Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa se vieron las caras en el primer partido de la temporada en la premier después de un ultimo año donde protagonizaron historias en el banquillo merengue. Autor: Tomada de Marca.com Publicado: 26/08/2026 | 08:24 am
Chelsea y Fulham, vecinos separados por el Támesis, se miraban a los ojos con la curiosidad de quien sabe que enfrente hay algo más que un rival. Porque en los banquillos, como dos espejos enfrentados, se sentaban Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa respectivamente, los dos últimos entrenadores del Real Madrid, los dos últimos hombres que ocuparon aquel trono de Bernabéu que devora a sus inquilinos. El fútbol, ese viejo cronista de ironías, había querido que dos dias después de que el Madrid ganara en Cornellà con un gol agónico, sus dos exentrenadores se midieran en un derbi londinense. Casualidad o destino, la Premier League abría su telón con un duelo de armas tomar.
Y vaya si tomaron las armas. El Chelsea de Alonso, que había gastado más de 400 millones en fichajes para reconstruir un equipo que ni siquiera jugará competiciones europeas esta temporada, salió a morder desde el primer segundo. No pasó ni medio minuto cuando Cole Palmer, mago de pases imposibles, habilitó a João Pedro para que picara el balón por encima de Bernd Leno y firmara el 1-0 más rápido que un suspiro. Fue un gol de camerino, de esos que descolocan cualquier plan. Pero el Fulham de Arbeloa, lejos de arrugarse, respondió con la furia del recién llegado. Josh King, al 23', empató con un disparo desde la frontal que Robert Sánchez pudo hacer más y no hizo. El partido, en apenas media hora, ya era un correcalles de emociones.
La primera parte se cerró con otro zarpazo de los Blues. Morgan Rogers, el fichaje más caro del verano por 138 millones de euros, apareció al 41' para culminar una jugada colectiva y devolver la ventaja a su equipo. Era su primer gol con el Chelsea, y vaya forma de estrenarse. Tras el descanso, Cole Palmer, que ya había asistido en el primero, firmó el suyo propio al 49' con una definición por entre las piernas de Leno tras un aguante soberbio de João Pedro . El 3-1 olía a sentencia, a goleada, a noche redonda para Alonso. Pero el fútbol nunca es tan simple. Otro actor con pasado merengue, Gonzalo García, ex delantero del Real Madrid Castilla que Arbeloa había llevado al Fulham, aprovechó un rebote en el área para marcar el 2-3 al 54' y devolver la esperanza a los locales. Era su debut en la Premier, y ya olía a gol.
Los últimos treinta minutos fueron un ejercicio de resistencia. Fulham, empujado por su afición, lo intentó todo. Antonee Robinson tuvo un mano a mano que resolvió mal, con una vaselina que no encontró portería. El Chelsea, que perdió a Romeo Lavia por calambres, dio entrada a Enzo Fernández en el 65', y el argentino fue recibido con una lluvia de silbidos que retumbó en Craven Cottage. Cada toque suyo era un recordatorio de su gol a Inglaterra en el Mundial, y cada abucheo, una confirmación de que su futuro en el Chelsea pende de un hilo: el Manchester City, según los rumores, ya tiene preparada una oferta de 140 millones de euros. «En el fútbol, no me sorprende nada», dijo Alonso tras el partido. «Veremos qué pasa esta semana».
Al final, el marcador no se movió. 3-2, victoria para Xabi Alonso en su debut, derrota para Arbeloa en el suyo. Dos técnicos con pasado común, dos estilos diferentes, una misma ciudad. El Chelsea arranca con tres puntos y la sensación de que su nuevo entrenador ha traído el orden que necesitaba. El Fulham, por su parte, se marcha con la cabeza alta, sabiendo que compitió, que tuvo opciones, que el proyecto de Arbeloa promete. Pero en el fondo, todos saben que este partido no era solo de fútbol. Era un capítulo más de esa novela eterna que es el Real Madrid, escrita esta vez en las orillas del Támesis. Destino o casualidad, el nuevo capítulo del derbi londinense ya tiene su primer ganador. Y el nombre de Xabi Alonso, una vez más, resuena en la historia.
