Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El arte cubano vuelve a las aulas

Más de 9 000 estudiantes en las 41 escuelas de arte del país regresaron a las aulas para dar inicio a un nuevo período lectivo

Autor:

Laura Fuentes Medina

Las sonrisas, los saludos y el bullicio de los jóvenes músicos marcaron el tono del acto central de la jornada inaugural del curso escolar 2026-2027 en la enseñanza artística. La celebración tuvo lugar en los pasillos de la Escuela Elemental de Música Alejandro García Caturla y resonó en las 41 escuelas de arte del país.

​Ariadna Padrón García, directora general de Formación Artística y Desarrollo del Ministerio de Cultura, definió este curso como heroico para las instituciones del sector. «Formar a un artista es educar seres humanos cultos, sensibles, críticos, disciplinados, creativos y profundamente comprometidos con su tiempo y con su Patria», afirmó.

​Sobre el contexto actual, la directiva refirió que Cuba enfrenta una situación compleja debido a la política hostil del Gobierno de Estados Unidos, la cual impacta directamente en las instituciones educativas. Sin embargo, señaló que las escuelas de arte asumen el compromiso de no reducir sus estándares y responder a las particularidades de cada centro, sin renunciar a la calidad ni a los objetivos esenciales de la formación.

Acompañaron la cita Sara Blanco Pérez, funcionaria del Comité Central del Partido, y Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, junto a otros directivos locales, quienes compartieron con estudiantes, profesores y familias la emoción de este nuevo comienzo.

​El acto central reunió a jóvenes con atriles, a padres abrazando a sus hijos y a maestros dispuestos a aportar su «cuota de sacrificio» para que los estudiantes reciban la mejor enseñanza posible.

​Entre esos profesores se encuentra Alexander Machado Crabb, jefe de la cátedra de Cuerdas del centro. Con la experiencia que le dan los años, reconoce los desafíos que se avecinan: «Para los niños, la enseñanza artística es imprescindible. Nuestra base es la constancia, y con los apagones, la falta de agua y el transporte, será un curso difícil. Pero vamos a tener que ponernos creativos».

​Machado adelanta que la flexibilidad será clave. «A algunos alumnos tendremos que darles clase en su casa; a otros, citarlos en horarios alternos», explica, al tiempo que asegura que la comunicación con las familias será su mejor herramienta.

El reto de la constancia

​Katia Lores, mamá de Nina —una flautista de sexto grado—, observa desde la entrada el ajetreo de los niños y forma parte de esa red de apoyo que los profesores mencionan. «Los padres estamos muy contentos de que haya comenzado el curso —dice con emoción—. El aprendizaje de nuestros niños no puede detenerse».

​La joven madre agrega que, «a pesar de todas las condiciones adversas, a diario los profesores de esta escuela hacen un espacio para que los pequeños ensayen, estudien e interactúen».

​Alejandra Esquivel Jomarrón, alumna de segundo año de flauta, se ajusta el uniforme con una sonrisa que le ilumina el rostro. «Me siento muy feliz», confiesa mientras sus dedos imitan el recorrido por las llaves del instrumento.

​«Desde que entré el año pasado, mi vida cambió. Aquí puedes hacer lo que te gusta, y yo extrañaba mucho a mis amigos y a las maestras. Hasta las clases extrañé; suena raro, pero es verdad».

​Alejandra sueña con ser una flautista famosa y, aunque el camino esté lleno de baches, tiene claro que «con estudio y práctica, se puede». Para ella, volver a la escuela era una necesidad: «No hubiera preferido quedarme en casa —dice con firmeza—. Prefiero estudiar con mis amigos». Cuando se le pregunta qué extrañó más durante los meses de vacaciones, confiesa que añoraba «tocar en la banda y ver al profe de Historia, porque da muy buenas clases».

Un curso que se escribe con voluntad

​Ciara Arianna Jiménez Ortiz, de quinto año de violín, explica con optimismo que las dificultades son parte del camino, pero no detendrán el aprendizaje de los más jóvenes. «Todo se puede —afirma—. Ya hemos trabajado a distancia antes a través del grupo de la escuela. Nuestros profesores siempre nos acompañan para garantizar la excelencia».

​Al respecto, la profesora Niurka Alba Mora subraya que la experiencia y el amor serán una suerte de escudo para sortear las adversidades. Con 24 años de trayectoria ininterrumpida en este centro, expresa que los maestros deben «crecerse para que este año lectivo tenga el mejor resultado posible».

​«En esta escuela, los maestros tienen la voluntad y la experiencia para continuar el trabajo, además del interés de formar seres humanos capaces y virtuosos», confiesa.

​¿Y cuál es el mayor motor en tiempos de carencias y desvelos? Para Niurka y sus colegas, la respuesta está en el factor humano: «La unidad, los niños y el colectivo».

​Durante el acto inaugural se destacó la relevancia del 65 aniversario de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el 50 aniversario del Ministerio de Cultura y de la Universidad de las Artes, así como el centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

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