Sonia Pérez Mojena, directora del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, recibe uno de los expedientes de manos de Ethiel Fernández Failde. Autor: Cortesía de la fuente Publicado: 07/05/2026 | 05:18 pm
MATANZAS.— Después de varios meses de intensos trabajos en el terreno y de mesa, se presentó recientemente en la sede de la Unesco, en París, el Expediente Declaratorio de la práctica del danzón para su inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
«Será la voz de los danzoneros cubanos en la Unesco. Contamos con el apoyo de los países miembros, en especial de nuestros hermanos de México», manifestó a la prensa Ethiel Fernández Failde, descendiente del creador del danzón, Miguel Failde.
Conscientes de la importancia para trasmitir a generaciones futuras, la idea de la candidatura se fue multiplicando. La Asociación danzonera de Matanzas tuvo la iniciativa de presentar su solicitud ante el gobierno y las instancias estatales, en nombre de la comunidad portadora.
Los líderes de los Clubes fueron claves en la coordinación e integración con otros actores sociales. La preparación del expediente fue precedida por talleres de sensibilización coordinados por portadores.
La institución responsable del inventario fue el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, con la colaboración del Consejo Nacional de Casas de Cultura y el Instituto Cubano de la Música (instituciones adscritas al Ministerio de Cultura). También son responsables, la comunidad danzonera de Cuba con sus Clubes Amigos del Danzón y la Asociación no Gubernamental danzonera de Matanzas.
El inventario de la manifestación fue realizado en ocasión de la declaración del Danzón como Patrimonio Cultural de la Nación, al amparo de la Resolución 26 del 22 de noviembre de 2013, y en correspondencia con la Ley 1, Ley de Protección del Patrimonio, fechada el 4 de agosto de 1977; y la Ley 106 del Sistema Nacional de Museos de la República de Cuba, fechada el 1ro. de agosto de 2009. Se preserva para su uso público en la Dirección de Patrimonio Cultural Inmaterial del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y en el Archivo Central del Ministerio de Cultura, como parte del Fondo Estatal Documental con valor patrimonial.
En el 2023 se comenzó un proceso de actualización del inventario con mayor participación comunitaria y alcance geográfico. Actualmente se aloja en un repositorio documental en la nube.
La práctica forma parte de la Lista Representiva del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación firmada por el Ministro de Cultura y notificada a sus portadores. Se encuentra asentada en el Registro Central de Patrimonio Cultural y Natural, el cual protege de forma legal la manifestación, a favor de la Ley 155, Ley General de Protección del Patrimonio Cultural y Natural, de fecha 16 de mayo de 2022, aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular y su Reglamento el Decreto 92 de fecha 11 de julio de 2023 del Consejo de Ministros.
El inventario se organizó a escala municipal y nacional. Se transitó por las etapas de identificación, catalogación, nominación, aprobación e inscripción, según el marco legal. Se identificaron los ámbitos: artes del espectáculo y usos sociales, rituales y actos festivos. Se reconocieron 102 comunidades portadoras, con 2 819 portadores y 94 líderes. Se emplearon formularios de registro y catalogación, con campos que describen la manifestación.

Relevancia mundial
La máster Bielka Cantillo González, directora del centro provincial de patrimonio Cultural, exaltó a este diario el gran significado para la cultura cubana porque el danzón es el Baile Nacional, y que esto pueda tomarse como una representatividad a nivel universal tiene mucha relevancia para Cuba, porque se toma una práctica que se desarrolló y que forma parte de la identidad cubana.
«No fue un trabajo fácil en medio de todo el contexto actual, porque un trabajo de campo de esa magnitud fue difícil. Después el equipo consolidó toda la información, hasta que se logró entregar a tiempo al Consejo Nacional de Patrimonio en marzo, e inmediatamente el consejo nacional lo entregó a la Unesco en París», precisa Cantillo González.
Recordó que a solicitud de Ethiel Fernández Failde, descendiente del creador del danzón Miguel Failde, y director de la agrupación Miguel Failde, en 2025, antes de realizarse el festival internacional del danzón, el joven músico mostró el interés de los portadores desde hace muchos años, pues como el danzón está declarado desde el 2013 como Patrimonio Inmaterial de la Nación, y teniendo en cuenta el desarrollo de su práctica a través de más de cien clubes danzoneros en todo el país, se pudiera presentar a la Unesco un expediente para su declaratoria y su inscripción en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La directora de patrimonio advierte que se trata de una promoción hacia el futuro, de todo lo que hay que hacer para la enseñanza y su práctica, que se le brinde más divulgación, que se puedan evaluar y darle solución a todas las dificultades, que hace que hoy a su práctica no se incorporen más niños y jóvenes.
En sus argumentaciones recalca que el danzón es el baile nacional, con mucha identidad en Cuba entre un grupo de portadores que no solo son bailadores, sino agrupaciones musicales, compositores, personas que han cultivado el género y la práctica.
«En el momento de la presentación de esa intención, se tuvo que evaluar con la asamblea municipal del poder popular, él presentó un acuerdo de esa entidad con que se estaba de acuerdo en que se comenzara el proceso de la declaratoria, se consultó con un grupo de portadores del país. Se aprovechó para hacer un taller de sensibilización con todos los portadores presentes para ver con ellos el consentimiento libre e informado de su acuerdo o no», destaca Cantillo González.
Cada provincia hizo conferencias, es una exigencia que los portadores entreguen por escrito su consentimiento libre e informado, expresar por qué están de acuerdo con la nominación.
Este proceso se montó como una exigencia mayor de otros procesos, porque la Ley 155 de protección al patrimonio cultural y natural ya para la parte del patrimonio inmaterial tenía una serie de normativas de cómo debe realizarse un inventario y una serie de exigencias, sobre todo por tratarse de una nominación internacional, acota la especialista e investigadora.
Se les envió todas esas normativas a las provincias y después recibimos toda la información de las provincias, sus inventarios, fotografías, videos, entrevistas, audios, y todo eso con muchos requisitos.
El proceso incluyó en sus planillas la caracterización de cada club, dónde son las prácticas, objetos o artefactos relacionados con las prácticas, abanicos de personalidades, instrumentos musicales, y otros objetos como partituras originales en Matanzas vinculadas a Failde.
«Conciliamos toda la información del país, nuestro equipo dirigido por María Victoria Olivet Luis, doctora en música, profesora de arte y especialista del centro de la música, una persona autorizada que centró todo el trabajo vinculado al formulario y al plan de salvaguardia, además de entregar toda esa información a la Unesco, hay que entregar un formulario que la Unesco exige responder.
De los 36 libros, Matanzas, La Habana y Holguín enviaron cuatro cada una, mientras las demás provincias dos.
Danzoneros
Las comunidades, grupos e individuos concernientes a la práctica del danzón son diversas. Se encuentran distribuidas por todo el territorio nacional, en zonas urbanas y rurales. Resultan representativas las comunidades portadoras en las provincias de Matanzas, Sancti Spíritus, Villa Clara y La Habana. También autodefinen una comunidad imaginada en el espacio sonoro caribeño con identidad compartida como danzoneros.
Los portadores son herederos de una tradición musical y danzaria como encargados de trasmitir sus conocimientos de generación en generación. Se destacan como bailadores, compositores, instrumentistas, intérpretes e investigadores.
Según los especialistas, la práctica del danzón es la manifestación más completa del proceso de formación y desarrollo del pueblo y la nación cubanos. Expresa un criollismo multicolor y multiétnico. Sintetiza elementos de la música y el baile europeos con los ritmos africanos y la transculturación cubana. Refleja modos de vida y aspiraciones de las comunidades portadoras. Constituye una manifestación centenaria que se ha salvaguardado por sus vínculos estrechos con el imaginario social y la vida cotidiana. Por su extensión, diversidad e influencia, se reconoce la práctica desde el siglo XIX como baile nacional y se consolida como un símbolo vivo.
Los valores músico-danzarios se muestran en sus ritmos elegantes y estructurados donde movimientos, pasos, posiciones y figuras, crean una sensación de lirismo, nostalgia y sensualidad. Se baila en parejas donde los portadores visten de manera formal y ofrecen respeto mutuo a través del baile, la música y la convivencia.
El expediente recoge que la continuidad, sostenibilidad y permanencia de la práctica se sustenta principalmente en la acción de los portadores, la trasmisión a las generaciones futuras y la vitalidad de los espacios y agentes de socialización.
