Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Gestos que alivian

Aunque no es la solución a todos los problemas ni puede llegar al ciento por ciento de los necesitados, el proyecto Farma Joven ha entregado en tan solo un mes medicamentos gratuitos a más de 550 personas en La Habana. Desde la óptica de sus protagonistas Juventud Rebelde se acerca a esta iniciativa, creada con vocación solidaria y altruista por la Unión de Jóvenes Comunistas para contribuir, en medio del difícil contexto que vive el país, a paliar la compleja situación de personas urgidas de alguna medicina

Autor:

Laura Fuentes Medina

«Mil gracias a los administradores y coordinadores de este grupo por la actividad que están llevando a cabo en tiempos tan duros. Tengo un familiar ingresado en estos momentos en el clínico de 26 con antecedentes de trastornos siquiátricos y con un diagnóstico de intoxicación  medicamentosa y epilepsia que se encuentra con convulsiones. Le indicaron fenitoína, pero no la tienen en el hospital y no he encontrado. Por favor, si pudieran ayudarnos».

«Agradezco a ustedes por todo lo que hacen. Necesito levotiracetam para mi hermana que es epiléptica. Ya una vez ustedes me consiguieron en Diez de Octubre, aunque era en jarabe. Ahora si fuera en tabletas sería mucho mejor, pues en jarabe se le acaba muy rápido. Ella tiene que tomar dos pastillas diarias y ahora mismo nada más que le quedan para el resto de esta semana».

Mensajes como estos, llenos de expectativas, que rozan el duro cruce entre la imposibilidad y la desesperación, suelen recibirse con frecuencia en el grupo de WhatsApp de Farma Joven, un proyecto creado por la Unión de Jóvenes Comunistas, y que se materializa hoy solo en algunos municipios capitalinos —Diez de Octubre, Guanabacoa, Playa y La Habana del Este— gracias a la labor de miembros de la Red Juvenil Comunitaria.

En torno a esta noble iniciativa, a la que Juventud Rebelde se acerca desde la óptica de sus protagonistas, son muchas las historias de gratitud y alegría que gravitan, como la de la señora de La Habana del Este, madre de dos hijos dependientes permanentes de olanzapina y la sertralina que, cuando escribió al grupo de WhatsApp, creyó que había lanzado una botella al mar, pues no sabía si alguien le respondería.

Luego, cuando finalmente recibió los fármacos, «fue increíble ver su emoción», recuerda Jonan Alejandro Echevarría González, uno de los coordinadores del proyecto. La señora había buscado esos medicamentos en el mercado informal: le costaban 5 000 pesos o más. «Son 5 000 pesos que se pueden gastar en comida, que también está escasa», dice el joven de 17 años. Esa es la medida real de lo que hacen estos muchachos.

Cuando Jonan Alejandro se incorporó a Farma Joven lo hizo con la intención de ayudar a personas que «consumen medicamentos y tienen tratamientos, pero en ocasiones han tenido que interrumpirlos porque no saben dónde conseguir lo que requieren». Lo dice sin dramatismo, como constatando una realidad cotidiana. «Sabemos  lo  que la gente está pasando y el
problema que hay en la calle con el tema de los medicamentos».

Entre retos y voluntad

La escasez tiene raíces que van más allá de las fronteras de cualquier barrio. «A Cuba se le dificulta demasiado importar tanto las materias primas para producir los medicamentos dentro del país como importar los propios medicamentos», explica el joven. Las sanciones y el bloqueo de Estados Unidos golpean directamente el acceso a los fármacos, y eso se traduce en farmacias vacías, tratamientos interrumpidos y familias que deben elegir entre comer o medicarse. En ese contexto nació Farma Joven, como una idea de la Unión de Jóvenes Comunistas, que había recibido donaciones de medicamentos y quería contribuir a estrechar el impacto de la compleja situación de algunos en medio del difícil momento que vive el país. La red de botiquines comunitarios activos en los consejos populares se convirtió en el canal.

«A través de un grupo de coordinadores nos dimos la tarea de crear una alternativa, buscar las mejores opciones», explica Leanet Proenza del Hoyo, coordinadora principal del proyecto y estudiante de 4to. año de Diseño en la Universidad de La Habana. 

Si bien el grupo de WhatsApp es la vía fundamental de acceso, también se han hecho entregas de modo directo en las comunidades.

«No nos limitamos solo a quienes nos contactan por las redes. Hemos realizado igualmente recorridos y donamos medicamentos a cualquier vecino que lo requiera», afirma Proenza del Hoyo, quien comenta que en un mes de trabajo han atendido a unas 550 personas.

El equipo se divide en dos funciones: unos gestionan el WhatsApp; otros entregan los fármacos. Jonan Alejandro pertenece al primer grupo. «Mi tarea es atender a las personas que escriben por el grupo y despachar esa información con quienes dan las donaciones en los municipios», cuenta.

Los que entregan son, en su mayoría, estudiantes o graduados de Ciencias Médicas. «No vamos a entregarle el medicamento a cualquier persona. A todos se les piden la receta o indicaciones de los padecimientos que se tratan con el fármaco solicitado», explica Proenza del Hoyo.

El trabajo no ha estado exento de obstáculos, y la conectividad ha sido el principal. «En varios de los puntos en los que nos encontramos las personas que gestionamos el grupo no hay una conexión estable», detalla Leanet.

La solución ha sido recurrir a llamadas telefónicas, trasladarnos dentro de las comunidades en busca de señal y distribuir la gestión entre varios coordinadores.

Durante las primeras 24 horas, la cantidad de solicitudes desbordó las previsiones, el grupo alcanzó 600 integrantes y recibió más de cien mensajes.

«Tuvimos que estar dos días sin abrir el grupo para poder responder a todas las personas y que no se quedara nadie sin una respuesta», relata. A eso se suma que WhatsApp sanciona temporalmente las cuentas que escriben a muchos usuarios nuevos, lo que ha dejado a algunos gestores bloqueados.

Esperanza para todos

Más allá de los conocimientos técnicos, hay una cualidad que todos comparten: la paciencia. «La principal condición de este trabajo es saber que estamos tratando mayormente con adultos mayores, quienes necesitan que les expliques las cosas varias veces para que se sientan complacidos y bien tratados», subraya Proenza.

La doctora recién graduada Alejandra de la Cruz Moreno también guarda una historia que la marcó. «Conocí a un señor de 50 años con una sonda vesical colocada de forma permanente, que le genera incomodidad para desarrollar actividad física moderada. Gracias a uno de los medicamentos que estamos repartiendo, supimos que logró aliviar su profundo malestar y se incorporó a trabajar, y ya puede realizar sus necesidades normalmente».

Lo cuenta con entusiasmo, como celebrando un pequeño milagro. «Tener la posibilidad de ayudar a la persona con el tratamiento es algo muy satisfactorio», dice.

De la Cruz Moreno resume el significado del proyecto en una palabra: esperanza. Lo que estamos haciendo, aunque realmente no resuelve todos los problemas ni logra dar cobertura al ciento por ciento de las necesidades, es al menos un bálsamo de alivio y, sobre todo, es un claro ejemplo de que siempre pueden aparecer opciones que nos ayuden a compensar las tristezas que a veces rondan a las personas, porque no encuentran lo que quieren, o porque, simplemente, están solas afrontando todos y cada uno de los desafíos de la vida cotidiana. Y los jóvenes estamos para ayudar, poniendo en alto las virtudes de nuestra Patria solidaria, humanista, justa y desinteresada».

Durante este curso escolar, el reto  del proyecto será sumar más voluntarios y ampliar la presencia en la capital y otras provincias. La idea es llegar a quienes no tienen WhatsApp ni conexión, pero están tan necesitados de medicamentos como muchos otros, subraya Proenza.

Los muchachos de Farma Joven saben que no pueden resolverlo todo; pero también saben que su sacrificio y esfuerzo está cambiando vidas.

Quienes forman parte de Farma Joven han asumido sus funciones con entusiasmo, conscientes del  valor humanista que entraña la labor que realizan.  Foto: Cortesía del proyecto

 ¿Cómo funciona Farma Joven?

Por el grupo de WhatsApp puedes conocer la disponibilidad de medicamentos y los puntos de contacto. Se aconseja escribir por el grupo el medicamento que necesitas y los administradores te responderán. Antes de solicitar la medicina es importante revisar su disponibilidad en el listado.

Requisitos para recoger los medicamentos:

Receta médica acuñada

Tarjetón

Prescripción médica

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