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Enrique Carballea: Soy feliz de cualquier manera

Multipremiado en certámenes donde se ha reconocido su valía como productor y gestor de muchos excelsos proyectos, Enrique Carballea llega a Cubadisco 2026 con la nominación de Álbum blanco para Silvio Rodríguez

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Pronto cumplirá 70 años y le asiste toda la vitalidad del mundo para seguir imaginando, creando, produciendo. Enrique Carballea ha sido multipremiado en certámenes donde se ha reconocido su valía como productor y gestor de muchos excelsos proyectos, pero es, ante todo, el incansable soñador que se enamora de la gente, la música y sus procesos, y con quien yo pudiera conversar de manera interminable.

Conversamos recientemente tomando como pretexto Álbum Blanco para Silvio Rodríguez, nominado en esta edición de Cubadisco, en el que comparte la producción con Roberto Huste. Fue, además, la ocasión propicia para conocer sobre otros proyectos fabulosos.

«Para mí fue una dicha inmensa presentarme ante la obra de un compositor tan grande como Silvio Rodríguez, y que él haya tenido la generosidad de entregarme muchos temas para este proyecto, de los cuales seleccioné 11, siete de ellos inéditos.

«El próximo noviembre Silvio celebrará 80 años de vida, y está este disco como regalo, aunque llevo poco más de seis años en la producción. Realmente es uno de los fonogramas que más difícil me ha resultado hacer, por la búsqueda de presupuestos y apoyos, increíblemente.

«Por otra parte, no quería revisitar fórmulas. Ya había hecho el disco Fascinantemente mundo, con temas de Santiago Feliú en otras voces y el Real Project-GES, como tributo al Grupo de Experimentación Sonora. Quise algo distinto y encontré esa singularidad en Alfred Artigas, un catalán que vive en Cuba y que se ha vinculado mucho a cantautores de la Trovuntivitis, a quien le interesó realizar los arreglos de los temas para este proyecto».

—Cada tema ha sido privilegiado con la voz que lo interpretó…

—Así es. Canción para Yolanda lo canta León Gieco; Beatriz Márquez puso su magia en Hay un ser pequeño y suave; Pequeña Serenata Diurna lo regala Chicho Buarque, quien quiso hacerlo en el mismo tono en que lo grabó hace 40 años; Blanco lo canta Yusa; Leonardo García interpreta Yo digo que las estrellas; No vayas a cerrar los ojos lo ofrece Roly Berrío; Manuel García canta en Las nubes y Eduardo Sosa en Virgen de Occidente; Cayó una estrella se disfruta en la voz de Serena Domínguez; Defensa del trovador está gracias a Carlitos Lage y cantado por Mauricio Rodríguez está Canción de invierno.

«Quise reunirlos a todos, amando la obra maravillosa de Silvio. Pocas veces en la vida uno tiene la oportunidad de hacerle un disco a un autor tan importante vivo y que de alguna manera le guste. Eso también es importante».

—¿Por qué es el tema Blanco el que titula el álbum?

—Esa canción me voló la cabeza cuando la escuché el 13 de febrero de 1974 durante un concierto de Silvio en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. Ahí fue donde yo conocí personalmente a Silvio Rodríguez. Cosa curiosa también fue que estuve sentado al lado de un señor mayor, con quien hablé toda la noche, sin saber —como supe tiempo después— que se trataba de Luis Peña, El albino, el gran tresero y guitarrista.

«Yo ya tocaba con Donato Poveda, con Alberto Tosca, con varios artistas. Estudiaba Geografía, pero ya me dedicaba a la música, y estudiaba mucho porque quería producir temas como Blanco para proyectos como este álbum del que hablamos hoy».

—¿Complacido?

—Sí, sobre todo porque demoró bastante, pero al fin, pudo realizarse. Se grabó en seis países y aquí, el trabajo transcurrió en los estudios de Pablo Milanés, algo que decidí desde el primer día.

«Yo podía haberlo grabado en el estudio de Silvio si se lo hubiera pedido, pero quise hacerlo en PM por todo lo que significa Pablo para la cultura cubana, por la amistad que ellos tuvieron. Me interesa manejar símbolos, siempre, y lo hice aquí también, incluso por eso León Gieco cantó el tema que le propuse porque era amigo de ambos cantautores.

«Además, y debo decirlo, el disco fue reseñado por la Billboard, y no pagué un peso por eso, como algunos pensaron. Premios aparte, sinceramente, mi mayor interés es que se escuche. Es un disco para la madrugada, o para cuando el estado de ánimo en el día te lo demande. Que se escuche».

Cubadisco, una vez más, reconoce tu labor…

—He sido un privilegiado de ese certamen. Tengo más de 50 nominaciones, más de 20 premios colectivos e individuales, y este álbum vuelve a traerme esa dicha. Realmente deseé que también quedara nominada la ingeniera de sonido Merlin Lorenzo, porque hizo un trabajo encomiable. ¿Imagínate congeniar tantos estudios de grabación sin que dé la impresión de que no se grabó en un solo sitio y bajo un solo oído? De cualquier manera, yo siento una felicidad absoluta con este disco, aunque lo único que me faltó fue contar con Santiago Feliú entre los intérpretes.

—¿En qué proyectos estás inmerso hoy?

—Recientemente grabamos un disco con el trovador holguinero Fernando Cabreja, dedicado a la poesía de Roque Dalton, el primero en el mundo. Pronto sucederá la magia con un álbum del trovador cienfueguero Ariel Barreiros, y como si esto fuera poco, me sedujo la idea de acompañar a León Gieco en un proyecto discográfico que quiere realizar en Cuba, en el que figura David Blanco, por solo darte una primicia.

—Es maravilloso, al paso del tiempo, ver que cada obra que has hecho, cada idea que al final se concretó, es un aporte a la cultura de este país y del mundo…

Eso lo dices tú. Yo soy feliz, de cualquier manera.

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