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Grupo de congresistas demócratas presentan nueva resolución para bloquear guerra contra Cuba

Los representantes Nydia Velázquez y Gregory Meeks, ambos de Nueva York, presentaron la resolución, que prohibiría a las fuerzas estadounidenses participar en hostilidades dentro o contra Cuba sin la autorización del Congreso, tal como lo exige la Ley de Poderes de Guerra de 1973

 

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Juventud Rebelde

WASHINGTON, mayo 29.— Con las fuerzas militares estadounidenses preparadas para lanzar un ataque no provocado contra Cuba, un grupo de congresistas demócratas presentó el miércoles una nueva resolución sobre poderes de guerra con el objetivo de impedir que el presidente Donald Trump inicie otra guerra ilegal, dijo Common Dreams.

«Esta administración se precipita hacia otra guerra desastrosa, poniendo en riesgo innumerables vidas estadounidenses y extranjeras», declaró la representante Nydia Velázquez. «El Congreso debe reafirmar su autoridad constitucional».

Los representantes Nydia Velázquez y Gregory Meeks, ambos de Nueva York, presentaron la resolución, que prohibiría a las fuerzas estadounidenses participar en hostilidades dentro o contra Cuba sin la autorización del Congreso, tal como lo exige la Ley de Poderes de Guerra de 1973.

La medida cuenta con el copatrocinio de los representantes Jim McGovern de Massachusetts y Joaquín Castro de Texas.

«La política exterior beligerante de Donald Trump está generando nuevas guerras y conflictos en todo el mundo. Mientras nuestro país ya se encuentra inmerso en una nueva guerra con Irán, el presidente ahora ha puesto su mira en un cambio de régimen en Cuba», declaró Velázquez en un comunicado.

«Esta administración se precipita hacia otra guerra desastrosa, poniendo en riesgo innumerables vidas estadounidenses y extranjeras. El Congreso debe reafirmar su autoridad constitucional si el presidente persiste en este camino ilegal», agregó la congresista.

Por su parte, Meeks, el miembro de mayor rango del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, afirmó que «la administración Trump y los republicanos en el Congreso están empeñados en iniciar otra guerra, esta vez con Cuba, para desviar la atención del fracaso del presidente en Irán, la débil economía y la deportación masiva de 500 000 cubanos que residen legalmente en Estados Unidos».

Esta es la segunda resolución sobre poderes de guerra contra Cuba presentada por los legisladores desde que Trump comenzó a amenazar con atacar y «tomar» la isla a principios de este año.

El mes pasado, los senadores votaron 51-47 —con el senador demócrata John Fetterman uniéndose a casi todos sus colegas republicanos, excepto a dos: las senadoras Susan Collins de Maine y Rand Paul de Kentucky— para bloquear una resolución sobre poderes de guerra presentada en marzo por los senadores Tim Kaine (demócrata por Virginia), Adam Schiff (demócrata por California) y Rubén Gallego (demócrata por Arizona).

La presentación de la nueva resolución se produce tras meses de creciente agresión contra Cuba por parte del Gobierno de Trump, incluyendo preparativos y amenazas de ataque, un bloqueo petrolero que, según los críticos, está causando la muerte de bebés y personas enfermas, y la acusación formal presentada la semana pasada por el Departamento de Justicia de EE. UU. contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, por el derribo en 1996 de aviones operados por un grupo contrarrevolucionario hostil con base en Estados Unidos, tras repetidas advertencias de que habían violado el espacio aéreo cubano.

El miércoles, el secretario de Estado Marco Rubio esgrimió amenazante que «tener un Estado fallido a 145 kilómetros de nuestras costas representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos».

Un artículo publicado el miércoles por Politico destacó los preparativos militares estadounidenses para diversos escenarios bélicos en Cuba, incluyendo bombardeos, una invasión o una misión para hacer cumplir la acusación del Departamento de Justicia mediante el secuestro de Raúl, de manera similar al secuestro ilegal del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, apuntó Common Dreams.

Según Paul McLeary de Politico: La armada en la región es ligeramente menor que en enero, cuando Estados Unidos capturó a Maduro. Sin embargo, el grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz entró en el Caribe en mayo, junto con varios destructores y cruceros de misiles guiados capaces de lanzar misiles de precisión contra objetivos en tierra.

Según sitios web de seguimiento de vuelos, una flota de drones y aeronaves de vigilancia estadounidenses de alta tecnología ha sobrevolado Cuba durante meses.

Los buques anfibios USS Kearsarge y sus escoltas, que transportan a 2 500 infantes de marina, se encuentran frente a la costa de Virginia preparándose para un nuevo despliegue y podrían reemplazar a algunos buques que regresan a casa. El aumento de tropas ofrece diversas opciones militares, aunque el Pentágono necesitaría tropas adicionales para una invasión terrestre a gran escala.

El artículo de Politico provocó una fuerte reacción en La Habana. «Hay políticos en Estados Unidos que impulsan la guerra contra Cuba, intentando fabricar excusas, presentando a Cuba como una amenaza y presionando al presidente estadounidense para que emprenda acciones militares, aun sabiendo que dichas acciones provocarían un derramamiento de sangre, principalmente de cubanos, pero también de estadounidenses», declaró el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, a Los Angeles Times.

«La pregunta es: ¿Cómo convence un gobierno a los ciudadanos estadounidenses de que les conviene causar muerte, destrucción y sufrimiento a una nación vecina simplemente para satisfacer las ambiciones de una pequeña camarilla de personas ricas e influyentes que gozan de la confianza de políticos y personas poderosas en Washington?», añadió Fernández de Cossío.

Cuba ha estado reforzando el apoyo internacional ante la creciente amenaza de un ataque estadounidense. El martes, el canciller cubano Bruno Rodríguez se reunió con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien a principios de este mes afirmó que «no hay solución militar para Cuba».

El miércoles, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, declaró durante una reunión con Rodríguez en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York que «China seguirá defendiendo la justicia y abogando por Cuba, apoyando la justa causa del pueblo cubano y contribuyendo al desarrollo económico y al bienestar de su población».

También el miércoles, el Consejo de Relaciones Exteriores y Comunitarias de la Comunidad del Caribe (CARICOM) emitió un comunicado en el que afirmaba «el derecho soberano de Cuba a importar y recibir combustible» y condenaba «la obstrucción del suministro de energía a Cuba, que ha precipitado una grave crisis humanitaria».

«Cuba no representa ninguna amenaza para ninguna nación… es un miembro pacífico y cooperativo de la comunidad internacional… [y] la continua aplicación de estas medidas coercitivas unilaterales constituye una violación injustificable de los derechos humanos, los principios del libre comercio y las normas fundamentales que rigen las relaciones entre Estados soberanos», declaró el Consejo.

Apunta el artículo de Common Dreams que, si Estados Unidos lanza una acción militar contra Cuba, será el duodécimo país atacado durante los dos mandatos de Trump. El Presidente, quien ha afirmado repetidamente merecer el Premio Nobel de la Paz, ha ordenado ataques contra Afganistán, Ecuador, Irán, Irak, Libia, Nigeria, Pakistán, Somalia, Siria, Venezuela y Yemen, y ha bombardeado decenas de embarcaciones acusadas, sin pruebas, de transportar drogas en aguas internacionales del Mar Caribe y el Océano Pacífico.

La semana pasada, decenas de miles de cubanos se manifestaron en La Habana para denunciar la acusación contra Raúl y la agresión estadounidense contra su Patria, que se remonta a la revolución que derrocó a Fulgencio Batista, uno de los dictadores respaldados por Estados Unidos tras conceder a Cuba la independencia condicional después de conquistar la isla junto con Puerto Rico, Filipinas y Guam durante la guerra de 1898 contra España, librada con un pretexto dudoso.

Desde entonces, Estados Unidos intentó asesinar al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, respaldó la fallida invasión de Bahía de Cochinos, sirvió y sirve de base para los autores de algunos de los peores atentados terroristas del hemisferio, destacó Common Dreams.

Cuba ha soportado esta agresión y muchas más sin tomar represalias contra Estados Unidos. A pesar de ello, la administración Trump ha respondido infligiendo cada vez más sufrimiento a un pueblo al que afirma liberar de la opresión.

«Si Donald Trump y Marco Rubio realmente desean una nueva relación con el pueblo cubano», declaró el representante Meeks el miércoles, «deberían revertir 65 años de política estadounidense fallida hacia Cuba, poner fin al bloqueo petrolero y a la crisis humanitaria que provocó, y colaborar con el Congreso para modificar las draconianas y obsoletas sanciones estadounidenses que perjudican desproporcionadamente al pueblo cubano».

 

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