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Cuando la clave es de acero

La agrupación Clave de Acero que lidera Yara Hernández Echavarría propone un discurso musical con una sonoridad muy diferente en nuestro contexto a partir del empleo del steelpan

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Ser mujer y liderar una agrupación musical entraña grandes retos. Si, además, la propuesta que se defiende es muy diferente a lo que se consume de manera masiva, el desafío crece inmensamente. Sin embargo, la tenacidad marca el paso y hace más genuina la confianza en un proyecto que, justo por su singularidad, renueva la oferta musical en nuestro país.

Entonces, lo que hace Yara Hernández Echavarría desde 2017 no es únicamente dirigir un grupo musical, sino reafirmar una identidad, consolidar la voz femenina en un ámbito aún muy marcado por la impronta masculina y redefinir los códigos de la música popular cubana a partir de un instrumento que, a todas luces, parece ajeno a nuestra cultura.

Clave de Acero —que alude a la clave cubana y al material del steelpan*— es, hoy en día, el sueño musical de Yara convertido en realidad. Egresada del nivel elemental en la Escuela de Superación Félix Varela, tocó en la Steel Band de La Habana. «Ahí tocaba todos los steels y componía, pues asumí la dirección musical. Una época maravillosa de aprendizaje que agradezco mucho».

El instrumento peculiar que distingue a Clave de Acero es percutivo armónico. Tiene notas y se toca con baquetas. Conocido como el instrumento nacional de Trinidad y Tobago, se confecciona con bidones de petróleo.

«Realmente se trata de un tanque cóncavo, con notas que sobresalen hechas a mano por luthieles, que varían en dependencia del tamaño y el grosor. Está el tenor, que es el que toco ahora en la agrupación: un solo tanque con todas las notas, aproximadamente entre dos octavas y media a tres octavas, a partir del registro central del piano, y es el que canta.

«Existe también el doble tenor, mano derecha del piano, compuesto por dos tanques; pudiéramos decir que posee la mitad de las notas en el izquierdo y la otra mitad está en el derecho. El doble segundo es igual, lo que un poco más grueso y ancho el tanque, y es como la mano izquierda del piano. Hay más, hasta llegar al steel bajo, que son seis tanques enteros de 55 galones, entre los cuales se dividen todas las notas.

—¿Por qué el interés de hacer música con este tipo de instrumento?

—Cuando se crea la Steel Band de La Habana en 1995, ya había surgido la de Cubana de Acero, gracias a un convenio de la década del 80 entre Guyana y Cuba. Trabajadores cubanos viajaron allá y aprendieron a fabricar y tocar los tanques, y conformaron luego la agrupación. Mi tío fue el director que agrupó aquellos tanques y desarrolló la idea, algo muy loable, como lo es también la Steel Band del Cobre en Santiago de Cuba.

—Además de contar con un instrumento tan peculiar, ¿qué distingue el discurso musical que ofrecen?

—A cada nuevo músico que desea sumarse a la agrupación le decimos que, más allá de una elevada remuneración económica o la posibilidad de una gira internacional, lo que sí tenemos es muchas ideas para hacer música, mucho amor por lo que defendemos y, sobre todo, el deseo de convivir en la agrupación como familia, porque eso se respira entre nosotros y lo ofrecemos al público.

«Sabemos que trabajamos una singularidad sonora con la que no todo el mundo está familiarizado, pero nos interesa educar el oído a este estilo musical, incluso con los músicos que se suman al grupo y se asumen como instrumentista acompañante de ese sonido peculiar.

«Inicialmente intentábamos completar la armonía desde el piano, el bajo, y el Steel, y era difícil lograr que la tímbrica no fuera la misma. Nos llevó un tiempo encontrar y desarrollar los matices y propiciar que en los arreglos no se opacaran los sonidos entre sí.

«En una orquesta tradicional es habitual que el piano marque el patrón armónico, pero en este caso se crea para el steel y todo el mundo está en función de eso. De hecho, al fundar la agrupación no teníamos metales. Hemos variado el formato y ahora contamos con trombón, saxo, trompeta, drums con timbal, tumbadora, piano, bajo… En ocasiones trabajamos con un formato más pequeño: la percusión, la tumbadora, el bajo, el piano, y una percusión menor, el steel y las vocalistas».

La nominación al Festival Cuerda Viva de este año alegra mucho a Yara «porque es una manera más de visibilizar el trabajo musical sui géneris que hacemos. Este programa nos abrió las puertas a la televisión cubana desde 2018, pues siempre hemos estado nominados. Confiamos en ganar más espacios para las presentaciones en vivo para que el steelpan pueda reconocerse más en nuestro contexto y aceptarse para el consumo y la creación musical con agrado».

*El steelpan o tambor metálico procede de Guyana y de Trinidad y Tobago, donde alcanzó mayor rigor técnico musical hasta erigirse como su instrumento nacional, aunque se toca otras regiones del Caribe y en distintas naciones inglesas.

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