Hasta el presente Washington reconoce 20 muertos y más de 200 heridos, sin precisar la gravedad de sus lesiones, pero de todos modos fuera de combate. Autor: Getty Images Publicado: 22/07/2026 | 04:19 pm
A esta altura de la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán — desde el 28 de febrero pasado— Donald Trump se encuentra frente al temible fantasma de su propia guerra interminable.
Seis meses después del sorpresivo y potente ataque aéreo conjunto contra Teherán, en el que bombardearon centros vitales económicos y lograron asesinar al líder supremo de la República Islámica, Alí Khamenei, y casi toda su familia, Washington se encuentra en un callejón sin salida.
La impopular guerra en los propios Estados Unidos se intensifica sin una salida clara. La nueva ofensiva de Trump amenaza con una mayor perturbación económica mundial.
La vertiginosa subida de los precios del combustible antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, en octubre, encendió ya las alarmas.
Estados Unidos lanzó otra oleada de ataques contra Irán durante la noche del martes al miércoles, incluyendo a la capital, Teherán.
Irán, por su parte, lanzó nuevos ataques de respuesta con misiles contra bases militares y posiciones de apoyo en varios países aliados de Washington en la región, entre ellos Jordania, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Arabia Saudita emitió una orden de alerta durante la noche, pero la retiró sin reportar acciones.
El Ministerio de Salud de Irán informó que los ataques estadounidenses de los últimos 11 días han causado la muerte de 53 personas, entre ellas seis mujeres y tres niños, y han dejado cerca de 600 heridos.
La Guardia Revolucionaria de Irán insistió en que sus ataques de represalia proseguirán.
Trump tenía previsto estar en la base aérea de Dover este miércoles, para rendir homenaje a la llegada de los restos de cuatro militares estadounidenses muertos en Jordania e Irak.
Hasta el presente Washington reconoce 20 muertos y más de 200 heridos, sin precisar la gravedad de sus lesiones, pero de todos modos fuera de combate.
«A partir de ahora, escribió Trump está madrugada en las redes sociales, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica».
Manden más que estamos «ganando»
Un día antes, su secretario de Defensa, Pete Hegseth, estimó en una acalorada audiencia en el Senado que Estados Unidos había gastado 37 500 millones de dólares en la guerra hasta el momento.
Hegseth afirmó que la financiación adicional para la guerra es una inyección de dinero «urgente y necesaria».
Pero, según reportó la agencia AP, presente en el debate, la senadora Patty Murray, la principal demócrata del comité, advirtió sobre «otra guerra interminable».
El presidente Donald Trump ha dicho repetidamente que «se acerca un acuerdo y que la guerra terminará pronto», afirmó. «Pero ahora pide 70 000 millones de dólares más, y que confiemos en que todo saldrá bien».
Hegseth, acompañado del general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, se mostró impaciente y airado.
La mayoría de los estadounidenses sigue desaprobando la forma en que Trump está manejando la situación con Irán, según una encuesta de AP-NORC.
Los precios del gas se han disparado mientras Irán trabaja para controlar los envíos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz.
Las reservas de municiones estadounidenses se están agotando debido a la avalancha de ataques con misiles estadounidenses, y Trump se ha alejado de su promesa de campaña de no involucrar a Estados Unidos en conflictos militares prolongados.
Los asesinatos de la cúpula dirigente iraní y altos mandos militares lejos de provocar el derrumbe del Gobierno y un cambio de régimen —al que Trump alentó y prometió su abierto respaldo— abrieron paso a una nueva cadena de mandos, que desplegó valor, talento y la determinación necesaria para movilizar y obtener el apoyo de la población, expresado en masivas manifestaciones diarias de apoyo a la Revolución y su nuevo liderazgo.
Tras agotar sin resultado el tiempo previsto para una victoria concluyente, el jefe de la Casa Blanca encargó al vicepresidente J.D. Vance la misión de un cese del fuego —bajo el imperativo del cierre del Estrecho de Ormuz, la escasez creciente y alza del precio del petróleo y gas en los Estados Unidos y el mundo.
El Acuerdo de alto el fuego, mediado por Pakistán y Catar, enumeró las medidas necesarias para declarar el fin definitivo de la guerra, pero de pronto Trump se vio frente al descrédito de una clara derrota. Ahora después de 11 días de agresiones, Irán sigue firme en sus posiciones.
En opinión de reconocidos analistas militares, Trump tendría que recurrir a un desembarco de decenas de miles de soldados en suelo iraní, para emprender una guerra prolongada en la que lleva todas las de perder.
