Dentro de las recientes sanciones de la Unión Europea, se incluyó al presidente de la Federación Internacional de Ajedrez, Arkady Dvorkovich Autor: Redes Publicado: 05/08/2026 | 10:52 am
EL 23 de julio de 2026 la comunidad ajedrecística planetaria quedó en estado de shock por una noticia inesperada: el presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) Arkady Dvorkovich anunció el traspaso de sus funciones al pentacampeón mundial y vicepresidente de la FIDE, Viswanathan Anand. En efecto, a menos de dos meses de la celebración de la 45ta. Olimpiada Mundial de Ajedrez Samarcanda 2026, Dvorkovich —quien se desempeñaba como presidente de la FIDE desde 2018— fue víctima del más reciente paquete de sanciones de la Unión Europea destinado a personas y entidades con supuestos vínculos con el Kremlin.
Por supuesto, una vez divulgadas las sanciones, el ministro de Deportes ucraniano Matviy Bidnyi no ocultó su beneplácito por el perjuicio infligido a Dvorkovich y al presidente del Comité Olímpico Ruso Mijail Degtyarev. Así como la administración de Zelensky se regodeaba en días recientes por el ataque de drones que impactó los almacenes de la cadena Wildberries próximos a San Petersburgo, a muchos defensores de la retórica rusofóbica les complació el proceder de Bruselas que, lejos de anatemizar a «simpatizantes» de Putin, evidenció cuántos dobles estándares y politización a ultranza predomina en la geopolítica del deporte.
Más allá del congelamiento de fondos y de las prohibiciones de viajes que la Unión Europea les ha infligido a ciudadanos rusos desde el inicio de la Operación Militar Especial en 2022, los detractores del Kremlin han procurado dinamitar el prestigio de Moscú en el seno de las grandes federaciones deportivas, entre ellas la FIDE y el Comité Olímpico Internacional (COI). Luego de que la Asamblea general de la FIDE en diciembre de 2025 aprobara la reincorporación de delegaciones rusas y bielorrusas en los venideros torneos por equipos, las federaciones de ajedrez del Reino Unido, Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia respondieron de forma virulenta a esta decisión del Consejo de la FIDE, sin considerar los precedentes de inclusión que habían establecido otros organismos deportivos globales como World Aquatics, World Gymnastics y la Internacional Judo Federation.
Poco sorprende que los inquisidores de Bruselas hayan obtenido «evidencias» del proceder pro-Kremlin de Arkady Dvorkovich en el período previo a la investidura de su primer mandato a la cabeza de la FIDE en 2018, ya que el hijo del Árbitro Internacional Vladimir Dvorkovich se desempeñó durante una década como vice primer ministro y consejero del presidente de la Federación Rusa. Durante ese período, el graduado en la Universidad de Lomonósov se había desempeñado como responsable del Local Organizing Committee durante la Copa Mundial de Fútbol Rusia 2018, uno de los eventos deportivos más significativos del presente siglo.
Aunque desde hace mucho tiempo existió la voluntad por parte de la Unión Europea de fustigar a los 48 individuos y 170 entidades implicados en las recientes sanciones, el paquete de sanciones pudo prosperar por el voto unánime de los Veintisiete, luego que se levantara el veto de Budapest gracias a la elección del candidato pro occidental Peter Magyar. Entre las acciones que le imputaron a Dvorkovich estaba haber consentido la organización de competencias ajedrecísticas auspiciadas por la Federación de Ajedrez de Rusia en los territorios de Crimea, Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, lo cual constituía a ojos de Bruselas un reconocimiento de facto de la soberanía rusa sobre esas regiones.
No es la primera ocasión que las sanciones internacionales torpedean el desenvolvimiento del máximo ente ajedrecístico, ya que la inclusión del presidente de la FIDE Kirsan Ilyumzhinov en la lista de sancionados por el Departamento del Tesoro estadounidense y la posterior cancelación de la cuenta bancaria de la FIDE, provocó su renuncia en 2018 luego de ocupar el cargo durante 23 años. Tampoco debe menospreciarse la connotación que tendrá la retirada en funciones de Dvorkovich para el futuro inmediato de la FIDE, ya que el funcionario ruso aspiraba a postularse a un tercer mandato en septiembre del presente año, luego de haber sido reelecto de manera abrumadora por los delegados de las federaciones nacionales en 2022.
No cabe dudas que restarle protagonismo al ajedrez ruso dentro del escenario deportivo planetario ha sido una de las grandes obsesiones de los detractores rusofóbicos, a la par de otras posturas negacionistas que minimizan el legado de la nación euroasiática en ámbitos como la ciencia, las artes y las relaciones internacionales. Sería tan absurdo como necio negar la rotunda contribución del ajedrez eslavo desde la época soviética, tanto en los principales escenarios competitivos —Olimpiadas Mundiales, Torneos Interzonales y los Campeonatos del Mundo— como en la divulgación de los grandes valores del juego ciencia para consolidar el pensamiento abstracto y fomentar las relaciones sociales. Honrar a la patria de Botvinnik, Petrosian y Karpov es uno de los actos de justicia más coherentes que le corresponde realizar a los millones de aficionados a los trebejos en cada rincón del planeta.
