Café Literario de Santa Clara por darle la oportunidad a nuestros jóvenes de la ACPDI, este útil taller les enseña un oficio. Autor: www.vanguardia.cu Publicado: 17/09/2026 | 03:42 pm
Desde hace varios días, sonrisas espontáneas dan la bienvenida y regalan una atención especial a los clientes del Café literario de Santa Clara, como parte del proyecto Gastronomía sin límites, un taller que pretende extenderse a otros establecimientos gastronómicos del centro de la ciudad para dotar de conocimientos y habilidades a un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual, y prepararlos para la inserción laboral.
No es este el único impulso que ha dado la filial villaclareña de la Asociación Cubama de Personas en Situación de Discapacidad Intelectual (ACPDI) para concretar la aspiración de que sus asociados sean capaces de vincularse a un empleo, encontrar oportunidades para la integración social y aportar económicamente a sus hogares. La escuela Rolando Pérez Quintosa, en la ciudad cabecera, se ha convertido en centro de referencia, al acoger en su plantilla a siete integrantes de la ACPDI; el Club Santa Clara cuenta con uno, y al hospital clínico quirúrgico universitario Arnaldo Milián Castro pronto se incorporará otro.
Desde que la Empresa Provincial de Farmacia y Óptica prestó uno de sus locales durante un año para que la ACPDI establezca su sede, el espacio ha acogido talleres para el desarrollo de habilidades y cuidados, una iniciativa dirigida a quienes ya concluyeron el ciclo de la enseñanza especial y los que hasta ahora permanecían en casa junto a sus familiares.
Canto, danza, teatro, modelaje, pintura y manualidades son algunas de las manifestaciones a través de las cuales se acercan al mundo de las artes, y al mismo tiempo se fortalecen los vínculos con la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, la Cátedra del Adulto Mayor, la Dirección Provincial de Justicia y las otras tres asociaciones de personas en situación de discapacidad, que ya tienen un camino andado hacia la inclusión, el respeto, la autodeterminación y la dignidad.
Hasta el momento, suman 509 los asociados en Villa Clara, y más de 350 solicitudes de ingreso se encuentran en proceso, pero según Lídice Tomé Sánchez, presidenta de la ACPDI en la provincia, los datos de la Dirección Provincial de Salud al cierre del año 2025 registraban más de once mil personas con discapacidad intelectual en el territorio.
De ahí la importancia de llegar a todas las comunidades para conocerlos y hacerles saber que existe una asociación creada para representarlos y acogerlos con el cariño que merecen, acompañar a las familias en el cuidado y trazar estrategias para satisfacer de la mejor manera posible las necesidades de un grupo social tan diverso.
Como un pequeño árbol que despliega raíces y ramas para crecer equilibrado y robusto, se abre paso la ACPDI. No se trata de diagnósticos y limitaciones, sino de personas con historias, sueños, derechos, capacidades y motivaciones para vivir plenas y felices.
En un contexto nacional tan complejo, toda ayuda sería bien recibida: desde el otorgamiento de una sede definitiva para su filial villaclareña hasta la cooperación sistemática de actores económicos, instituciones sociales y personas voluntarias que podrían aportar mucho a un proyecto sensible, humanista y justo en su más profunda esencia.
