Durante generaciones los pastores en África han optado por criar camellos debido a su reconocida resistencia. Autor: Reuters Publicado: 24/07/2026 | 10:59 am
Los camellos, tradicionalmente considerados los «barcos del desierto», enfrentan cada vez mayores dificultades para sobrevivir en las regiones más áridas de África debido al aumento de las temperaturas. En Afar, noreste de Etiopía, pastores como Ali Umer describen cómo sus animales padecen ampollas en las patas, quemaduras en la piel y pérdida de crías por el calor. «En el último mes perdí ocho crías de camello debido al calor extremo», relató.
La situación se repite en Somalia, donde un estudio reciente reveló que la mortalidad de camellos por sequía afecta a casi el 46 por ciento de los hogares, con cifras alarmantes en la región de Sool, que alcanzan el 73 por ciento, según reporta BBC. En Kenia, veterinarios reportan un aumento del 15 por ciento en muertes de camellos en los últimos dos años, mientras que en Argelia se han identificado patrones estacionales de mortalidad durante las olas de calor.
La Organización Meteorológica Mundial confirma que los episodios de calor extremo se han vuelto habituales en África y Medio Oriente, con temperaturas superiores a los 50°C registradas en 2024. Los expertos advierten que, aunque los camellos toleran hasta 40°C gracias a mecanismos fisiológicos como la fluctuación de su temperatura corporal y la reducción de pérdida de agua, el estrés térmico por encima de ese umbral afecta su sistema inmunológico, disminuye la producción de leche y compromete su reproducción.
Investigadores de Etiopía señalan que muchos pastores han abandonado las zonas tradicionales del norte para trasladar sus rebaños hacia regiones con mayor acceso a agua y vegetación. Oxfam alerta que la sequía prolongada entre 2020 y 2023 y el nuevo ciclo de calor extremo han disparado los precios del agua en Somalia hasta un 2 000 por ciento.
El profesor Abdelmadjid Chehma resume la gravedad: «La intensidad sin precedentes de las actuales olas de calor amenaza directamente las funciones vitales de los camellos, convirtiendo a este animal históricamente resistente en una víctima del clima».
