Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí. La nación amenazada es Cuba. Autor: Osval Publicado: 12/07/2026 | 01:36 pm
Constante agresión
Contra Cuba, el Gobierno de Estados Unidos lleva a cabo una guerra multidimensional, no convencional, que dura ya casi siete décadas y se ha vuelto más cruda y despiadada en los últimos siete meses.
Ahora se ha sumado el cerco energético, equivalente a un bloqueo naval, que es un acto de guerra. Se impide el acceso de suministros de combustible a Cuba, tanto de carácter comercial como humanitario, mediante amenazas directas, acciones coercitivas unilaterales e incluso el acoso o el amedrentamiento a buques tanqueros por medios navales militares de Estados Unidos.
Se han producido reiteradas amenazas de agresión militar por los más altos niveles del Gobierno estadounidense y fuentes públicas describen opciones y preparativos bélicos.
Al bloqueo económico, comercial y financiero, se añaden acciones inéditas y de extremo carácter extraterritorial, como el uso de sanciones secundarias que siguen el macabro plan de provocar en Cuba una crisis humanitaria y la total desestabilización del país, que abra paso o fuerce la orden presidencial de una intervención militar imperialista que provocaría un baño de sangre y cuantiosas pérdidas de vidas cubanas y estadounidenses.
A la pregunta de si se seguiría intensificando la presión económica contra Cuba, el propio presidente Donald Trump respondió, y cito: «No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y destrozar el lugar».
Se multiplica el daño humanitario
En estos meses se ha multiplicado el daño humanitario a nuestra población, con el deterioro de la calidad de vida, la reducción de fuentes de subsistencia, la limitación a las potencialidades de desarrollo personal, familiar y social, la violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo el pueblo en un acto de castigo colectivo.
Las familias cubanas, en especial los niños y jóvenes, las madres, sienten el sufrimiento de prolongados e insoportables apagones o cortes de electricidad. Muchas veces, cuando falta la electricidad, falta también el agua potable. Saben de la angustia de no tener un medicamento para un enfermo. Los agobia la carencia de alimentos o los altos precios de artículos de primera necesidad.
La tasa de mortalidad infantil de 4,0 por mil nacidos vivos se ha incrementado a 9,9. Esto significa la muerte evitable en otras condiciones, disponiendo de equipos, dispositivos y tratamientos idóneos, de 1 780 recién nacidos.
El número de personas que mueren por cáncer en el país ha aumentado significativamente. En el caso de los niños y jóvenes, la supervivencia cayó de un 85 por ciento a un 65 por ciento. La tendencia coincide con los momentos más duros del cerco estadounidense.
Cifras y hechos que hablan
Los daños del bloqueo en el período entre el 1ro. de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026 a precios corrientes, ascienden a una cifra récord de 8 083 millones de dólares, un siete por ciento mayor que el año anterior. El impacto acumulado desde su inicio alcanza 178 700 millones de dólares a precios corrientes.
Claro que en estas cifras no puede incluirse el impacto extremo del cerco del bloqueo total de suministros de combustible a Cuba que comenzó en el propio mes de febrero.
Estos impactos son fundamentalmente resultado de acciones coercitivas extraterritoriales que violan las normas del derecho internacional, del comercio internacional y la libertad de navegación, además de vulnerar las prerrogativas soberanas de Estados independientes que Estados Unidos representa en su derecho a relacionarse con Cuba conforme a sus propios intereses y leyes.
A la medida del brutal cerco energético se suman otras que han ido imponiéndose en el curso del año con idéntico propósito, al plantearse como objetivo el acatamiento por parte de Gobiernos soberanos de las ilegítimas prohibiciones que les impone Estados Unidos para el comercio con Cuba.
El Gobierno de Estados Unidos obliga a Estados soberanos, ciudadanos y empresarios a que abandonen su relación con Cuba, no por interés propio, no por desventajas comerciales, ni siquiera por mandato de sus propios gobiernos, sino por el dictado de un régimen ajeno, en este caso el de Estados Unidos, que se supone no tenga jurisdicción ni autoridad sobre la actividad de ciudadanos y empresarios fuera de sus fronteras.
No permite el Gobierno de Estados Unidos exportaciones que aporten al fomento del transporte público, ni para asegurar los servicios hospitalarios, para beneficiar la educación, o siquiera proteger los suministros de alimentos para los sectores más vulnerables de la población.
El Gobierno de Estados Unidos hizo un ofrecimiento de ayuda humanitaria, aceptada de manera inmediata hace semanas por el Gobierno de Cuba, y que ha sido diferida y restringida en su contenido por motivos políticos.
Preguntas urgentes
Cualquiera aquí presente podría preguntarse con razón, ¿cómo puede acusarse de los problemas que mencionó el distinguido delegado de Estados Unidos, al Gobierno de un país al que aplica un bloqueo genocida y que ha soportado esa agresión económica durante casi 70 años, y desarrollado a su pesar una gran obra social y de desarrollo humano?
¿Cómo podría culparse al Gobierno cubano de las consecuencias de la privación total de combustibles y otros suministros esenciales aplicada en el curso de los últimos siete meses? ¿Cómo podría no reconocerse que, a pesar de ello, en Cuba se mantiene la estabilidad, no existe una crisis humanitaria de grandes proporciones y no se ha cejado ni se cejará en la defensa de nuestro pueblo?
Nos alivian y alientan la solidaridad colectiva, la participación y el esfuerzo de todos, en particular de las mujeres y los jóvenes en las comunidades, en la búsqueda de soluciones, y la intensa e infatigable gestión del Partido, el Estado, el Gobierno, los órganos locales del Poder Popular y los delegados de la población, de las organizaciones de la sociedad civil.
Generan esperanza en nuestro pueblo las soberanas, muy soberanas, recientes y profundas transformaciones económicas y sociales adoptadas por nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular para adaptar el modelo socialista cubano a las duras realidades actuales, incluida la brutal y creciente agresión de Estados Unidos.
Firmes siempre
La hostilidad y amenaza que enfrenta hoy Cuba forma parte de una preocupante secuencia de violaciones al derecho internacional y es preludio de lo que mañana podría ocurrir a cualquier otro país.
Cuba, como estado libre, independiente y soberano, rechaza la pretensión de que se dicte desde otro país la forma de gobierno, el modelo económico y las relaciones exteriores que ha de adoptar nuestra nación.
El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa. Atender este crimen despiadado es también una responsabilidad de las Naciones Unidas.
Cuba no es una amenaza. El bloqueo sí. La nación amenazada es Cuba.
Pero somos una nación comprometida y defensora de la paz, del derecho internacional, el multilateralismo, la verdad y la justicia.
Un pueblo que lleva más de 150 años luchando por su libertad e independencia y que ha escrito páginas de gloria resistiendo de pie todos los embates, defenderá a ultranza su independencia y soberanía.
