la actual administración volvió a lanzar un nuevo paquete de sanciones dirigido contra cinco entidades cubanas y ocho funcionarios antillanos. Autor: MonG Publicado: 07/08/2026 | 12:07 am
Cuba está en las noticias que se divulgan por estos días en Estados Unidos, como parte de los desmedidos ataques de la administración Trump, en especial de su secretario de Estado, Marco Rubio, quien no solo prosigue su mentirosa campaña para señalarla como «una amenaza a la seguridad nacional de EE. UU.».
Ahora van más allá y arremeten contra organizaciones y activistas en esa nación norteña, que condenan el bloqueo, acusándolos de ser agentes cubanos, infame resurgimiento de lo peor del macartismo que ha dado rienda suelta al ego autoritario y soberbio que habita la Casa Blanca.
Estas acciones recientes de Washington son prueba irrefutable de hasta dónde están dispuestos a llevar la nueva campaña genocida del trumpismo contra una Revolución, una nación, un pueblo que sobrevive y, más aún, se mantienen en pie, resistiendo y mostrando en la práctica que pese a las enormes carencias y los mezquinos golpes sucios, no es un Estado fallido.
El reciente informe de 99 páginas del Rubio —que utilizó la Inteligencia Artificial para elaborarlo y explíquese usted por qué necesitó de esa muleta—, sitúa a Cuba como núcleo de una supuesta red internacional con 67 años de existencia, abarcadora de operaciones de espionaje, movimientos guerrilleros en nuestra América, organizaciones solidarias en Estados Unidos contra el bloqueo a Cuba o a favor de la libertad del pueblo palestino y contra el genocidio a que lo somete el Israel sionista.
Esa guerra ideológica del trumpismo contra la soberanía e independencia de otros países y el disenso de la ciudadanía propia que enfrenta a su régimen autoritario, ha ido elevando el tono y acusa de «comunismo» a cualquiera de ellos.
Es la intimidación de los poderes legislativos, supuestamente representantes de la ciudadanía, vinculada a las menciones acusatorias en el documento del Departamento de Estado.
Como se evidencia, la guerra de Donald Trump y Marco Rubio contra el comunismo avanza en todos los terrenos, generalizando una ofensiva que, repetimos, es una clonación de la cacería de brujas del nefasto macartismo, como también ya había duplicado la Doctrina Monroe.
El águila imperial alza peligroso vuelo y lleva intenciones militaristas. De manera turbia ojea sobre el propio pueblo estadounidense y sus derechos; divisa la destrucción en Europa del Este y las ruinas acumuladas en Gaza, Cisjordania, Irán, y la región más cercana del Oriente Medio; y dispone un zarpazo inclemente contra Cuba.
Fíjense si es así que, este jueves, Estados Unidos volvió a lanzar contra la Mayor de las Antillas un nuevo paquete de sanciones dirigido contra cinco entidades cubanas y ocho funcionarios de alto rango, bajo la acusación de facilitar la importación de armamento y el desarrollo de cooperación militar con Rusia y China.
Esa es la grotesca visión de un mundo inseguro, hecho a la medida de un imprudente Estados Unidos. Ya veremos de quién será el colapso.
