El bloqueo impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a Cuba impacta en diversos sectores. Autor: Adán Iglesias Publicado: 07/09/2026 | 07:28 pm
Cuba trabaja denodadamente y nunca se dejará vencer, afirmó el miembro del Buró Político Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, al dar cuenta de la multiplicación del impacto negativo del bloqueo en nuestro pueblo, graficado en el Informe remitido al Secretario General de la Asamblea General de la ONU en vísperas del debate del tema, y que el titular presentó a la prensa ante la prensa nacional y extranjera durante la jornada matutina de este lunes.
El documento, que se eleva a la ONU previo a los debates de la resolución cubana Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba —que se analizará en las próximas semanas en el número 38 de la agenda—, recoge los daños ocasionados a la Isla entre el 1ro. de marzo de 2025 y el 28 de febrero de este año por la guerra económica de Washington, y que suma una cifra récord de 8 mil 083 millones 300 mil dólares en ese lapso.
Esa cifra indica que los daños este año son un siete por ciento superiores al pasado, mientras que los acumulados ascienden a 178 mil 700 millones 500 mil dólares a precios corrientes… Otro récord. Pero los perjuicios ocasionados al pueblo cubano por Estados Unidos en los meses que suceden al bloqueo energético dictado por la Casa Blanca contra la Isla el 29 de enero, y tras la puesta en vigor de las llamadas medidas secundarias adoptadas, multiplican ese impacto negativo registrado en el periodo precedente, calculó el canciller Rodríguez Parrilla para responder a una pregunta de la prensa.
El Ministro hizo la aseveración luego de explicar que los datos vertidos en el Informe se realizan de acuerdo con el seguimiento riguroso a una metodología de estándares internacionales auditada hace años por una Comisión del Congreso estadounidense, y dijo que pronto se calculará mediante esa práctica, el monto de perjuicios causados a Cuba en estos meses.
Durante el intercambio con los reporteros nacionales y extranjeros acreditados en La Habana, Rodríguez Parrilla también reiteró que Cuba acepta siempre toda ayuda humanitaria ofrecida desde cualquier rincón del planeta bajo las normas internacionales y las reconocidas por la ONU, que siempre excluyen cualquier condicionamiento o manipulación política.
Interrogado acerca del momento de las conversaciones con Estados Unidos en que se encuentra el país, el titular cubano aseveró que ha habido conversaciones con el Departamento de Estado y se mantienen las comunicaciones en tal sentido, pero dichas conversaciones no muestran avances ni progresos a partir de la falta de voluntad del Gobierno de Estados Unidos, informó. Mantenemos la disposición de continuar esos contactos a pesar de la falta de progresos, dijo.
Inquirido acerca del posible impacto de las transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente por la Asamblea Nacional del Poder Popular, Rodríguez Parrilla apuntó que no ha habido ningún pronunciamiento oficial del Gobierno estadounidense acerca de las decisiones propuestas. «No ha habido y la verdad es que no hace ninguna falta que los haya porque se refiere al ejercicio de las facultadas soberanas de la República de Cuba que residen únicamente en el pueblo cubano».
En contraste, el Ministro narró que se recibe constantemente, de parte de amplios sectores de la sociedad estadounidense; de personas, empresarios y personas de negocio y de buena voluntad, de políticos de distintos estados, el profundo interés en conocer mejor y saber cómo aprovechar mejor las oportunidades que se abren para ampliar los vínculos comerciales, de cooperación, inversión, al tiempo que contrastan la amplitud de las transformaciones con el estrechamiento del cerco energético y la prohibición a las navieras, y preguntan a Cuba cómo podrían hacerlo en esas circunstancias.
Nos llama la atención que nos pregunten constantemente qué viene, si han sido pagados ya los contenedores, quiénes en Cuba han contratado esas cargas, contó más adelante. Y se asombran cuando les decimos que la mayor parte han sido contratadas por pequeñas, medianas compañías privadas cubanas; que el grueso son alimentos, medicinas y dispositivos médicos, y que se trata de cargas previamente contratadas y pagadas según las reglas universalmente aprobadas de comercio internacional.
El pueblo, sujeto y protagonista
Detrás de las cifras presentadas en el Informe hay rostros humanos; hay una tragedia o un drama, recordó el Ministro cubano en los momentos iniciales de su presentación, que fue particularmente enfática al reflejar el negativo impacto de las medidas punitivas sobre nuestro pueblo.
«No se trata de daños colaterales, frase también inaceptable, de la guerra criminal de Estados Unidos contra Cuba. Son las víctimas de un diseño agresivo, de un plan fríamente calculado. Es el objetivo de las medidas que se aplican», sostuvo Rodríguez Parrilla, quien, además, afirmó que es un castigo colectivo dirigido contra los cubanos con el propósito de alcanzar objetivos políticos.
En otro momento, el Canciller negó que Cuba sea una amenaza «inusual y extraordinaria», pese a que las órdenes ejecutivas estadounidenses del 29 de enero y del 1ro. de mayo se sustentan en esa falsa afirmación de Trump y su gabinete. «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí… No es de ninguna manera Cuba una amenaza. Somos un país de paz, queremos y merecemos la paz». Además, reiteró un llamado que coincide con el criterio ampliamente mayoritario de la comunidad internacional: «Acaben de poner fin al bloqueo. Déjennos vivir en paz».
El Informe estima que, sin bloqueo, el PIB de Cuba habría crecido significativamente en 2025, adelantó. Ese cálculo, explicó el Ministro, toma en cuenta las oportunidades perdidas para revitalizar el sector productivo, ampliar las capacidades de exportación, recuperar la economía y avanzar en el desarrollo social debido a las crecientes restricciones que impone Estados Unidos. Frente a ello, aseveró que Cuba trabaja denodadamente y nunca se dejará vencer.
Avanzaremos rápida y resueltamente en las transformaciones económicas y sociales, que esperamos produzcan resultados iniciales en el corto plazo y permitan mejorar las condiciones de vida de la población, dijo el Ministro, quien a lo largo de su intervención también se refirió a las muchas maneras en que el pueblo y el Estado cubano buscan paliativos y se sobreponen a las dificultades impuestas.
En otro momento, el Canciller comentó se producen a diario «declaraciones terribles» de congresistas rabiosamente anticubanos, figuras de la política estadounidense neofascistas y extremadamente conservadoras, herederos de los esbirros y ladrones que lucraron durante la dictadura de Fulgencio Batista; de quienes piensan que la solución de Cuba es el tutelaje de Estados Unidos o pretenden entregar la Isla a las peores fuerzas de Miami.
Son, dijo, los políticos que llaman a la violencia contra Cuba, a acciones terroristas, e instan constantemente al Presidente de Estados Unidos a una agresión directa contra nuestro pueblo.
Cerrar todas las salidas económicas de un país significa ahogar a una población en su conjunto e inducir una crisis humanitaria por la vía del castigo colectivo, definió el titular del Exterior, quien aseguró, sin embargo, que no habrá una crisis colectiva en Cuba porque nuestro pueblo es extremadamente solidario, entiende y tiene conciencia de los problemas que enfrentamos, se mueve en unidad y es sujeto y protagonista de los cambios que estamos introduciendo para responder a problemas del pasado con la actualización de nuestro modelo económico, orientado a la justicia social, la igualdad de oportunidades y la dignidad de los cubanos.
Los días 27 y 28 de octubre próximos, la Asamblea General de la ONU considerará nuevamente el Informe de Cuba sobre el bloqueo, y como afirmó nuestro Canciller, pese a la presión y la intimidación ejercidas por el Gobierno estadounidense, su Departamento de Estado, embajadas y misiones diplomáticas sobre los Estados miembros, el pueblo cubano confía en el respaldo mayoritario de la comunidad internacional.
