Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Una estrategia integral para oxigenar la red de comercio interior

Las medidas buscan integrar a todos los actores económicos, estimular las alianzas entre el sector estatal y el no estatal, y lograr que se traduzca en precios más asequibles para la población

Autor:

Héctor Alejandro Castañeda Navarro

El escenario del comercio interior en Cuba experimenta una renovación con la implementación de nuevas modalidades concebidas para dar respuesta a las principales necesidades de los actores económicos y de la población. Entre ellas destacan los mercados de abasto, estructurados como espacios físicos —ya sean almacenes, tiendas por departamento o áreas abiertas con las condiciones requeridas— donde confluyen compradores y vendedores para realizar múltiples transacciones al por mayor bajo las leyes de la oferta y la demanda.

Bajo un marco regulatorio que sitúa a los actores en igualdad de condiciones, estas instalaciones están abiertas a todas las entidades autorizadas para el comercio mayorista, abarcando a empresas estatales, micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), productores nacionales y locales, comercializadores y la modalidad de inversión extranjera.

La única exclusión explícita por ley recae sobre los trabajadores por cuenta propia, a excepción de los productores. La administración de estos espacios puede asumirse mediante un complemento operativo y de recursos entre uno o varios actores, facilitando una gestión más sólida. Asimismo, se exige una ubicación de fácil acceso con transportación viable, operando de forma flexible en la moneda que gestiona cada participante —en moneda nacional o en divisas—.

Como una innovación fundamental para aportar transparencia y sustituir la contratación económica tradicional, la relación comercial se sustenta en la emisión obligatoria de una factura. Además, se autoriza la incorporación de servicios complementarios como casas de cambio (Cadeca), gastronomía ligera, personal para el cargue y descargue, y servicios de pesaje.

En estrecha complementariedad con el sistema mayorista se despliegan los mercados de barrio, definidos como una novedosa modalidad de comercio minorista enfocada en la cercanía comunitaria. Su objetivo central es comercializar una nomenclatura aprobada de productos que incluye alimentos de primera necesidad, así como artículos de aseo e higiene. Para ello se aprovechan locales de la red local que no operaban bajo estas figuras, tales como bodegas previamente respetadas, carnicerías en desuso o mercados ideales.

En estos espacios puede participar cualquier entidad capacitada para ofrecer propuestas a la población —desde empresas estatales con buenos resultados y bases productivas hasta cooperativas agropecuarias y empresas de la pesca—, priorizando además a los trabajadores de los propios establecimientos.

Para garantizar que las mercancías lleguen a la ciudadanía con precios inferiores a los del mercado normal, el esquema contempla importantes ventajas. Entre ellas figuran incentivos fiscales, la exoneración del arrendamiento de dos a tres años para quienes obtengan el proyecto mediante licitación restringida, y la posibilidad de deducir de las utilidades compartidas las inversiones destinadas a mejorar la imagen de la red minorista y mayorista.

Esta estrategia ya cuenta con bases prácticas concretas: actualmente operan 27 mercados de barrio en provincias como Guantánamo —con experiencias notables de la empresa agroforestal de Maisí y la de café y cacao de Baracoa— y en La Habana, específicamente en el municipio de Plaza, donde la población ya adquiere bienes esenciales como arroz y jabón a precios más accesibles.

 

 

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.