Cuba no es una amenaza, el bloqueo de Estados Unidos contra la Isla, sí. Autor: Lacoste Publicado: 13/07/2026 | 04:19 pm
¡Vocinglero! Así, a puras bravatas, reclama sumisión en el patio casero y en el resto de la geografía terráquea. Intenta imponer el dominio estadounidense por las «buenas» o por las malas, y prefiere esa segunda opción traducida en aranceles y sanciones, coerción y torceduras de brazo, amenazas, injerencismo e intervenciones, bombardeos que llaman operaciones preventivas o de disuasión y guerras ilegales —no declaradas— pero guerras de rapiña. De esta manera mantienen al planeta en el caos y la incertidumbre.
El presidente Donald Trump, abierta y jactanciosamente, a puro garrote, arremete contra aquellos que cree poder doblegar fácilmente porque son más pequeños y débiles.
Cuba está en esa lista y sigue apretando tuercas de asfixia económica, antes de sus amenazas militares para sentar cátedra de violencia, como ya ha hecho en otras latitudes. Ampara sus infames medidas en una guerra contra el «terrorismo», el «comunismo» o la «extrema izquierda», como le ha llamado el susurrador Secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha convocado a 60 países no identificados a una cumbre en Washington, el próximo miércoles 15 de julio, que dice enfocada en el «resurgimiento del extremismo político trasnacional y las redes violentas de extrema izquierda».
Al presentar ese cónclave, Tommy Pigott, vocero del Departamento de Estado, dijo: «Nuestros esfuerzos se centran en actividades que cumplen con la definición de terrorismo: asesinatos, secuestros, amenazas contra instalaciones y fuerzas del orden, así como ataques a la infraestructura crítica, al personal militar y a la población civil», una descripción que le viene como anillo al dedo a este Estados Unidos que declara abiertamente que su política es imponer la paz mediante la fuerza, imponiéndose como poder único «indispensable para la estabilidad global»; es el eufemismo para calificar que las cosas sean a su manera, antojo y, por supuesto, intereses.
Mientras tanto, este lunes, ampliaron las medidas coercitivas unilaterales contra Cuba, reforzando la guerra económica, a pesar de su reciente declaración ante la Asamblea General de la ONU de que los cubanos nos hemos inventado el bloqueo.
El Departamento de Estado cumple su cometido de ente que aplica a cualquier coste las agresiones. El nuevo combo de sanciones amplía y da fuerza al objetivo de privar a Cuba de posibles fuentes de financiamiento y aislarla del mundo con el empleo de la extraterritorialidad, al incrementar restricciones para empresas extranjeras que conserven o continúen relaciones comerciales o financieras con los organismos cubanos que Estados Unidos tiene ubicados en una de sus listas unilaterales.
En este nuevo grupo de sancionados por Trump y el Rubio —al amparo de la Orden Ejecutiva 14404 que dictó el 1ro. de mayo de este año— hay diez entidades cubanas, incluido el Ministerio del Turismo, para cerrar de manera total uno de los ejes estratégicos de la economía cubana.
También incluyeron a Enetec S.A., Coreydan S.A. y el Grupo Empresarial del Comercio Exterior (Gecomex), vinculadas a la importación, exportación y comercialización de combustibles en unos casos, y, en otros, a operaciones de compra y venta internacional de bienes y servicios.
Ambos maléficos personajes, pujan y empujan con todo para provocar el quiebre de la sociedad cubana, un levantamiento del pueblo contra la dirección del país y llevar a un «cambio de régimen».
Manipulaciones, mentiras y tergiversaciones hacen de las suyas desde declaraciones a medios estadounidenses o mensajes en sus enredadas redes sociales; un ejercicio de todo lo maligno que no les ha dado resultado desde que, en 1960, el memorando de un funcionario para conocimiento del entonces presidente Dwigth Eisenhower, lo instaba a rendirnos «por hambre y desesperación».
Es, además, el menosprecio a su propia ciudadanía que se opone a las políticas belicosas contra otros países y a lo que 136 estados miembros de la ONU, mayoría indiscutible de la comunidad internacional, le acaban de reclamar en la sede de la Asamblea General en Nueva York, donde el sábado 11 de julio en las calles también se lo dijo una multitud solidaridad: ¡Quiten el bloqueo!, ¡Borren el nombre de Cuba de la lista mentirosa de países patrocinadores del terrorismo! ¡No a la guerra contra Cuba!
