Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Un verano diferente… ¿es posible?

Autor:

Laura Fuentes Medina

Llega la etapa estival y con ella el tiempo del disfrute en playas, ríos y cualquier espacio cercano que se comparte con padres, hermanos, abuelos, hijos, primos, la novia… Pero, además, es la hora de las largas tardes en el barrio, el rencuentro con los vecinos, el reto de entretener a los más pequeños de casa, y la oportunidad de mirar alrededor. Esta temporada, de descanso para muchos, resulta también un espejo que refleja lo que somos.

Para la familia cubana, estos meses se convierten en ese paréntesis donde se aflojan los horarios, los niños dejan las aulas y los adultos buscan —muchas veces con lo que tienen a mano— un respiro compartido para el esparcimiento.

Sin embargo, este año como pocas veces, el verano plantea varias interrogantes. ¿Será posible el esparcimiento en medio de la tensa situación que vive el país?

Los meses de este año 2026 han sido particularmente duros. El bloqueo se ensaña con más crudeza con la vida de la gente de este pueblo, provoca apagones que se prolongan en extensos etcéteras, y escasean los combustibles para movernos, incluso, a los lugares cercanos.

En casa y desde casa, sin que suene a consigna, se resiste la escasez e incertidumbre del momento, pero también
no hay reparos en buscar la inventiva y el abrazo. Entonces, la pregunta en medio de este contexto debería ser: ¿elegimos aislarnos o multiplicar lo que tenemos?

Las vacaciones exigen ahora complementariedad y responsabilidad social. Es el momento de reparar en el adulto mayor que vive vulnerable, en el vecino que enfrenta dificultades, en el joven que busca un propósito entre tantas carencias, y, de igual forma, velar por el sano disfrute de nuestros niños.

En esencia, es en el barrio donde las alternativas cobran mayor vida. Y es por eso que iniciativas como la Red Juvenil Comunitaria adquieren especial significado. Si no podemos movernos como otros años de una provincia a otra, o dentro del mismo territorio: ¿Por qué no buscar soluciones en nuestro espacio más reducido, y siendo siempre útiles?

Nos corresponde a todos, en particular a las nuevas generaciones, echar adelante el verano, en primera instancia, en el barrio, espacio común y cercano. Debemos ser los que organicemos actividades recreativas, los que impulsemos las distintas labores y los que transformemos la realidad. Claro, poco logramos, si no se comparten las tareas y los roles.

Y lo afirmo porque mucho pueden —y deben— aportar los organismos, no solo desde la supervisión, sino en facilitar y apoyar con lo que puedan las distintas acciones recreativas, a nivel de consejos populares.

Este verano, la Red Juvenil Comunitaria se une, por ejemplo, además, a las Fuerzas de Acción Pioneril —que movilizan a los pioneros en labores productivas, cuidado de la historia local y ahorro energético—, y a la Asociación Hermanos Saíz, demostrando que los jóvenes quieren divertirse, pero también hacer y contribuir.

Que este verano nos desafía a ser más familia, más comunidad y un mejor país, es cierto. Hagámoslo posible entre todos. Y, sin duda, tendremos una temporada estival a la medida de nuestras iniciativas y recursos, defendiendo siempre que nuestros niños, adolescentes y jóvenes merecen recrearse, luego de un curso escolar intenso; igual, el pueblo trabajador en su duro bregar.

En nuestras manos, en las tuyas, en los barrios, en la casa de cultura, en el área deportiva de la escuela o en su biblioteca, con ímpetu y alegría, estoy segura de que podemos regalar y regalarnos un tiempo de esparcimiento, construcción colectiva y crecimiento, en este verano con mi gente

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