La noticia del fallecimiento de Nelson García Santos ha dejado una profunda sombra de dolor que se ha infiltrado en cada rincón de Cuba.
Para quienes hemos tenido el privilegio de trabajar como corresponsales en Juventud Rebelde, la pérdida de Nelson no es solo la partida de un colega; es la despedida de un maestro, un mentor y, sobre todo, un amigo.
Nelson no era solo un periodista; era el Rey de la Noticia en Cuba. Su legado va más allá de los titulares que escribió a lo largo de su carrera. Nos enseñó a mirar más allá de la superficie, a buscar la esencia de cada historia y a comprender que el periodismo es, ante todo, un acto de responsabilidad social, al tiempo que siempre nos mostró cómo convertir cada hecho en una oportunidad para informar y educar.
A lo largo de los años, compartimos momentos que van más allá del trabajo. Aprendimos no solo las mañas y el olfato noticioso que lo caracterizaban, sino también lecciones sobre la vida misma.
Su capacidad e inquebrantable ética profesional son cualidades que llevaremos con nosotros siempre. En cada conversación, en cada consejo, Nelson nos enseñó que el verdadero periodismo se basa en la honestidad y el compromiso con la verdad.
Su partida deja un vacío difícil de llenar en nuestras redacciones y en nuestros corazones. Cada uno de nosotros lleva consigo una parte de su legado, y es nuestra responsabilidad honrarlo continuando su labor con la misma pasión y dedicación que él mostró.
Hoy, mientras nos unimos para lamentar su pérdida, también celebramos su vida y su obra. Nelson García Santos será recordado como el gran periodista que fue y, en este momento de tristeza, extendemos nuestras condolencias a su familia, amigos y a todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerlo y trabajar a su lado. Hasta siempre colega.