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Los hogares estadounidenses pagan una guerra que no quieren

Apenas a unas horas de su 250 aniversario como nación, la ciudadanía no presenta una situación económica halagüeña gracias a la política de la administración Trump

Autor:

Juana Carrasco Martín

La guerra de Irán ha costado a los estadounidenses mil dólares por hogar, ha dicho Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics, y lo sustenta porque eso es lo que están pagando por el alza de los precios de los combustibles, los alimentos y otros productos y servicios básicos desde que Donald Trump y Benjamín Netanyahu agredieron a la nación persa el pasado 28 de febrero. Y el especialista considera esa estimación «conservadora».

Aunque el mandatario estadounidense lo niegue o le reste importancia, la inflación en mayo alcanzó su nivel más alto en tres años, y eso es parte del análisis del investigador de la agencia de calificación de riesgos, en la circunstancia de que el Memorando de Entendimiento firmado entre EE. UU. e Irán no es un acuerdo de paz duradero e incluso ni siquiera constituyó un alto al fuego, pues durante el fin de semana ambos países intercambiaron ataques militares, iniciados por las fuerzas estadounidenses instaladas en la región.

Desde la Casa Blanca continúan los mensajes engañadores sobre el tema. El lunes, el presidente Donald Trump anunció que las partes continuarían el martes, en Doha, las conversaciones para poner fin al conflicto, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores de Catar declaró el martes que el enviado estadounidense Steve Witkoff y el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, solo mantendrían conversaciones con mediadores y funcionarios cataríes, pero no se reunirán directamente con los iraníes.

Catar fue explícita en su explicación: «Las conversaciones abarcarán todos los asuntos regionales, incluyendo, por supuesto, las negociaciones con Irán, pero también con el Líbano». Majed Al Ansari, portavoz de la Cancillería, agregó en referencia a Witkoff y Kushner: «No están aquí para negociar con los iraníes... Según tengo entendido, no hay reuniones directas programadas entre ambas partes en los próximos días».

Por supuesto, el Gobierno de Teherán también había negado la existencia de tal reunión y para subsanar la mentirilla, desde Washington, un alto funcionario, dijo que serían conversaciones técnicas indirectas con mediadores de Catar y Pakistán, y este miércoles.

Pero no es este el tema puesto sobre la mesa, sino quién está pagando la aventura bélica de un Presidente que se ha vendido como hombre de paz.

Según el análisis de Mark Zandi, los estadounidenses han incurrido en un gasto mucho mayor con la gasolina: más de 300 dólares adicionales para llenar sus tanques. Añadiendo a esa cuenta que el aumento del precio del diésel también ha incrementado el costo del transporte de productos desde las granjas, fábricas y puertos marítimos, lo que ha provocado un aumento en los precios minoristas, y en ello se les fueron 200 dólares adicionales.

El estudio sigue sumando: Tasas de interés más altas que importan otros 150 dólares como promedio en el endeudamiento de los hogares en Estados Unidos y hasta algunos expertos consideran que subirán más a finales de este 2026.

La lista no acaba ahí tampoco. Está el aumento de las tarifas de las aerolíneas porque, como era de suponer, les traspasaron a los viajeros el incremento de los combustibles.

Y por ahí van los tiros que impactan directamente en el ciudadano común, cuando Estados Unidos gasta 50 millones de dólares adicionales al día en la guerra contra Irán, según la apreciación del investigador de Moody´s Analytics.

Un funcionario del Pentágono tasó en abril el coste de la Operación Furia Épica del Departamento de Defensa en unos 25 000 millones de dólares, aunque esta cifra no incluía el coste total de los equipos o instalaciones militares estadounidenses dañados o destruidos, que han ido en aumento, aunque el Departamento de Guerra de Pete Hegseth no exhiba los datos.

Sin embargo, hace apenas unos días la administración trumpiana solicitó al Congreso un financiamiento adicional de 87 600 millones de dólares para reponer los recursos consumidos por la guerra contra Irán y para continuar con proyectos de reconstrucción en la capital, Washington, según un comunicado al que tuvo acceso la cadena CNN, y de ellos más de 67 100 millones de dólares para cubrir los costos operativos derivados del conflicto con Irán.

Por lo tanto, hay que darle crédito a Mark Zandi cuando al hablar de la cifra conservadora de los mil dólares como promedio que pagan los ciudadanos de sus esquilmados bolsillos, también escribió: «Es probable que el costo real sea mayor, significativamente mayor», y no es el único que ha hecho estimaciones.

Según investigadores de la Universidad Brown, los consumidores estadounidenses han gastado un total de 64 000 millones de dólares adicionales, o 486,41 dólares por hogar, solo en gasolina y diésel desde el inicio de la guerra, y el centro de estudios independientes Instituto de Política Fiscal y Económica sitúa el aumento del costo del combustible en 427,50 dólares por hogar.

Esa penuria fue reconocida en junio por dos tercios de los estadounidenses en una encuesta de Gallup donde declararon haber sufrido dificultades económicas por sus cuentas de combustible.

Claro que los anuncios de cese de las hostilidades en el Oriente Medio tienden a bajar el precio de la gasolina y quizá estas promesas washingtonianas de conversaciones y supuestos acuerdos lleven por estos días un objetivo adicional: regalarles esperanza a los estadounidenses con un discurso de grandeza y poderío que de seguro les brindará Donald Trump este 4 de julio, en el 250mo. aniversario de la independencia de Estados Unidos, cuando dejó de ser colonia británica para iniciar su nefasta historia como imperio.

Aunque es evidente que el estadounidense común no se está dejando manipular cuando de su economía doméstica se trata. The Economist/YouGov mostró que cerca del 68 por ciento de los ciudadanos consultados apoya alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra en el menor tiempo posible, mientras que apenas un 11 por ciento estuvo a favor de continuarla. Aquella frase amenazante que Trump repitió más de una vez contra Irán, «vamos hacer estallar a todo el país», puede tener el efecto del bumerán y sea EE. UU. el que estalle.

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