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Frei Betto abraza el Premio Maestro de Juventudes

El teólogo, intelectual y amigo entrañable de Cuba recibió este jueves el galardón más importante que concede la Asociación Hermanos Saíz (AHS)

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Hay hombres que no necesitan presentación porque su vida entera es un testimonio. Frei Betto es uno de ellos. El teólogo, intelectual y amigo entrañable de Cuba abrazó este jueves el Premio Maestro de Juventudes, el galardón más importante que concede la Asociación Hermanos Saíz (AHS), y lo ha recibido como lo ha recibido todo en esta Isla: con el corazón abierto, con esa humildad que solo tienen los grandes.

La entrega ocurrió justo al cierre del espacio Encuentro con, donde la periodista Magda Resik Aguirre, vicepresidenta primera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, dialogó con el destacado intelectual desde el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, sede de la AHS. Fue un momento de esos que se quedan grabados, porque en el aire flotaba la certeza de que se estaba honrando a alguien cuya obra y cuya ética trascienden fronteras.

Este premio llega en un año especial: el aniversario 40 de la organización que agrupa a la vanguardia del arte joven del país. Y llega, además, para distinguir a quien ha sido un acompañante constante de nuestro proceso revolucionario. Frei Betto ha defendido a Cuba en foros internacionales, ha denunciado el bloqueo con la firmeza de quien conoce su costo humano, ha promovido la solidaridad entre nuestros pueblos. Su voz, siempre lúcida y comprometida, ha sido una voz entrañable en tiempos de muchos desafíos. Su obra es referente para muchos en el mundo.

«A Frei Betto algunos lo apreciamos y admiramos, incluso desde antes de conocerlo personalmente», confesó Yasel Toledo Garnache, presidente de la AHS, poco antes de poner en sus manos el Premio, acompañado por Elier Ramírez Cañedo, vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y Ricardo Ronquillo Bello, presidente nacional de la Unión de Periodistas de Cuba. En sus palabras había algo más que reconocimiento institucional: había cariño, había gratitud, había esa admiración que solo despiertan quienes han entregado su vida a causas justas.

El Premio Maestro de Juventudes lo reciben este año una decena de personalidades de la cultura que son referentes para nosotros por la dimensión de sus obras y cualidades como seres humanos. Es este un abrazo de admiración y agradecimiento de las nuevas generaciones a quienes tanto han hecho y hacen a favor de la creación en nuestro país.

Frei Betto abraza el premio. O quizá sería más justo decir que el premio lo abraza a él. Porque en ese gesto sencillo y profundo se resume lo que significa ser maestro: no solo enseñar, sino acompañar; no solo brillar, sino iluminar el camino de otros. Y eso, precisamente eso, es lo que este intelectual brasileño ha hecho durante toda su vida: caminar junto a los que sueñan, defender a los que luchan, abrazar las causas que valen la pena. La juventud cubana lo sabe. Por eso lo abraza. Por eso lo reconoce. Por eso, esta vez, el aplauso fue para él.

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