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Escribir siempre la mejor canción posible

El músico y cantante Abel Geronés apuesta por el intercambio real con el público. Su disco Fiñes, proyecto compartido con Alex Díaz para homenajear a Eusebio Leal, está entre los nominados a Cubadisco 2026, y evidencia la necesidad de regalar poesía para que trascienda lo cotidiano

 

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

 

 

La cotidianidad posee poesía. Descubrirla es el reto. Encontrar páginas escritas por alguien que quiso revelar esa magia del día a día es un regalo. Convertirlas en canciones es una de las formas más bellas de hacerla trascender. Hacerlo, con el convencimiento divino de que tocará las fibras más sensibles de los demás, es gratificante.

Conversar con el músico y cantante Abel Geronés puede ser poético en todo momento, pero si se habla de una obra que, ante todo, rinde homenaje a una figura admirable de la ciudad que pisamos cada día, la gracia es mayor. Fiñes, álbum nominado en la categoría Canción para niños en Cubadisco 2026 —a celebrarse del 16 al 24 de mayo— es el pretexto.

«Es un proyecto hermoso, nacido del trabajo y de la creatividad de Alejandro Rodríguez Díaz, conocido como Alex Díaz, coautor de muchos de los grandes éxitos de Waldo Mendoza. Un hombre que admiro y quiero mucho, que decidió vivir en la sombra, digamos, apoyando desde su intelecto a otros artistas. Alex ya había hecho anteriormente un disco homenaje a Eusebio Leal, El novio de La Habana, y me convocó para este trabajo discográfico interesante, emotivo y sobre todo, necesario».

Cada canción de las que conforman Fiñes está basada en un capítulo del libro homónimo escrito por Eusebio Leal. El volumen lo integran estampas de su niñez, publicadas en un periódico, en las que narra cómo era La Habana en la que él creció.

«Fue un ejercicio de creación muy difícil. Son ocho temas: Buenas Costumbres, Como una paloma (dos en uno), Madre Querida, Saterry, que va dedicado a un perrito que él tuvo, y eso explica el trabajo de protección a los perros en el Casco Histórico; Mataperros, el que titula el fonograma y Rey de Carnaval, porque a Eusebio lo conocemos por la obra y por el poder de su intelecto, pero como niño bello que fue, ocupó ese rol en un momento. Alex asumió cinco y yo, tres.

«En el disco Fiñes escuchamos la voz de Eusebio Leal, y, además, tenemos como invitado al Coro Solfa, dirigido por la Maestra Maylan Ávila, en el tema Como una paloma. El trabajo con los niños es maravilloso, y los que integran el coro son muy talentosos. La producción musical la compartí con Eduardo Corcho y Christopher Simpson.

«Realmente aprecio mucho haber participado en este proyecto porque a Leal vale la pena estudiarlo desde edades tempranas, tal y como se estudia a José Martí, porque dedicó su vida a los demás. Su inmensa modestia no le permitía colgarse La Habana al cuello, como si fuese la enorme medalla que se merece. No descansó ni un segundo, haciendo de esta capital de todos los cubanos, un lugar del cual sentirnos orgullosos.

«Por eso cantarle a Leal, a su infancia, a través de este disco, fue un privilegio. La nominación en este Cubadisco es un justo reconocimiento, y aunque no trabaja para los premios, sí reconfortan y homenajean».

—¿Alguna anécdota con una canción en particular?

—Como una paloma son dos temas que forman parte de una sola pista. Realmente son muy especiales para mí, inspirados en el capítulo de las palomas. Eusebio Leal provenía de una familia muy humilde y a la madre la contrataron en un edificio de clase media como conserje, por lo que vivieron en el cuarto de servicio.

«Él descubrió que las inquilinas Estela y Luz, tenían un palomar en el techo. Se enamoró de esos animales ahorró cada centavo que ganó para comprarse su palomar y sus palomas. Después que logró ese objetivo se dio cuenta de que el dinero no le alcanzaba para alimentarlas, por o que decidió abrirles las puertas y dejarlas en libertad. Y dice él literalmente que dotadas de una magnífica memoria y de una admirable lealtad, siempre regresaban, aunque él no les diera de comer.

«Yo escribí la canción y pensaba que Eusebio se fue un día como una paloma, pero siempre regresa su legado porque él es leal a La Habana. El Coro Solfa es, como decimos, la cereza del pastel en esa canción, porque esas voces blancas cantando esa historia tan linda, le otorgan una calidez al disco que lo convierte en algo entrañable».

—Tu trabajo dirigido al público infantil tiene su antecedente en Papá Astronauta…

Después de ser padre me cambió no solo la vida, sino la carrera también. Quizás pueda interpretarse el trabajo que he ido haciendo, a raíz de mi paternidad, como un trabajo dirigido a las infancias, pero creo que más bien está dirigido a los padres, a la necesidad de fomentar una paternidad responsable, presente, emotiva. Me centro en la necesidad de crear un vínculo con los hijos que nos acompañe el resto de la vida.

«Yo he visto en mis círculos cercanos mo un padre presente tiene un efecto en la vida de los hijos, y justo lo contrario, cómo un padre ausente tiene otro efecto que puede ser devastador en la vida de sus hijos. Ese hijo con un padre ausente, aunque se escude en una burbuja de un supuesto odio, lo único que desea es que su papá aparezca un día y le devuelva ese tiempo que quizás no le ha dedicado.

«Entonces me he concentrado en convertir esta pasión, este amor que siento por mi hija, en canciones que reflejen y que acerquen ese mensaje sobre la necesidad de formar parte de la vida de los hijos. Gracias a Julio César González Pagés, quien asistía a mis conciertos y disfrutó del momento que siempre le dedico a mi hija y a veces con ella en el escenario, yo formo parte de la campaña por el ejercicio de una paternidad responsable.

«No soy un ícono construido, yo soy papá todo el tiempo. Al final, es una línea de trabajo donde convergen armónicamente los dos grandes proyectos de mi vida, que son mi familia y mi carrera. Paula, con su musicalidad impresionante, se aprende las canciones mientras las compongo, y eso me da muchísima fuerza, muchísimo ímpetu para seguir, y me pone una vara muy alta, que es la de intentar escribir siempre la mejor canción posible».

—¿A cuáles proyectos le has dedicado tiempo recientemente?

He trabajado mucho últimamente escribiendo canciones por encargo para audiovisuales de la televisión. Eso encanta, independientemente de que mi musa me inspire de manera espontánea. Trabajé, hace poco, para la novela Entre aguas y para un teleplay del espacio Una calle mil caminos, para el que compuse De tanto que me duele a veces, uno de los temas que he escrito que más me ha gustado en los últimos tiempos.

«Sin tantas oportunidades para las presentaciones en vivo, me he refugiado un poco en la producción, en el estudio e intento adelantar lo que será un tercer fonograma que se llamará Esquizofonías. Lo tuve casi terminado y me aburrió al escucharlo, entonces lo rehíce totalmente. Ahora espero por Christopher Simpsom para concluir el proceso, porque una vez más compartimos la producción musical».

—¿Marca un punto de giro en tu vida artística?

—Yo siento que el camino andado me trajo hasta aquí, pero no soy la misma persona que fui hace unos años. Entonces, no puedo sonar parecido a ha pasado. Es un fonograma cuyo objetivo principal es que cuando la gente lo escuché, piensen que enloquecí. Imagínate, el primer verso que se escucha en mi voz en ese disco, dice que renuncio a todo lo que traigo. Es una declaración de principios. Por otra parte, a veces acompaño como bajista a David Torrens, por ejemplo, porque hacerlo con él y con Polito Ibáñez, por ejemplo, es ser coherente con el músico que hoy soy.

«Además, mantengo una relación muy bonita a través de las redes sociales con mis seguidores, a través de unas convocatorias que lanzo en ocasiones, y que permiten que me soliciten canciones que luego yo las canto y toco de manera personalizada, es decir, las envío por mensajería privada a quien la solicitó. Me agrada este intercambio porque me ofrece la posibilidad de comprender la importancia que tiene la música en la vida de las personas.

«He aprendido que las canciones no son mías, ningún artista es dueña de sus canciones, porque forman parte de la banda sonora de los demás. Recordemos que los artistas necesitamos al público mucho más de lo que el público nos necesita a nosotros.

«Si yo no escribo y canto la canción, alguien más lo va a hacer, y la vida del público va a seguir siendo exactamente la misma. Pero si yo escribo la canción y nadie la quiere escuchar, no tengo razón de ser. Entonces como la razón de ser de nosotros, los artistas, reside en el público, yo lo respeto mucho y por eso, creo estos diálogos musicales».

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