Los efectos de El Niño son particularmente preocupantes para las naciones en vías de desarrollo. Autor: AFP Publicado: 04/09/2026 | 08:53 am
GINEBRA, septiembre 4.— La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el fenómeno de El Niño entró en una fase de rápida intensificación en el Océano Pacífico tropical. De acuerdo con el último boletín oficial del organismo, existe una probabilidad cercana al 100 por ciento de que el evento persista con una fuerza excepcional hasta febrero de 2027, según develó Telesur.
Los modelos globales de predicción señalan que las elevadas temperaturas en la superficie marina catalizarán severas alteraciones en los patrones atmosféricos globales. La vasta red de expertos advirtió sobre un incremento sustancial en el riesgo de sequías prolongadas, olas de calor extremo e inundaciones en diversas regiones del planeta.
Ante la magnitud del fenómeno, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, alertó que la humanidad se adentra en un periodo crítico de inestabilidad climática. El representante internacional urgió a los Gobiernos a acelerar las políticas de adaptación y protección de las comunidades más vulnerables para mitigar los impactos socioeconómicos.
Por su parte, la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, calificó el episodio como un evento de proporciones históricas que asestará un duro golpe a la producción agrícola y los recursos hídricos. Asimismo, la vocera destacó que el organismo inició la mayor movilización operativa en 50 años para acompañar a los servicios meteorológicos nacionales.
Las agencias del sistema de Naciones Unidas coordinan acciones preventivas dirigidas a fortalecer la gestión de desastres en sectores estratégicos como la salud, la energía y la infraestructura. Los equipos técnicos mantendrán el suministro constante de información científica detallada para respaldar las decisiones operativas de los distintos Gobiernos.
La alerta máxima emitida por las autoridades mundiales busca anticipar la respuesta humanitaria frente a la aceleración de las emergencias ambientales en los próximos meses. Las instancias internacionales coincidieron en que la preparación institucional inmediata resultará determinante para salvar vidas y resguardar la seguridad alimentaria global.
Una de las razones de la elevada confianza de los científicos se encuentra en las temperaturas registradas tanto en la superficie como debajo de las aguas del Pacífico tropical. En la zona central y oriental del Pacífico ecuatorial, considerada el corazón de El Niño, las temperaturas de la superficie del mar se encuentran muy por encima del promedio y continúan aumentando.
El calentamiento es aún más pronunciado bajo la superficie del océano. En algunas zonas, las temperaturas subsuperficiales superaron en más de 8°C el promedio durante julio y principios de agosto. La combinación de estas señales oceánicas con los cambios observados en la atmósfera y la coincidencia entre distintos sistemas internacionales de predicción explican por qué la OMM considera que El Niño persistirá, al menos, hasta comienzos de 2027.
El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por un calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Suele aparecer cada dos a siete años y durar aproximadamente entre nueve y doce meses. No está causado por el cambio climático, aunque en la actualidad este fenómeno se produce en el contexto de un océano que ha registrado un récord de temperaturas.
La OMM subraya que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la gravedad de sus consecuencias en un país determinado. Los efectos cambian según la ubicación y la época del año y pueden verse reforzados, debilitados o modificados por otros factores climáticos en los océanos Índico y Atlántico. Por ello, los pronósticos regionales y nacionales serán fundamentales para determinar qué territorios afrontan mayores riesgos.
Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos indican una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las zonas terrestres, acompañadas de patrones de precipitaciones característicos de un fuerte episodio de El Niño. Estas alteraciones pueden repercutir en sectores especialmente sensibles al clima y aumentar la necesidad de anticiparse a posibles emergencias.
Ante la excepcional intensidad prevista, la OMM y los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales están reforzando sus preparativos y sistemas de alerta temprana. Saulo señaló que nunca antes, en los 50 años de historia de la organización, se había puesto en marcha una movilización de esta magnitud junto con los servicios nacionales para responder a un episodio de El Niño.
Contar con pronósticos fiables permite que gobiernos, organismos humanitarios, empresas y comunidades dispongan de tiempo para anticipar los posibles impactos, desde preparar los sistemas sanitarios y gestionar las reservas de agua hasta proteger cultivos o evacuar poblaciones ante amenazas concretas. La OMM continuará actualizando sus previsiones a medida que evolucione el fenómeno, mientras los servicios meteorológicos nacionales seguirán siendo la principal fuente de alertas oficiales y de información específica para cada territorio.
La prioridad ahora, según la organización, es convertir el pronóstico en acción temprana. Aunque no todos los países experimentarán las mismas consecuencias, saber con meses de anticipación que un fenómeno de esta magnitud se está desarrollando ofrece una oportunidad crucial para reducir las pérdidas humanas y económicas antes de que sus efectos más severos se materialicen.
