Sesenta y cinco abriles nos separan de aquellas jornadas de dolor y gloria; salpicadas con metralla y sangre inocente durante los bombardeos del día 15; duelo masivo, el conmovedor adiós a los caídos y la declaración que marcaría el rumbo socialista de la naciente Revolución, al día siguiente; fusiles empuñados por una marea de brazos milicianos que se unió a las manos callosas y ennegrecidas de campesinos, pescadores y carboneros, para defender mucho más que un pedazo de costa en el cual comenzaban a saborear una vida distinta, y el ejemplo de un líder barbudo latiendo, cual corazón del combate.
Tras su primera derrota en América, el imperialismo no se rindió, y al intento de invasión mercenaria siguieron agresiones económicas, diplomáticas, biológicas, sicológicas, terroristas, culturales, tecnológicas… y toda clase de apellidos admisibles para una guerra, con el bloqueo como columna vertebral del hostigamiento.
Ante cada golpe del «gigante de siete leguas», se ha alzado la respuesta de un Archipiélago cimarrón, mambí, rebelde y envuelto en el abrazo de otras tierras, ante un conflicto de dimensión global.
Aunque lejos del abril de 1961, las ansias de restauración neocolonial permanecen intactas, atizadas por la desesperación de un sistema hegemónico sumergido en su propia crisis, el servilismo de lacayos «sietemesinos» ilusionados con la prosperidad de un capitalismo made in USA al sur del Río Bravo, el resentimiento de burgueses por los «perjuicios» que les ocasionó la justicia social, el veneno de algunos seres capaces de pedir guerra para sus compatriotas, y la ingenuidad o la ignorancia de quienes ponen sus esperanzas en la anexión y la dependencia.
Inamovible se mantiene, también, el espíritu de lucha de un pueblo que ha abonado con demasiadas vidas el camino hacia la soberanía, así como el auxilio que ha prestado a otras naciones en similar conquista.
Pero se siguen ampliando los frentes de la disputa, con la persecución financiera y el rastreo de posibles operaciones bancarias en cualquier punto del planeta, la caza de buques cargados de combustibles y otros recursos urgentes, las prohibiciones para adquirir medicamentos, insumos médicos, equipos, piezas de repuesto y demás bienes imprescindibles para la vitalidad de un país, y el veto a la voluntad internacional.
El ataque incluye impedimentos al intercambio profesional, cultural, deportivo, científico y social; las sanciones a empresas nacionales y extranjeras, la instigación al conflicto entre actores económicos estatales y no estatales dentro de la Isla, el descrédito al Estado cubano, sus instituciones y funcionarios; las ofensas y el acoso a profesionales de la salud, artistas, intelectuales, atletas, científicos, ciudadanos y grupos solidarios que defienden el amor sobre el odio, y la manipulación emocional de las personas que buscan alivio o consuelo en medio de tantas carencias.
En el ciberespacio, el algoritmo bombardea y acorrala, mina la historia, impulsa la confrontación violenta y las noticias falsas, mercantiliza sentimientos y opiniones, alimenta el arsenal mediático con las decisiones más personales y vivencias que deberían quedar en el ámbito privado de individuos y familias.
Como en la primavera de Girón, tenemos que permanecer unidos y prepararnos para la batalla feroz, no solo contra los enemigos externos, sino también contra amenazas que crecen dentro: la indolencia, el oportunismo, la corrupción, la chapucería y todas las conductas que desacreditan y ponen en riesgo la credibilidad de un proyecto mayor, sagrado.
Nos toca asumir la continuidad como el deber de preservar y enriquecer la obra construida hasta el momento, y frenar todo intento de profanarla, porque se enterró mucha dignidad en estos cimientos.
La defensa de la soberanía sigue siendo bandera, pero en lugar de las balas, conviene más el diálogo, la paz, la participación popular, el respeto a las diferencias, la transformación desde el cuerpo hasta el espíritu de una sociedad diversa y cambiante, educación, verdad, humanismo, esfuerzos, resultados… Y sobre el altar, siempre Cuba.