El Aston Villa celebra en Estambul la consecución de la UEFA Europa League Autor: Tomada de Mendoza Today Publicado: 21/05/2026 | 04:20 pm
En los suburbios del fútbol europeo, allí donde los himnos de la Champions suenan a eco lejano, se levanta un torneo que muchos miran por encima del hombro pero que él convirtió en su reino. Se llama UEFA Europa League, aunque podría llamarse sin rubor Unai Emery League. Este miércoles, en el Besiktas Park de Estambul, el técnico vasco agrandó su leyenda particular para conquistar su quinta corona continental, la primera que no sabe a español, llevando al Aston Villa a una victoria incontestable frente al Friburgo alemán por 0-3. Si los banquillos tuvieran cara de rey, el de Hondarribia llevaría 2026 años sin afeitarse.
La final de la Europa League fue un homenaje a la pizarra de un obseso del fútbol que había jurado en la previa no ser «el rey de esta competición». Pero la realidad, tozuda, lo desmintió en apenas cinco minutos mágicos antes del descanso. Con el partido aún atascado en la nada, apareció Youri Tielemans para conectar una volea baja desde la frontal que adelantó al Villa y alivió la tensión contenida durante cuarenta minutos de estudio mutuo. Apenas ocho minutos después, Emiliano Buendía puso la firma del artista con un zurdazo curvo a la escuadra que ya es patrimonio de la historia «villana». El 0-2 al descanso fue un mazazo del que el Friburgo, un club debutante en estas lides y con el alma de Christian Streich sobrevolando el Bósforo, ya no se recuperó.
Porque si la primera parte fue de Tielemans y Buendía, la segunda solo necesitó un cuarto de hora para que Morgan Rogers, a pase del argentino, escribiera el epílogo con el tercer tanto y desatara la fiesta en la grada, donde el Príncipe Guillermo celebraba los goles como el aficionado sufridor que ha sido durante tres décadas de sequía. El dato es tan demoledor como el juego: el Aston Villa, que aterrizó en los brazos de Unai Emery en noviembre de 2022 al borde del abismo, no solo ha regresado a la Champions League por la vía liguera sino que ha roto un ayuno de 44 años sin un título europeo, desde aquella Copa de Europa de 1982 que levantó Peter Withe en Róterdam. Y lo ha hecho, además, cerrando el círculo perfecto del técnico: tres títulos consecutivos con el Sevilla, la primera Europa League del Villarreal en 2021 y ahora la resurrección de un gigante dormido inglés.
El dato retumba en toda Europa: cinco títulos en seis finales. Un repóker que agiganta la figura de Emery como el emperador absoluto de la competición, superando incluso a su admirado Giovanni Trapattoni como el entrenador más laureado de la historia del torneo. Y eso que la noche en Estambul no fue un camino de rosas durante su primer acto, con una entrada escalofriante de Matty Cash que pudo costarle la roja directa al lateral polaco y una igualdad inicial que hacía temer por el guion previsto. Pero este Aston Villa ha aprendido a sufrir con la paciencia del que sabe que, si el partido se le tuerce, siempre le quedará la pizarra de su técnico.
Mientras los aficionados «villanos» lloraban en las gradas del estadio del Besiktas al grito de «¡Campeones, campeones!», Emery se fundía en un abrazo con su cuerpo técnico con la misma sonrisa contenida de quien colecciona gestas sin hacer ruido. Ahora, al otro lado del Puente de Gálata, espera la Supercopa de Europa en agosto contra el vencedor de la Champions, un escalón más en la escalera infinita de un técnico que no necesita gritar para ser leyenda. Porque en el fútbol moderno, donde todo quema a la velocidad del tuit y las derrotas se pagan con el despido, tener un rey Midas capaz de tocar una competición y convertirla en oro es el mayor lujo que un club puede permitirse. Y el Aston Villa, el equipo que tocó fondo y resucitó a orillas del Bósforo, ya tiene su corona para siempre.
