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Otra muestra de la bestialidad sionista

 Ben Gvir afirma que Israel debería matar a entre 30 y 40 palestinos en Gaza cada noche

Autor:

Juana Carrasco Martín

Pudiera parecer inconcebible, pero la bestialidad es presa de la actuación de los sionistas de Israel. Acciones y declaraciones van de la mano, esparciendo un odio feroz contra el pueblo palestino al que someten al exterminio, sin interrupción desde octubre de 2023.

La más reciente manifestación de una criminalidad confesa —que no puede atribuirse solo al primer ministro Benjamin Netanyahu—, ha llegado por el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, quien instó a matar a 30 o 40 palestinos cada noche en Gaza, donde dijo que hay personas en la Franja «que no merecen vivir».

Allí, las mal llamadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) continúan las mortales agresiones, haciendo caso omiso al supuesto alto el fuego de octubre de 2025, respaldado por Estados Unidos, pero en realidad una farsa de la confabulación de Washington y Tel Aviv para apoderarse totalmente de Gaza y los territorios palestinos ocupados.

Ben Gvir se atreve a ir mucho más allá que el genocida Netanyahu y ha dicho: «Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando a entre 30 y 40 personas cada noche. No solo a quienes representan una amenaza inmediata; hay gente allí que no merece vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas», añadió quien con esa revelación se presenta como un verdadero animal depredador, dispuesto a ejecutar la «limpieza étnica» de Gaza, para disponer del pequeño enclave costero para los asentamientos judíos.

Ben Gvir, quien encabeza el partido Poder Judío (Otzma Yehudit), definió las pretensiones: «Considero que toda Gaza es nuestra», y enumeró: «Asentamientos no solo en Gush Katif, sino en toda Gaza; fomentar la mayor emigración posible, enviarlos a sus países y, en cuanto a los terroristas, nada de emigración ni nada por el estilo: simplemente matarlos uno a uno».

Solo que esos palestinos están en su país, el mismo desde tiempos inmemoriales, y del cual le han ido robando territorio, pedazo a pedazo, desde 1947, una limpieza étnica y despojo iniciado al amparo del plan de partición aprobado por la ONU donde la mano del colonialismo británico jugó papel esencial.  

Desde entonces, mediante diferentes etapas de máxima agresión, se cercaron y destruyeron aldeas, se expulsó a la población, se reprimió por la fuerza armada cualquier resistencia, aunque nunca han podido aniquilar al pueblo palestino ni su derecho a ser libre en su tierra.

El sistema racista de opresión de Israel contra el pueblo palestino, reconocido como un verdadero apartheid, ejecuta continuamente acciones armadas  en Gaza, una jaula de hierro —como se describió en una ocasión—, a la que le estrechan cada vez más los linderos, y lo suma a las precarias condiciones de vida en una Franja prácticamente arrasada por implacables bombardeos, donde el cierre de las fronteras a los insumos de alimentos y medicinas de necesidad vital, constituyen armas de dominación y exterminio, verdadero crimen de lesa humanidad por el que Netanyahu, Ben Gvir y muchos otros deben ser condenados.

 

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