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El renacer del diablo rojo

Con la llegada de Michael Carrick al banquillo de los diablos rojos, el Manchester United ha dado un giro de 180 grados a su temporada

Autor:

Ruben Darío García Caballero

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que el Manchester United era un gigante herido que vagaba sin rumbo por la Premier League. Rubén Amorim apenas había sido capaz de sostener al equipo sobre los hombros, acumulando 31 puntos en 20 jornadas con un pobre promedio de 1,55 por partido y dejando al equipo en una sexta plaza que olía a proyecto estancado. Las gradas de Old Trafford se habían acostumbrado a la resignación, con una sensación de que los diablos rojos se dejarían la piel en el intento, pero sucumbirían en cuanto el partido se empinara.

El 3 de enero de 2026, la directiva dijo basta y apostó por un hombre de la casa: Michael Carrick, un técnico sin grandes focos pero con 464 partidos de rojo como jugador. Y entonces, lo que parecía una solución de emergencia se convirtió en el principio de un renacer.

Los números entre Carrick y Amorim son el contraste entre la noche y el día. Con el inglés, el United ha sumado 32 puntos en 14 encuentros, a un ritmo de 2,2 puntos por partido, muy por encima de los 1,55 de la etapa anterior. Más que una simple mejora, la transformación ha sido un cambio de carácter: Harry Maguire confesó que los encuentros «50-50» que antes siempre terminaban en derrota ahora se convierten en victorias, porque el equipo defiende «mucho mejor» su área y es «clínico» en la contraria.

Carrick no ha necesitado inventar la pólvora ni fichar en enero; ha construido un United claro, coherente y que sabe lo que necesita hacer en cada momento del partido. Y lo que ha logrado con dos de sus delanteros tiene mucho de obra de arte. Matheus Cunha y Benjamin Sesko se han disparado bajo la batuta del técnico. Cunha, con ocho goles en liga y un total de 54 disparos, se ha convertido en el catalizador del frente ofensivo, mientras que Sesko, con diez dianas, aporta el remate implacable.

Fueron precisamente ellos dos los que firmaron los goles en el reciente 3-2 sobre el Liverpool, en una noche en la que Kobbie Mainoo puso la rúbrica a la victoria que certificaba el regreso a la Champions League con tres jornadas de antelación.

La clasificación para la máxima competición continental no es solo una alegría pasajera, sino la constatación de un cambio de jerarquía en Inglaterra. El United es tercero con 61 puntos, con una ventaja de seis sobre el propio Liverpool y de 16 sobre un Chelsea sumido en su propia crisis. Proyectos que parecían mucho más consolidados han acabado mirando hacia Old Trafford desde abajo. Los de Carrick han derrotado de forma consecutiva a Manchester City, Arsenal, Chelsea y Liverpool, un dato que demuestra que los diablos rojos han aprendido a imponerse en los grandes escenarios.

La próxima Champions asoma en el horizonte y, aunque el sorteo puede deparar choques temibles contra Bayern, PSG o Real Madrid, nadie en Manchester quiere despertar de este sueño. El demonio ha vuelto. Y, esta vez, parece que viene para quedarse.

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