Esa solidez se trasladó al terreno, donde los Leones respondieron de inmediato al jonrón inicial de Yosvani Alarcón en el primer inning, fabricaron tres carreras frente a Geonel Gutiérrez, y luego que sus rivales empataron, empujaron la carrera de la ventaja definitiva ante Rodolfo Díaz, uno de los mejores relevistas del campeonato.
Guillermo Carmona aseguró a Prensa Latina que, tras las ausencias importantes sufridas antes del torneo por las contrataciones en ligas foráneas, nunca fue pesimista, sino realista, incluso cuando tuvo que reconstruir su plantel con salidas y remiendos.
El mentor explicó que la obra fue paciente y consciente: hemos ido trabajando, dijo, «afinando cada detalle hasta no dejar ningún área débil, pese a la escasez de jugadores de posición, que obligó a sostener la temporada con apenas 11 hombres de campo», agregó.
Esa arquitectura silenciosa también se sostuvo en decisiones discutidas a la hora de seleccionar a los refuerzos, porque no fuimos por grandes estrellas, sino por piezas útiles, defendió Carmona, al destacar la elección de lanzadores como Kevin Hernández para fortalecer un cuerpo de pitcheo que hoy luce más sólido.
En ese sentido, el trabajo del abridor Fher Cejas fue decisivo: completó siete entradas y contuvo la reacción tunera, respaldado por dos innings inmaculados de Yunier Batista, líder en salvamentos y mejor relevista del campeonato.
Ante un rival de gran peligro, que los barrió en la final de la Serie Nacional 62, Carmona habló con respeto y subrayó el valor de vencer a un relevista como Díaz, un pitcher que siempre nos ha trabajado muy bien.
Lejos de triunfalismos, el Director dibujó el tono de la serie con una frase que pesa más que cualquier consigna: no olemos a campeón, porque el béisbol, insistió, obliga a empezar de cero cada jornada y a salir mañana con la misma hambre hasta alcanzar las cuatro victorias.
Hoy, Industriales, más que ganar un juego, reafirmó un método y una fe colectiva donde la dirección y el grupo laten al unísono, como si el rugido más fuerte naciera, paradójicamente, de la calma.
