse y asumir la defensa de su comunidad.

Luego, el ejemplo se extendió. Las milicias obreras, campesinas, estudiantiles y universitarias fueron tomando forma en todo el país. El uniforme comenzó a aparecer junto a la ropa de trabajo, los libros y los aperos de labranza. La preparación militar se incorporó a la vida cotidiana y la defensa dejó de ser un asunto lejano, reservado a los cuarteles.

Para muchos, aquel aprendizaje comenzó desde cero. Hubo que conocer las armas, cumplir horarios, orientarse en el terreno y aprender a actuar en grupo. Pero también hubo que acostumbrarse a la espera, a las movilizaciones y a la posibilidad de que el peligro llegara antes de lo previsto.

La prueba mayor llegó en abril de 1961. El bombardeo de los aeropuertos cubanos anunció la invasión. Dos días después, las fuerzas mercenarias desembarcaron por Playa Girón. El país recibió la noticia y la respuesta fue inmediata: las milicias se movilizaron junto al Ejército Rebelde y la Policía.

En la Ciénaga de Zapata, muchos de aquellos hombres y mujeres enfrentaron por primera vez una situación de combate real. Lo que habían aprendido durante los entrenamientos adquirió de pronto un significado distinto.

Ya no se trataba de una práctica ni de un ejercicio; frente a ellos estaba el fuego, el ruido de los aviones, la incertidumbre y la necesidad de avanzar.

La invasión fue derrotada en 66 horas. La victoria quedó como uno de los acontecimientos decisivos de la historia cubana.

Después de Girón, las milicias continuaron participando en la lucha contra las bandas armadas que operaban en varias regiones del país. En el Escambray, miles de trabajadores y campesinos fueron movilizados. La organización alcanzó una dimensión que convirtió la defensa en una experiencia colectiva de alcance nacional.

Cada miliciano conocía algo que no aparecía en los mapas oficiales; era el camino difícil, el paso entre los montes, la casa donde podía encontrarse ayuda, el lugar donde una columna podía ocultarse. El conocimiento del territorio se convirtió en una herramienta de defensa. Cuba se miraba desde abajo, desde sus senderos y comunidades.

La milicia también enseñó a reconocer el valor de la cooperación. Ninguna persona podía resolver por sí sola una tarea de esa magnitud. Había que confiar en el compañero, respetar las orientaciones y comprender que una decisión individual podía afectar a todos. La defensa era, sobre todo, una tarea compartida.

Con el tiempo, muchos milicianos pasaron a integrar las nuevas estructuras de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Las MNR habían cumplido la función de preparar al pueblo, demostrar su capacidad de respuesta y articularla con las instituciones militares nacidas después del triunfo revolucionario.

Hoy, para las nuevas generaciones, las Milicias Nacionales Revolucionarias pueden parecer una realidad distante. Por eso es necesario contar no solo cuándo fueron creadas, sino por qué surgieron y cómo influyeron en la vida de Cuba.

Mirar Cuba con los ojos de milicia significaba reconocer la vulnerabilidad del territorio y, al mismo tiempo, su capacidad de respuesta. Significaba no pasar indiferente ante una carretera, un hospital, una escuela o un barrio. Todo podía formar parte de la defensa, porque todo pertenecía a la vida del país.

Esa mirada también contenía una idea de soberanía. Cuba no esperaba que otros acudieran a protegerla. Se organizaba con sus propios hombres y mujeres, con los recursos disponibles y con la voluntad de no regresar al pasado. La milicia fue una expresión de esa decisión colectiva.

Recordar las MNR no obliga a vivir en el pasado, pero sí a comprenderlo. Las amenazas cambian, las herramientas se transforman y las generaciones se suceden.

Sin embargo, permanecen algunas preguntas: ¿estamos preparados para proteger a los más vulnerables?, ¿sabemos cómo actuar ante una emergencia?, ¿entendemos que la seguridad de una comunidad depende también de la responsabilidad de cada uno?

Las respuestas de hoy no tienen que ser idénticas a las de 1959. Pero la enseñanza permanece: ningún país puede defenderse si su pueblo permanece al margen. La preparación, la solidaridad y la capacidad de organizarse siguen siendo formas de soberanía.

 

 

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