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Mi bebé, una jugada perpetua

La ajedrecista pinareña Lisandra Ordaz, primera y única mujer cubana que ha rebasado los 2400 puntos de Elo y que ha obtenido el título de Maestro Internacional sin distinción de sexo, tuvo un motivo muy especial para ponerle un stop prolongado a su carrera

Autor:

Javier Rodríguez Perera

Con el respeto a Maritza Arribas, leyenda viva del ajedrez cubano; a Yerisbel Miranda, vigente reina de Cuba; a Oleinis Linares y a Yaniela Forgás, consistentes durante varios años; a Ineymig Hernández, Roxangel Obregón y otras figuras jóvenes, con todo un mundo por delante…, a mi entender, la mejor jugadora de nuestro país hoy se nombra Lisandra Ordaz, con todo y que hace dos años no participa en torneos oficiales.

Primera y única mujer nacida en el Archipiélago, en rebasar los 2400 puntos de Elo y obtener el título de Maestro Internacional sin distinción de sexo, la pinareña tuvo un motivo muy especial para ponerle ese stop tan prolongado a su carrera. El 29 de septiembre de 2024 nació Alejandro y, desde que supo que sería madre, por vez primera, sintió una mezcla de emociones y pensamientos de los que todavía no se recupera.

Con su nobleza de siempre y una disposición para ayudar que nunca cambiará, le regaló a Juventud Rebelde confesiones que, tal vez, han salido poco de su entorno más cercano. Recuerda que cuando se enteró de la noticia aparecieron, de súbito, la ilusión y la alegría por la nueva vida, y el fantasma de los miedos por otro lado. «Te amo, mi bebé», fue la primera frase que ideó y que hoy no para de repetir.

Lisandra asegura que Alejandro es el mayor regalo de su vida, un amor único e incondicional, al que se ha dedicado por completo. «La infancia se vive solo una vez y quiero estar presente para él, estar ahí en cada paso que dé. Poco a poco, en mi provincia me he incorporado en varios proyectos de ajedrez, en la organización de torneos, simultáneas y conferencias. Es una forma de ayudar a los nuevos talentos y también de “recargar pilas”, para cuando llegue el momento de jugar frente al tablero».

Doble monarca de Cuba en 2020 y 2024, Lisandra sostiene el criterio de que muchas veces se romantiza la maternidad, sin embargo, ha descubierto que es un proceso profundamente transformador, que implica importantes cambios físicos, sicológicos y emocionales; y es un reto mayor cuando se es madre primeriza. Ha aprendido que la empatía y las redes de apoyo son dos pilares esenciales para reforzar el vínculo afectivo y crear así un ambiente seguro y acogedor para el desarrollo de su bebé.

«Uno de los aspectos más retadores es la adaptación a la nueva identidad. A veces surge ese sentimiento de pérdida de libertad y autonomía. Además, están los cambios hormonales y el agotamiento propio de la dinámica diaria. En la maternidad, muchos momentos se convierten en verdaderos desafíos. Un ejemplo son los famosos berrinches, y el ajedrez se ha convertido en una herramienta necesaria para enfrentar, con inteligencia emocional, las “jugadas de jaque perpetuo” de mi pequeñín. Anticiparme, adaptarme, respirar y tener paciencia son técnicas que aplico día a día, y con buenos resultados, que conste», dice Ordaz.

La pinareña, con participaciones en olimpiadas mundiales y copas del mundo, transmite un mensaje a las mujeres deportistas que desean ser madres, pero temen pausar su carrera: den ese paso cuando, en realidad, se sientan listas física y emocionalmente; es natural sentir dudas y miedos, pero siempre aparece la forma de cómo equilibrar ambos roles.

«Este momento de mi vida, en un término ajedrecístico, lo veo como una jugada de jaque mate, pues, cada día, es un ganar y ganar, mientras crecen los vínculos entre Alejandro y yo». 

 

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