Conocer las causas y los síntomas de los trastornos mentales asociados al embarazo, parto y puerperio, protege la vida de las mujeres y su descendencia, para bien de la sociedad
Una madre nunca está sola en sus pensamientos. Una madre siempre piensa dos veces, una por sí misma y otra por sus hijos.
Sophia Loren
El primer miércoles de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Mental Materna, una jornada destinada a sensibilizar a la población sobre los malestares sicológicos de las mujeres que pueden acompañar al embarazo, parto y posparto.
Según estadísticas internacionales, el 20 por ciento de las madres, sobre todo primerizas, experimenta algún tipo de trastorno del estado de ánimo y ansiedad perinatal (TAPM), pero muchas familias no logran identificar sus síntomas: porque no están al tanto de esta realidad o porque las afectadas los ocultan y no buscan ayuda por sentirse culpables o creer que no están a la altura de las expectativas culturales sobre la maternidad.
Cuando esas molestias no se detectan y tratan a tiempo, estos problemas pueden dejar secuelas en la salud física y mental a largo plazo, tanto de la madre como de la criatura, sobre todo, cuando involucra a adolescentes y jóvenes en un embarazo que no formaba parte de su proyecto de vida en ese momento.
Con el mensaje central La salud mental materna importa, la campaña busca también desmontar estigmas culturales asociados a respuestas de ansiedad o depresión comunes entre las gestantes y puérperas, especialmente, si es el primer bebé o ha sido una gestación de riesgo.
Como los síntomas pueden confundirse con el cansancio o dudas propias de ese período, es esencial que el diagnóstico sea confirmado por personal competente, y luego la paciente y su familia sigan el tratamiento con sistematicidad. La elección del método dependerá del tipo de síntomas y qué tan graves son, la historia de vida y los posibles antecedentes de problemas de salud mental de la afectada y sus parientes allegados, u otras afecciones médicas.
El equipo debe prestar atención a cómo responde la persona a las indicaciones. La experiencia cubana confirma la conveniencia de incluir métodos poco invasivos y de efectividad demostrada, como el ajuste de sus dietas, la terapia floral, la música, el yoga, el taishi u otras técnicas de medicina natural y tradicional.
Según destacan los organizadores de la campaña, iniciada en 2016, este tipo de afección pueden sufrirla por igual mujeres de cualquier cultura, edad, nivel económico y origen étnico, y es un derecho de todas contar con políticas públicas de respaldo para prevenir y atender sus efectos, por el bien de la familia y la sociedad.
Entre las causas identificadas destacan las demandas emocionales o físicas de la vida general y el embarazo; los cambios hormonales; el temor a no superar los desafíos de cuidar un bebé; el consumo de alcohol u otras conductas adictivas (como depender en exceso del móvil o de la pareja), y los antecedentes familiares de trastornos de salud mental.
El sistema cubano de Salud también presta atención a factores del entorno, tanto puntuales (un desastre natural, un accidente) como los de largo impacto, entre los que sobresale la presión sobre las mujeres ocasionada por los cambios demográficos y el estrés de atender a una familia en un momento de agudización de la crisis económica provocada por el bloqueo de Estados Unidos contra nuestra Isla.
Atender de manera integral la salud materna tiene importantes repercusiones en la calidad y esperanza de vida de las mujeres cubanas. Según reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en 2025 hubo 68 051 nacimientos. La tasa de mortalidad materna resultó de 44,1 por cien mil nacidos vivos, con el segundo menor número total de fallecidas en la historia de la Salud Pública cubana y más de un centenar de municipios sin fallecimientos de esa índole.