Cuba volverá a desnudar al imperialismo yanqui ante el mundo en la ONU. Autor: Adán Iglesias Publicado: 02/07/2026 | 09:57 pm
«Porque creemos en el multilateralismo y en la ONU para la solución de conflictos y porque el bloqueo ha escalado a niveles insostenibles para provocar un estallido social, volveremos a la Asamblea General».
Así lo destacó, desde su cuenta en la red social X, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Y es que, como escribiera el Jefe de Estado: «Cuba no es una amenaza. La amenaza es el bloqueo genocida».
Sin embargo, ese debate en Naciones Unidas lo intenta obstaculizar, por estos días, el mismo Gobierno estadounidense que nos bloquea y asfixia, denunció recientemente el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.
En conferencia de prensa el miércoles último, el Canciller cubano explicó que, aproximadamente desde hace unas tres o cuatro semanas, con un despliegue diplomático intenso en casi todas las capitales del planeta y también en el ámbito multilateral, se aplican acciones de formas coercitivas y amenazadoras contra otros gobiernos.
La misión permanente de Estados Unidos en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, en otros organismos internacionales y sus embajadas en todas las latitudes hacen presiones inéditas para tratar de impedir que se realice la sesión del 7 de julio próximo en la ONU,
Rodríguez Parrilla reveló la existencia de documentos que circulan de manera opaca, clandestina, y que son la base de las reuniones y las presiones que ejercen contra diplomáticos y funcionarios de gobiernos en distintas latitudes. Mostró uno de estos documentos, que comienza diciendo: «Es tiempo de cambiar en Cuba», y que, con hipocresía, se refiere a que el sufrimiento de los cubanos no debe continuar, en un intento de usurpar la voz del pueblo y presentarse como sus supuestos redentores.
En otro momento, explicó que este documento está dirigido a amenazar a personas y entidades, con la aplicación extraterritorial y punitiva de medidas comerciales y económicas, con acciones coercitivas unilaterales, complementando la orden ejecutiva que, de manera ambigua y vaga, autoriza al secretario del Tesoro a imponer sanciones, generando una opacidad que provoque intimidación en Estados, compañías, individuos e instituciones financieras que tengan cualquier tipo de vínculo con la Mayor de las Antillas.
