Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

La dignidad como principio de nuestros sueños

Mi firma por la Patria es una forma de validar nuestra autonomía, el derecho a gestionar nuestro propio destino y a proteger también a los más vulnerables sin que presiones externas nos dicten el camino

Autor:

Dorelys Canivell Canal

 

PINAR DEL RÍO.— José Alejandro Jiménez Ramos decidió hace mucho tiempo que sería médico. Fue una idea que mantuvo firme por años. Con esa seguridad de quien sabe lo que quiere optó por la Medicina Intensiva. Desde que era estudiante ya se le veía por esos cubículos en los que médicos y pacientes luchan contra la muerte.

Hace apenas unas jornadas él dio su firma por la Patria, como quien da un pedazo de sí mismo por aquello en lo que cree es más justo. Con prisas y el cansancio en los ojos tras un noche de guardia, le aseguró a JR que, para quienes comienzan su carrera en salas de cuidados críticos o en cualquier consulta del país, Mi firma por la Patria no es un gesto simbólico de otros tiempos:«Es un ejercicio de coherencia generacional».

El bloqueo no es una teoría que discutimos en las clases de Historia, comentó; es en realidad el obstáculo real que enfrentamos cuando buscamos una alternativa para un paciente porque el insumo estándar no llegó al país.

«Por eso, mi firma es una forma de validar nuestra autonomía, el derecho a gestionar nuestro propio destino y a proteger también a los más vulnerables sin que presiones externas nos dicten el camino».

Este joven habla de unidad como quien se refiere a lo más sagrado de Cuba: «La vemos cada mañana cuando la gente sale a la calle a echar pa´lante», a pesar del transporte y los apagones. Es ese esfuerzo de cada cubano por cumplir desde su propio espacio de acción, desde su «pedacito», lo que realmente sostiene al país. Mi firma es un reflejo de esa voluntad diaria de no rendirse y de seguir aportando desde la ética del trabajo.

«Defender la soberanía hoy debe ser algo que nos conecte a todos, más allá de cualquier enfoque político o ideológico. Cuba es el proyecto común, el lugar donde nacimos, y proteger su independencia es asegurar que tengamos la oportunidad de mejorarla nosotros mismos. Una crisis o una agresión externa no elige bandos, nos golpea a todos por igual. Por eso, este paso es un NO a la injerencia y un rotundo a la capacidad de los jóvenes de encontrar soluciones propias a nuestros problemas».

A su juicio lo más importante es que el proceso de firmas sea un recordatorio de la responsabilidad compartida. «Si el pueblo sigue ahí, trabajando y apostando por su tierra en condiciones tan complejas, el compromiso de quienes gestionan el país debe continuar, como han demostrado, a la altura de ese sacrificio. No es un cheque en blanco, es un contrato social donde nuestra resistencia exige una gestión pública eficiente, transparente y sensible. El respaldo del pueblo es el motor, y debe estar acompañado en todo momento».

Para este muchacho ser un médico joven en la Cuba de hoy es elegir ser un guardián de la vida en un contexto de máxima presión. «Poner mi nombre en este proceso significa que creo en el potencial de mi generación para transformar la realidad sin entregar nuestra identidad. Es un compromiso con el futuro que estamos construyendo aquí, con esfuerzo propio, y con la convicción de que la dignidad nacional es la base para cualquier sueño que queramos cumplir».

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