Julián Álvarez fue otra vez protagonista tras marcar el gol del empate del Atlético de Madrid contra el Arsenal. Autor: www.antena3.com Publicado: 29/04/2026 | 06:27 pm
Eran dos equipos tan iguales como diferentes. Dos equipos con demasiado miedo a perder y dispuestos a asumir los menores riesgos posibles, a diferencia de lo ocurrido hace 24 horas. Y un partido donde el miedo prima sobre el deseo de brillar es lógico que se defina a través de la pena máxima.
Arsenal y Atlético de Madrid disputaban la segunda semifinal de la UEFA Champions League. El estigma del aburrimiento, sobre todo, después de la fiesta de la primera semifinal, sobrevolaba el Civitas Metropolitano. Y si bien no podemos hablar del juego más tedioso del Mundo, el empate a uno dejó a varios fanáticos del fútbol total soñolientos.
El árbitro principal fue el gran protagonista, para bien y para mal. Makkelie, el colegiado neerlandés, señaló dos penaltis —uno por bando— y anuló un tercero que hubiera podido darle al Arsenal una ventaja de oro para la vuelta. La jugada, una entrada de Hancko sobre Eze en el minuto 78, fue revisada por el VAR y el árbitro, tras acudir al monitor, decidió rectificar su decisión inicial ante la incredulidad de Arteta, que después declararía sentirse «extremadamente decepcionado y molesto» porque, a su juicio, «no se puede anular una decisión cuando tienes que mirarla 13 veces». El Atlético, por su parte, se quejó del «penaltito» que había abierto la lata en el minuto 44, cuando Hancko derribó a Gyökeres en una acción que en Inglaterra quizá no se habría sancionado. El caso es que, entre tanta revisión y tanta polémica, el balón solo encontró las redes desde los once metros.
Gyökeres y Julián Álvarez fueron los goleadores de la jornada desde los 12 pasos. El sueco, que se fabricó él mismo la pena máxima con una arrancada portentosa, fusiló a Oblak con un disparo potentísimo que el esloveno no pudo detener pese a adivinar la trayectoria. El argentino, que había sido el mejor del Atlético durante todo el partido con cinco disparos y una presencia constante en tres cuartos de campo, no se amilanó y transformó el penalti del empate con un latigazo a la escuadra que hizo retumbar el Metropolitano. El 1-1 espoleó a los rojiblancos, que se volcaron sobre la portería de Raya y estrellaron un balón en el larguero por mediación de Griezmann, pero el marcador ya no se movería.
Terminaron tocados Julián Álvarez y Giuliano Simeone, dos piezas claves que encienden las alarmas para la vuelta. La araña, que arrastraba molestias en el tobillo, abandonó el campo con gesto de dolor. El hijo del Cholo, que había sido sustituido al descanso por unas molestias físicas evidentes, también preocupa de cara al duelo del próximo martes. Ambos son baja probable, y su ausencia podría condicionar el plan de Simeone en Londres.
Todo por definir en el Emirates, donde el próximo martes se decidirá quién acompaña al ganador del PSG-Bayern en la final de Budapest. El Arsenal confía en su fortín —no ha perdido en casa en toda la Champions— y en el calor de una afición que llevará en volandas a los suyos. El Atlético, en cambio, se aferra a la épica de las grandes noches europeas, a esa mística de equipo que nunca se rinde y que ya ha sobrevivido a eliminatorias mucho más complicadas. En la ida no hubo vértigo ni carnaval de goles, sino un pulso táctico y una partida de ajedrez que dejó a ambos contendientes de pie pero con heridas abiertas. Ahora, la moneda está en el aire y el destino aguarda en Londres.
