Una gran multitud se dio cita en el acto de desagravio a Alicia y el Ballet, efectuado en el Stadium Universitario aquel 15 de septiembre de 1956 Autor: Ballet Nacional Publicado: 14/09/2026 | 08:46 pm
Dicen que los estudiantes universitarios le regalaron un bello ramo de rosas rojas. Cuentan que Alicia Alonso, con las flores en sus manos, sonrió mirando al cielo, y se imaginó un futuro luminoso en el que la danza se respetara como derecho de todos y en el que los jóvenes siempre tuvieran la fuerza para vivirlo como se merecen.
Era el 15 de septiembre de 1956, y Alicia, la prima ballerina assoluta, recién había interpretado La muerte del cisne en un espacio público, durante el acto multitudinario que se realizó como respuesta fehaciente a Fulgencio Batista. El presidente quiso usar a la compañía que lideraba Alicia con fines propagandísticos y ante su negativa, la «castigó» eliminándole la subvención que recibía desde 1950.
Fue un vil chantaje y no imaginó, quizá, la respuesta. Fue la Federación Estudiantil Universitaria quien convocó al pueblo a ese acto de desagravio a Alicia Alonso y al Ballet de Cuba. Dicen que se reunieron alrededor de 20 000 personas, entre las cuales hubo también representantes de instituciones cívicas, personalidades de la cultura y gente noble y sencilla que admiraba a Alicia, por su talento y por su actitud.
De la clandestinidad emergió Fructuoso Rodríguez, vicepresidente de la FEU, para patentizar el respaldo estudiantil a la compañía. Fernando Alonso, Josefina Méndez, Mirta Pla, Carlota Pereyra, Loipa Araújo y el cuerpo de baile interpretaron Las sílfides.
La Prima Ballerina Assoluta interpretó La muerte del cisne, un símbolo cuando se piensa en los motivos que originaron el desagravio. Y fue una «función de mucho nervio», como ella misma expresara en una entrevista que concedió años atrás a la revista Alma Mater. «Me parece estar viendo el estadio repleto, la gente llegando, los estudiantes fajándose contra la porra, que ya estaba allí tratando de meterse. ¡Qué valientes fueron esos muchachos! ¡Qué valientes fueron!».

Alicia interpretó La muerte del cisne, todo un símbolo. Fotos: Ballet Nacional de Cuba
Desde entonces, y por siempre, los lazos entre el Ballet Nacional de Cuba y la organización estudiantil son fuertes e inquebrantables. Todo recordatorio de lo acontecido ese día, hace 70 años, es una muestra de respeto, de coherencia ideológica y de tributo merecido a quien supo levantar la cabeza y hacer entender que ningún dinero en el mundo puede doblegar principios como los suyos.
«Después de la función, los millares de espectadores reunidos corrieron hasta los bordes del improvisado escenario, y entre lágrimas y aplausos ratificaron a la artista la profunda admiración por la obra realizada. Alicia se reunió con las bailarinas y de su ramo fue sacando una rosa roja para cada una y les dijo: No estén tristes, porque este es el comienzo de un brillante futuro», recordó en una ocasión en estas páginas Miguel Cabrera García, historiador del Ballet Nacional de Cuba, al evocar aquella función de desagravio.
Después del Triunfo de la Revolución en 1959, la organización estudiantil, Alicia y el Ballet Nacional de Cuba han conmemorado cada aniversario de aquel histórico suceso y lo han hecho con funciones especiales, en el Stadium Universitario —donde tuvo lugar el hecho en 1956—, el Gran Teatro García Lorca, el teatro Karl Marx, la antigua Plaza Cadenas y en encuentros fraternales en el Aula Magna de la Universidad de La Habana y la sede de la compañía danzaria.
Ese matrimonio feliz, como lo catalogara la propia Alicia Alonso, entre el Ballet y la Federación Estudiantil Universitaria es el vivo ejemplo de la hermandad que luego ofrece frutos en la sociedad. Y es que «sin el respaldo de la nueva generación, en esos años difíciles de la tiranía de Batista, probablemente actualmente el BNC no existiría, pues ellos me ayudaron y comprendieron lo que era bailar ballet en el país», como también dijera Alicia. Hoy todos podemos disfrutar del buen arte.
