La 18va Cumbre de los Brics puso en evidencia el deseo de buena parte de la comunidad internacional de reivindicar los pilares del multilateralismo. Foto Tomada de www.ndb.int Autor: Internet Publicado: 15/09/2026 | 06:06 pm
Pese a que la política de fuerza de la administración Trump y el poderío estadounidense han impuesto muchas decisiones al mundo en los meses recientes, la determinación y la posibilidad de otros de constituir una alternativa, está vigente.
Ese eso fue ratificado por la 18va cumbre de los Brics, que se celebró el fin de semana en la India. Es posible que los postulados políticos contenidos en su declaración conjunta fueran más tajantes que los acuerdos tal vez esperados en el marco económico y comercial: no parece haberse concretado nuevos pasos para seguir potenciando el comercio prescindiendo del dólar —que ya arroja tanto saldo positivo en relaciones como la de Rusia y China mediante el intercambio con sus propias monedas—, de modo de hacer inefectivas las injustas e ilegales medidas coercitivas de Occidente.
Pero las posiciones asumidas en contra de esa política de chantaje fueron firmes y fuertes, lo que exhibe al grupo como el único institucionalizado, poseedor de fuerza y alto potencial económico, que le levanta la voz a Washington.
El grupo mantiene sus derroteros fundacionales, enriquecidos por los desafíos de hoy, no obstante los obstáculos que pudieran constituir el conflicto frente a Ucrania y casi el resto de Europa que continúa demandando la atención de Rusia; o las tensas y cercanas en Brasil, donde Lula aspira a la reelección…
O la guerra comercial estadounidense contra China que, paradójicamente, también constituye un acicate para que Beijing fortalezca sus relaciones con la periferia. Esa obviedad, no obstante, no debe interferir en los acuerdos comerciales esperados durante la visita que realizará el presidente Xi Jinping a Washington el próximo día 24 y su encuentro con Donald Trump, entrevista seguramente marcada, además, por los dilemas políticos que hoy se dirimen en el mundo.
La condena a las presiones materializadas en las medidas unilaterales de castigo que constituyen núcleo central de la política hegemónica de EE. UU. se extendieron en la declaración de la 18va Cumbre, por primera vez, al rechazo al bloqueo contra Cuba, una de sus naciones asociadas, y expresaron preocupación por su impacto humano.
Ello, junto a la presencia del Irán desafiante que tampoco se entrega a EE. UU. hicieron más beligerante, si se quiere, la cita de los Brics, donde el presidente de la nación persa, Masud Pezeshkian, rogó «ayuda a Dios» para «frustrar las malas intenciones que Estados Unidos pretende lograr en la región y en el mundo, y que este país no pueda alcanzar sus objetivos coloniales y de explotación mediante el uso de la fuerza contra diferentes pueblos».
Tales posturas no restaron peso a las preocupaciones y sugerencias en lo económico, ámbito donde se asegura el poder para marcar el rumbo en lo político. Esas ideas fueron expresadas con amplitud por algunos de los mandatarios en el debate abierto del domingo, como lo hizo el implícito llamado del presidente ruso Vladimir Putin a hacer más eficiente las inversiones en el Banco de Desarrollo del grupo, que ya ha financiado —dijo— 123 proyectos por valor aproximado de 40 mil millones dólares, cifras que consideró un buen resultado. «Pero las necesidades de financiamiento son mucho mayores», advirtió.
También se movió en esa dirección su homólogo de China. Xi Jinping no solo revalidó el papel de los Brics en la búsqueda de la paz en el Medio Oriente, como lo hizo la Cumbre, al tiempo que llamó al grupo a oponerse a la confrontación de bloques, a las violaciones de la soberanía de otros países y al proteccionismo.
Además, el Jefe de Estado chino consideró que la cooperación entre los países miembro constituye la «plataforma más influyente para la cooperación entre economías emergentes y países en desarrollo», lo que ratifica que también el Gigante se mantiene al tanto del Sur global.
Ello podrá confirmarse en los meses por venir, durante los cuales China, la economía más fuerte de los Brics y una de las más poderosas del planeta, detentará la presidencia rotatoria.
Los Brics —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, a los que se sumaron como miembros plenos Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e irán en 2024, más 13 socios— siguen mostrando el propósito de fortalecerse como motor económico alternativo, contribuir a que sea un hecho la multipolaridad, y constituir ese paraguas que necesitamos los del Sur global.
