Béisbol, Patrimonio Cultural de la Nación. Autor: Yuhki Ohboshi Publicado: 16/03/2023 | 10:53 pm
La pelota en esta isla no es solo un pasatiempo ni un simple conjunto de reglas impresas en un libro; es un rasgo de la personalidad colectiva y uno de los hilos más firmes con los que se ha tejido nuestra identidad nacional.
No es casualidad histórica que la declaración del béisbol como Patrimonio Cultural de la Nación descansara sobre razones que van mucho más allá de los jonrones y las atrapadas espectaculares. El béisbol desembarcó en nuestras costas en el siglo XIX no como un préstamo ajeno, sino como una declaración de rebeldía. Los patriotas que conspiraban contra el dominio colonial vieron en el juego una vía de modernidad, fraternidad e independencia, contrapuesta a las corridas de toros de la metrópoli española.
Nuestra cultura se refleja en el béisbol tanto como en la música, la literatura o las artes plásticas. Decir que alguien «está en tres y dos», «se ponchó» o «le tiró a la bajita» es traducir el lenguaje deportivo al ámbito urbano, una clave semántica que entienden desde niños hasta ancianos. La pelota nos define, nos reúne y nos retrata con nuestras pasiones más intensas y nuestras contradicciones más profundas.
En tiempos donde las dinámicas globales amenazan con desdibujar las raíces, defender el béisbol es defender la casa. Es darnos cuenta que este patrimonio es a esencia misma de nuestra sociedad y que nos vemos reflejados en él.
Cada 20 de octubre, la memoria de la isla desempolva la estrofa fundacional entonada en Bayamo en 1868, pero para encontrar la partitura viva de esa identidad en nuestro deporte solo es necesario visitar un estadio para observar la biografía no oficial de nuestro archipiélago. Su declaración como Patrimonio Cultural de la Nación no hizo más que institucionalizar lo que la calle ya sabía desde hacía generaciones: que la pelota es parte de nosotros.
Por eso, al celebrar el Día de la Cultura Cubana, el gesto resulta incompleto si no se dirige la mirada hacia el diamante, donde el país, durante más de un siglo; ha tatuado de forma apasionada sus costumbres, tradiciones y esperanzas fervientemente. Y es que, en Cuba, el deporte también es cultura, es identidad.
