Siendo excesivamente benignos al juzgarla, la «vieja mentalidad» se ha caracterizado, entre otros rasgos, por considerarlo todo inamovible, expuesto a la alternativa máxima de los extremos. Y en ese software mental tan rígido y presuntuoso, también irresponsable e irracional, el facilismo es el modo de adecuarse al estrecho espacio que otra época y otras estructuras condicionaron.
Es decir, esa mentalidad envejecida aún reacciona, ante los estímulos exteriores, en dogma, en orientación, en «no se puede». Ya sabemos que una conducta que se niega a ir a la raíz en las soluciones y que se resiste a modificarse de acuerdo con las urgencias de los tiempos, no se rige por la razón: no reflexiona, actúa por instinto, por reflejo.
Intento, desde luego, escribir objetivamente. No me he levantado esta mañana con el ánimo belicoso y la he emprendido contra hábitos y enfoques caducos. Opinar exige tanta responsabilidad que rondaría también con lo irracional sentarse ante el teclado para descargarse o echar sobre otros el ácido de una mala noche. Por tanto, la opción resulta clara: o se procura ser útil, o uno enmudece si cuanto va a decir es también una manifestación de otra vieja tendencia: decir en el vacío, o decir insultando, o decir invocando consignas.
Este articulista, por tanto, estima que sus palabras se adhieren a la crítica nacional contra la «vieja mentalidad» cuyos efectos vigentes se localizan en negarse a entender el papel del contexto, la influencia de las circunstancias y de las posibilidades. En síntesis, echar a un lado la razón, soslayar la capacidad humana de determinar la conducta tras una evaluación racional que prevea los lados positivos de un proyecto y tenga en cuenta los daños colaterales del proceder inconsecuente.
Dicho esto, debo reconocer las evidencias de que todavía se responde a ciertos problemas locales con decisiones escasas de razón, conducidas por el facilismo. Y a veces, la carencia se remite al sentido común, es decir, el principio racional más inmediato al discurrir cotidiano. Por ejemplo, un periódico publicó que la propuesta de un ciudadano movió a que las aguas de una presa se colmaran de alevines. Y cuando los pececitos fueron apetitosos «pejes», los administradores del embalse decidieron demoler la cortina de la presa, porque necesitaba reparación.
Las preguntas caen al agua por elementales: ¿Y echar abajo significa ahora reparar? ¿Y los peces para comer y el agua para irrigar los cultivos de dónde provendrán?, preguntas que de formularse en el sitio que las demanda, pasarían a constituirse en estaciones donde la razón y el sentido común se concierten como medios y métodos de dirección colectiva. Si adoptaron la opción de eliminar la presa, cuya efectividad había sido demostrada en épocas de sequía, quién preguntó dentro del equipo decisor si era más apropiado demoler que reparar. Quién se opuso a convocar el facilismo ejecutivo como método para acometer el arreglo del desarreglo. Quién inquirió por las nuevas soluciones a los problemas que resurgirían al desaparecer la presa. Y, si la razón y el sentido común condujeron a la certeza de que sería más provechoso demoler, quiénes explicaron la necesidad de medida tan drástica a los habitantes de la zona.
No me consta que esas actitudes tan apegadas al facilismo sean lo general. Pero no dudo de que pudiéramos reunir una antología de actos que pretendan reajustar leyes y resoluciones transformadoras a la comodidad, usando nuevamente un término benigno, de los encargados de ejecutar las nuevas directrices. Ejecutar calculando el menor esfuerzo y lo más expedito, podría definir a este verbo por otro de sus significados, que según el diccionario convierten en sinónimos a ejecutar y ajusticiar. Pero en esta historia ejecutar desarreglando, resolver creando nuevos problemas, no equivale a «cumplir la justicia», sino a establecer lo injusto por irracional.
Estas experiencias aún vigentes como cola de la «vieja mentalidad», confirman que todavía algunos han de aprender a distinguir la diferencia entre lo útil y lo inútil, lo que adelanta y lo que retrasa, el perjuicio y el beneficio, lo político y lo impolítico. Y si por una parte se ha de saber qué significan cada una de estas antinomias; por otra, se ha de saber aplicar el control no solo contra lo que se hace, sino también contra lo que se deshace. Mas, un control institucional y popular cercano, tan cercano y agudo como para echar de menos la razón y el sentido común. Y cuando estos falten, exigir cuentas, cuentas que a veces parecen también faltar.
Modesto Reyes Canto
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:51 am.
A su excelente y muy bien documentado artículo, amigo Luis, voy a pretender darle un toque de nuestro siempre presente humor muy cubano. Los tiempos no estân para como decía un estribillo de una muy popular canción de los Van Van "a ver que sale" y mucho menos para aplicar aquello de "cortando testículos se aprende a capar".Nadie en su casa trata de arreglar lo que no estâ roto y mucho menos romper lo que estâ entero."La vieja mentalidad" no quieren ver y apoyar las nuevas carreteras económicas que ya se construyen pues tienen temor a perder el trillo por el que siempre han transitado muchas veces con muy buenos resultados para ellos.La economía de un pais debe marchar como el cambio de luces en un semafóro; la amarilla como precaución en lo que se va a hacer.La roja para que se frene lo mal hecho y la verde para seguir adelante en lo logicamente bien que se estâ haciendo.Y el último pârrafo de lo escrito por usted y que no repito para no ser tan extensivo, tiene todos los ingrediente que realmente se necesitan para que los motores que ya estân encendidos y rugiendo acaben de despegar. Un abrazo: Modesto Reyes Canto.
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Guille
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:51 am.
Amigo Modesto, más que "temor" a perder el trillo por el que siempre han transitado muchas veces con muy buenos resultados para ellos, como usted dice, es certeza de que perderán el trillo, y de ahí la resistencia --o reticencia-- ante los cambios. Por ahí anda la clave de los que se empeñan en obstaculizar. Pero creo que esos elementos son identificables sin mucho esfuerzo... y son los que hay que apartar del camino. Yo tengo la esperanza de que la dirección del país sepa identificarlos --porque los que más "arriba" están son los que tienen posibilidades de hacer daño-- y apartarlos del "trillo"... a tiempo... en este caso, sin pausa y sin prisa. Estoy casi seguro que el amigo Sexto coincidirá con nosotros.
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Finale
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:52 am.
en el popular Agro de Tulipan y boyeros, el del EJT, hay varios puestos que venden comida. En especial hay uno que oferta muy buenos spaguettis. Tenian sillas y mesas para sentarse, y muchisimas personas utilizaban este servicio. Ayer pase por ahí, y me asombre que habian retirado las mesas y las sillas. Le pregunté a la que vende y me dijo que le quieren cobrar el impuesto como si fueran una paladar, porque las Cafeterias no pueden tener mesas y sillas. Di tú. Eso a menor escala es una muestra de lo que ilustra Luis en este articulo. Actuar sin mirar el contexto, sin adecuarse a las cincunstancias. No puede pagar lo mismo un puestecito del mercado que vende pastas a 10 pesos el plato que una flamante paladar que cobra 4 CUC por ese mismo Spaguettis. REsultado, los clientes de la cafeteria ahora son menos porque tienen que sostener su plato de spaguettis en la mano. Ahi estan los resultados de aplicar la vieja mentalidad.
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El Oriental
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:52 am.
Buenas tardes.Como siempre maestro Luis Ud. con sus acertados comentarios.Es muy cierto que muchos en vez de pensar un poco mas, prefieren irse por lo mas fácil sin muchas veces ver las consecuencias, también es cierto que muchos temen perder la prebendas y les va ser bien difícil cambiar, pero hasta cierto punto hemos tenido una actitud cómplice, por un lado el problema de la censura y la falta de apertura en la prensa y por el otro lado el miedo, bloqueando las iniciativas de muchos.Le coloco un ejemplo: Estos días hablaba en el exterior con una hermana colaboradora Cubana que protestaba por los nuevos impuestos y en CUC por kgs por enviar y recibir una caja hacia Cuba, casi que lloraba porque decía que ademas de recibir pagos en tan bajos le estaba casi siendo imposible enviar algo a su familia, es decir ademas de la alta tarifa por transporte y encima unos impuestos escalofriante por recibir algo y en CUC, yo le decía, bueno, existe una columna en donde se ha denunciado bastante eso y es en acuse de recibo, ella me contesto inmediatamente, ojala y sigan denunciando bastante eso porque es injusto, y yo le conteste, no espere que los demás lo hagan por Ud. o sigan denunciando por Ud. Ud. también es afectada y también debería participar en esto,ella se quedo callada, solo le dejo este comentario como una reflexión.
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jose
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:52 am.
Muy buen articulo amigo Luis, pero la situacion en nuestro pais ha llegado a un punto con la suma de absurdos y resistencia al cambio necesario, que se requiere un papel de la prensa y los periodistas como verdaderos combatientes, es el papel que les toca en estas circunstancias,por eso repito que los articulos con referencia a males, pero generales,que no denuncien o senalen o no concretizen, no ayudan mucho en las actuales cirscuntancias,porque algunos se pueden ver reflejados pero no amenazados,ademas la vieja mentalidad se caracteriza por creer que lo que se hace esta bien,se requiere desenmascarar o senalar esos absurdos y quienes en cada lugar aun son representantes de esa vieja mentalidad con sus actos, con nombres,ejemplos y casos y no dejarselo todo a la direccion del pais, esta necesita ayuda y la ha pedido en este sentido y no creo que halla alguna represalia para los audaces,pero bien y profesionalmente fundamentados, no convertirse en la prensa de denuncia de otros paises,basada solo en especulaciones que las mas de las veces difaman
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Carlos Alfonso
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:54 am.
Luis Sexto: la vieja mentalidad es el peor enemigo que tiene la Revolución. Su poder es tan leal y destructivo que tiene la suficiente capacidad para derrumbar las históricas columnas que sostienen a nuestra nación. A continuación mi décima pretende solidarizarse con el artículo que excelentemente escribiste en el periódico de hoy: La vieja mentalidad,/ carcomida e indolente,/ con su dogma inconsecuente/ produce inmovilidad./ Engendra mediocridad,/ insensatez, ostracismo,/ detrimento, facilismo, / necedad, involución,/ anarquía, corrupción, / absurdo y burocratismo.
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Leonardo Barreras Capote
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:54 am.
Excelente reflexión del valiente, agudo y certero periodista Luís Sexto. En mi opinión la causa, la raíz de todos estos fenómenos negativos se incuba en la pirámide, en el ejército de dirigentes y funcionarios y en la no interacción combativa del control y la exigencia de la base con los distintos niveles de la estructura. Los que toman decisiones a cualquier nivel deben tener que responder por sus acciones y resultados dentro de su organización, estructura administrativa y, la más importante, rendir cuenta frente al pueblo de su radio de acción. Ya sea en un centro de trabajo o de estudios, en una organización política, sindical, de masas. En el nivel que ocupa en la pirámide. Ahí ha radicado la causa de tantos fracasos en la construcción de la nueva sociedad en el Mundo. Sociedad, régimen económico y social más justo por su naturaleza y postulados, pero que hay que hacerlos valer a cada instante so pena de permitir que se aceleren los contaminantes de la corruptibilidad de la pirámide. La doble moral, la incapacidad, el oportunismo, el burocratismo, la desidia y el abuso están siempre latentes, son potenciales y exponenciales características negativas del ejército de dirigentes y funcionarios por tanto, el control popular y la máxima exigencia dentro de la pirámide y la obligación de rendir cuenta fuera de las murallas de las oficinas, son, a mi juicio, las armas con que cuentan los revolucionarios para sobrevivir, para luchar y para vencer. Saludos al admirado periodista y a JR!
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Carlos Alfonso Pérez
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:54 am.
Luis Sexto: la vieja mentalidad es el peor enemigo que tiene la Revolución. Su poder es tan letal y destructivo que tiene la suficiente capacidad para derrumbar las históricas columnas que sostienen a nuestra nación. A continuación mi décima pretende solidarizarse con el artículo que excelentemente escribiste en el periódico de hoy: La vieja mentalidad,/ carcomida e indolente,/ con su dogma inconsecuente/ produce inmovilidad./ Engendra mediocridad,/ insensatez, ostracismo,/ detrimento, facilismo, / necedad, involución,/ anarquía, corrupción, / absurdo y burocratismo.
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OLIMPIO RODRIGUEZ SANTOS
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:54 am.
Quizás haya llegado demasiado tarde al artículo de hoy, pero es que a pesar de ser domingo y tener 63 años he pasado el día estudiando y escribiendo sobre medicina. Estudiando porque los avances de la ciencia en los últimos 20 años han sido tan espectaculares que si no se abre una revista cada día nos quedamos también con la mentalidad envejecida. Y, escribiendo, porque próximamente será el congreso de la Academia Europea de Alergia Asma e Inmunología Clínica y si no soy víctima de nuevo de los extremos pienso aprovechar los cambios para llegarme hasta Milán…, digo, si aún no se me ha olvidado andar.
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Jose Diaz
Viernes 22 septiembre 2017 | 01:49:55 am.
Maestro leer sus escritos es como tomar una taza de cafe, se disfruta. Lo felicito por tan buen articulo, su tema de hoy es muestra de lo que falta por cambiar y la resistencia de algunos al cambio. Excelente la opinion de los demas foristas. Que bueno poder leer articulo como este " DE CALIBRE" Mis saludos Jose
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